La Corona de la Vida

No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

Apocalipsis 2:10-11

Mucha gente siente pánico cuando mencionan la palabra Apocalipsis. Para mí, el último libro de la Biblia es mi favorito y lo considero uno de los más hermosos de las Sagradas Escrituras. Ciertamente que las profecías contenidas en Apocalipsis lucen muy terribles; pero ningún libro de la Biblia tiene tantas grandiosas promesas para los que creen. Indudablemente, quien no ha creído sentirá que pertenece a los que padecerán las plagas y tormentos mencionados en este libro; pero los creyentes miraremos nuestras promesas como la corona de la vida y no sufrir daño de la segunda muerte.

Analicemos en detalles Apocalipsis 2:10-11. Primero leemos: No temas en nada lo que vas a padecer. La Biblia no engaña al creyente diciéndole que las cosas serán fáciles. Quien decide seguir a Cristo, sin duda va a padecer en este mundo. El propio Señor lo advierte en Juan 16:33: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Pero junto con la advertencia viene la promesa de que confiemos en Él, quien ya venció al mundo y nos dice que no temamos.

Luego leemos: He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Detrás de nuestra tribulación está el diablo. Hay que estar consciente de que la intervención diabólica en nuestra prueba es del total conocimiento de nuestro Padre Celestial y, de la misma manera que sucedió con Job, Dios lo ha permitido. Pero, lo mismo que sucedió con Job, al diablo se le ha permitido probarnos solo hasta cierto punto, su poder no es ilimitado y él no puede dañarnos más allá de lo permitido por Dios.

A continuación leemos: Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. Tendremos pruebas, padecimientos y tribulaciones durante un tiempo. Nuestra respuesta a la adversidad debe ser permanecer firmes en la fe y ser fieles a Dios. Santiago 1:12 dice: Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Si soportamos todas las tentaciones y superamos la prueba, la recompensa de parte de nuestro Padre Celestial es la corona de la vida.

¿Cómo es la corona de vida? En 1 Corintios 9:25, el apóstol Pablo nos explica acerca de la corona que recibiremos: Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Nuestra corona no se compara con una corona de metal precioso, o de laureles o de flores, es una corona incorruptible, eterna, indestructible. Pero al igual que quienes luchan por las coronas corruptibles se abstienen de todo, nosotros debemos de permanecer en santidad para alcanzar la nuestra.

En 1 Pedro 5:4 vemos un poco más acerca de la corona incorruptible: Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. El Príncipe de los pastores, el Rey de reyes y Señor de señores ya está próximo a regresar, seamos fieles a Él, aunque arriesguemos nuestras vidas porque Él nos dará la corona de la vida. Dios te bendiga.

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