Sentados en el Trono con Cristo

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

Apocalipsis 3:21

En el último mensaje a las siete iglesias, la séptima de ellas, la iglesia de Laodicea, tal pareciera que el Señor había encontrado a una iglesia totalmente desviada, de la cual no había nada bueno que alabar. Sin embargo, hasta a esta iglesia confundida y equivocada, Él le ha dado una hermosa promesa: Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El amor de Dios no conoce límites y, como buen Padre, Él está dispuesto a sentar en Su trono a Su hijo pródigo arrepentido.

Veamos la otra parte del mensaje a la iglesia de Laodicea, el cual está en Apocalipsis 3:14-20: Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

¡Cuántos errores encontró el Señor en esta iglesia! La iglesia de Laodicea no era ni caliente ni fría, sino tibia y pretendía ser rica sin tener necesidad de nada. Sin embargo, la realidad era que, por su tibieza el Señor la rechazaba. Además, en lugar de riqueza y no necesitar de nada, esta iglesia fue encontrada desventurada, miserable, pobre, ciega y desnuda. ¿Habrá alguna iglesia semejante en estos días? Yo me atrevería a decir que sí, especialmente aquellas que promueven las riquezas y acomodan el evangelio para endulzar el oído de los feligreses.

¿Querrá el Señor excluir a este tipo de iglesia de Su Reino? Por supuesto que no, si le ha llamado la atención, señalando las desviaciones, también le ha dado la salida para que reencuentre el buen camino. La pobreza espiritual de las iglesias tipo Laodicea, se enriquece con el oro refinado en fuego de la presencia del Señor. La desnudez, producto del pecado de esta iglesia, se cubre con las vestiduras blancas de la santidad. El versículo 19 es la mejor muestra del amor de Jesucristo por esta iglesia: Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

Por su parte, Apocalipsis 3:20 dice: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Con respecto a este versículo, el pastor norteamericano Paul Washer ha dicho lo siguiente: “Cristo no está llamando a la puerta del corazón del pecador, sino a la puerta de una iglesia rebelde.” Y ciertamente, el pastor Washer tiene toda la razón, hay que mirar el contexto bajo el cual aparece este pasaje en la Biblia. No creo que exista alguien que pueda decir que el mensaje a la iglesia de Laodicea no le toque en algo. Hemos pecado de uno u otro modo y el Señor está tocando nuestra puerta con el fin de llevarnos al arrepentimiento para que estemos sentados con Él en Su trono. Dios te bendiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s