Los Muertos en Cristo

Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.

Apocalipsis 14:13

Algo que me llama la atención de los primeros cristianos es que no temían morir por Jesucristo. Por dos mil años ha habido personas que no han dudado en dar sus vidas en lugar de renegar de su fe. Incluso, en la actualidad, cada día, hombres y mujeres quienes han creído en Jesucristo son martirizados. Muchos son decapitados o crucificados por extremistas islámicos, asesinados por hinduistas, gobiernos comunistas e incluso bajo la anuencia de una iglesia que pregona creer en el mismo Cristo. A los que mueren en el Señor, Apocalipsis 14:13 les llama bienaventurados.

Desde Esteban hasta el día de hoy, millones de hombres y mujeres han muerto por seguir a Cristo. Los primeros mártires cristianos murieron en Jerusalén a manos de los judíos o de los romanos, luego, por tres siglos más, el imperio martirizó a muchos, matándoles en la cruz, por decapitación o echándolos a los leones en el circo romano. En el año 313 de nuestra era, el emperador Constantino, como una astuta maniobra política, le dio libertad a los cristianos, así como también categoría oficial a la iglesia cristiana en colaboración con el paganismo.

Con el predominio oficial de la iglesia romana sobre el resto de las iglesias a partir del decreto de Constantino, los seguidores de Cristo que no se sometieron a su autoridad han sido perseguidos por siglos y millones de ellos han sido asesinados de la manera más cruel. Ninguna institución religiosa ha sido responsable de la muerte de más cristianos en la historia que la iglesia romana. Y no solo estamos hablando de la inquisición española, sino de las cruzadas en Europa que exterminaron vadoenses, albigenses, valdenses y otros grupos similares acusados de herejes.

Y aunque la iglesia romana ha tratado de reescribir la historia, la Biblia es una verdad inmutable. Apocalipsis 17:6 dice: Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro. ¿Quién es esta mujer? En Apocalipsis 17:3-5 leemos: Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

Otra pista para descubrir quién es esa mujer está en Apocalipsis 17:9: Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer. Y, finalmente en Apocalipsis 17:18 dice: Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra. La mujer que cabalga la bestia escarlata es una ciudad asentada sobre siete montes que reina sobre los reyes de la tierra.

Solo existe una ciudad en el mundo con esas características: Roma. Y dentro de Roma, una institución usa vestiduras púrpuras y escarlatas, se adorna de oro, piedras preciosas y perlas y usa un cáliz, la iglesia romana, la misma que por mil setecientos años se ha embriagado de la sangre de los santos y los mártires de Jesús, los muertos en Cristo. La profecía bíblica la identifica claramente y la historia lo confirma. Dios te bendiga.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s