Muchos Tropezarán

Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

Mateo 24:10

Jesús dejó muy claro a todos los que creyeran en Él de que tendríamos tribulaciones y persecuciones por causa de Su nombre. Él también profetizó que no todos iban a aguantar las pruebas sin flaquear, sino que muchos tropezarán, entregarán a sus hermanos en la fe y los aborrecerán. De hecho, el mismo Jesús lo vivió en carne propia: Judas lo entregó, Pedro lo negó y el resto de Sus discípulos salió huyendo cuando lo crucificaron. La Escritura solo menciona a Juan y algunas mujeres que estuvieron al pie de la cruz, los demás tropezaron.

Cuando nos damos cuenta de que las pruebas finales van a ser las más fuertes de todas, podemos entender porque muchos van a tropezar y salir corriendo. Es algo similar a lo que ocurre cuando una carrera universitaria está por terminar, los exámenes a los que son sometidos los estudiantes son, por mucho, los más difíciles. Además, en algunos casos, le requieren la presentación de una tesis que debe ser evaluada por un comité muy exigente. Por eso, vemos a muchos desertar de sus estudios antes de concluirlos.

El Señor estaba muy consciente de que habrían desertores cuando dijo esto: Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Aquellos que esperan estar a salvo antes de que venga el anticristo y la gran tribulación, probablemente sean parte de los que tropezarán. Como no estaban preparados para padecer por causa de Jesucristo, tratarían de salvar el pellejo negando su fe. Incluso, algunos serán capaces de cooperar con el perseguidor delatando a sus hermanos, a quienes odiarán echándoles la culpa de la persecución.

¿Cuáles son las consecuencias de quienes tropiecen? La mejor respuesta la da el propio Señor en Juan 12:25: El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Quien tropieza es porque ama su vida y piensa que renegando de su fe ante la bestia va a salvarse; pero lo que ignora es que, pactando con el anticristo, está escogiendo el mismo destino final que éste, es decir, el lago de fuego y azufre. Quien tal cosa haga, decidió renunciar a Cristo y a todo lo que Él representa, por tanto ha renunciado a la vida eterna.

Me podrías preguntar ¿dónde han quedado el perdón, la misericordia y el amor de Dios? Yo te contesto con otra pregunta: ¿piensas que Dios debe pagarte con perdón, misericordia y amor después que lo hayas traicionado? Hermano, no juguemos con fuego, mira lo que dice Romanos 11:21-22: Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.

Quien tropieza entregando al hermano para que sea martirizado, se hace responsable de su sangre derramada. Eso lo convierte en un criminal pecador y, como tal, ha despreciado la gracia, el don inmerecido. Quien tal cosa haga ha rechazado voluntariamente a Jesucristo, es un desertor de Su ejército, ya no puede pretender que su nombre permanezca en el Libro de la Vida. Solo quien permanece firme hasta el fin, no importando que haya puesto en riesgo su propia vida, será contado entre los escogidos. Velemos, pues, y estemos firmes, agarrados de Cristo, sin tropezar para ser hallados dignos de recibirlo en las nubes cuando Él venga. Dios te bendiga.

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