Jesús, Causa de División

No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa.

Mateo 10:34-36

Muchas personas tienen una idea equivocada acerca de Jesucristo y el evangelio. Incluso, algunos movimientos como los hippies y la nueva era han vendido a Jesús como el adalid de paz y amor. Y aunque Isaías había profetizado de Él que sería llamado el Príncipe de Paz, Su primera venida no estaba precisamente relacionada con traer unión y paz, sino todo lo contrario. Hace dos mil años, Jesús vino a la tierra a romper esquemas y, obviamente que eso produciría la oposición de muchos.

Todo aquel que ha recibido a Jesús en su corazón ha sido inicialmente rechazado y aislado en el seno de su propia familia. Sea que nuestra familia tenga un trasfondo religioso romano, judío, musulmán o de cualquier otro, cuando somos los primeros en la familia que nos convertimos en cristianos nacidos de nuevo, todos los demás parientes nos verán como seres extraterrestres y no seremos bienvenidos dentro de las reuniones familiares. En los casos menos graves, nadie se nos acercará, pero en otros casos, hasta nos impedirán la entrada.

Para poder entender el motivo de que Jesucristo sea causa de división familiar, primero debemos saber quién es Él y a qué vino. En Juan 14:6 leemos: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad,  y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí. Las diferentes creencias religiosas tienen sus propios métodos para tratar de llegar hasta Dios. Cada una de ellas proclama lo que considera la verdad y establece las normas que rigen la vida de sus fieles. Las tradiciones religiosas llegan a echar raíces entre las personas hasta el punto de que se convierten en la norma.

Cuando Jesús dice: Yo soy el camino, cualquier camino distinto sembrará división. Si en tu familia han creído que el cielo se alcanza a través de las buenas obras o por obedecer una serie de reglas religiosas, definitivamente que al presentarse Jesús como el camino, esto desatará una gran contradicción con las creencias que nos impartieron desde niños y la religión tradicional. Jesús no es un camino más, Él es el camino, el único camino válido y verdadero, fuera de Él, nada ni nadie nos acerca a Dios.

Jesús es la verdad, no una versión ni una opinión. Lo opuesto a la verdad es lo falso, la mentira. Si lo que hemos creído en nuestra familia entra en contradicción con las palabras del Señor, al decidirnos a creerle a Él mientras nuestros parientes permanecen en la tradición, sin duda que lo menos que tendremos es paz con ellos. Habrá disensión entre padre e hijo, hija y madre o nuera y suegra. Habrá espada y nos considerarán enemigos en lugar de ser parte de su parentela. Parece cruel, pero es la realidad y muchos la hemos padecido de ese modo.

Solo Jesucristo nos lleva al Padre y nos da vida eterna. Mientras nuestros familiares continúen creyendo lo que las tradiciones ancestrales les dicen, es imposible que entre nosotros y ellos haya unión. La luz no coexiste con las tinieblas. La verdad se ubica del lado opuesto a la falsedad. El mundo tiene opiniones que contradicen la Palabra de Dios y, quien se mantiene aferrado a las cosas que el mundo aprueba nos tratará como su enemigo, sin importar que tenga nuestra misma sangre. La unidad llegará cuando todos estemos en el mismo sentir con Cristo. Dios te bendiga.

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