La Esperanza que Purifica

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

1 Juan 3:2-3

Juan nos habla en 1 Juan 3:2-3 de una esperanza que purifica. ¿Cuál es esta esperanza? Sabiendo que somos hijos de Dios, tenemos la esperanza del regreso triunfante de nuestro Señor Jesucristo. A Su regreso, seremos transformados en un abrir y cerrar de ojos y Juan nos dice que seremos semejantes a Él. ¿Por qué esta esperanza nos purifica? Cuando Cristo regrese por Su iglesia, Él la quiere pura, sin manchas ni arrugas. Por lo tanto, quienes aguardamos Su venida, a fin de ser semejantes a Él, debemos purificarnos a nosotros mismos a fin de estar listos para las bodas del Cordero.

El capítulo 19 del libro de Apocalipsis describe el regreso triunfal de Jesucristo y Su encuentro con Su iglesia. En Apocalipsis 19:7-9 leemos: Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Antes de que nuestro Señor regrese, debemos de prepararnos y vestirnos de santidad y pureza. Nuestras vestiduras de lino fino son nuestras acciones justas, las cuales son el resultado de nuestra redención. Efesios 5:27 dice como se espera que sea la iglesia cuando regrese el Señor: a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Una vez somos salvos, nuestra respuesta es guardar Sus palabras en agradecimiento por nuestra salvación.

La esperanza de que la venida de Jesucristo se acerque debe movernos a vivir en santidad y a no contaminarnos con las cosas del mundo. 1 Tesalonicenses 3:13 dice: para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos. No sabemos cuándo será su regreso, por lo tanto, debemos de estar siempre preparados para recibirlo en cualquier momento. Sería tonto dejar de estar presente en las bodas del Cordero por descuidar nuestra relación con Dios.

Para no perdernos el maravilloso encuentro con Cristo, es necesario que permanezcamos siempre en Él. 1 Juan 2:28 dice: Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. Permaneciendo en quien venció al mundo contaremos con Su fuerza para resistir la tentación de contaminarnos y así nos mantendríamos en camino a nuestra purificación. Aferrados a esta esperanza nuestras acciones nos mantienen sin manchas ni arrugas.

Este debe ser el lema de todos los que aguardamos ansiosos la venida del Señor: Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Y nuestra espera no quedará sin recompensa, pues la Biblia dice en 2 Timoteo 4:8: Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. Esperemos Su venida en santidad. Dios te bendiga.

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