Las Bodas del Cordero

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Apocalipsis 19:9

Un acontecimiento fundamental ocurrirá cuando nuestro Señor regrese. La Biblia ha llamado a este evento las Bodas del Cordero. Y en Apocalipsis 19:9 vemos una afirmación categórica: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios. El asunto no es si estas bodas ocurrirán o no, eso ya es un hecho confirmado por Dios. No sabemos cuándo será, pero la verdad es que cada día que pasa, está más cerca. Yo quiero estar entre los llamados, ¿lo quieres tú?

Las bodas son actos que uno quisiera fueran únicos en la vida. Generalmente, una boda implica un período de preparación hasta llegar al gran día. Algunas veces, la preparación de la boda se deja en mano de planificadores profesionales de boda, quienes se encargan de cada detalle a fin de que sea un día inolvidable. Tanto el novio como la novia se esmeran en vestir sus mejores galas para su día de boda. Tanto el local donde se celebrará la ceremonia como el lugar destinado a la recepción se adornan en forma adecuada para la ocasión.

Un detalle importante en cada boda es la selección de quienes estarán invitados a la misma. Una boda no es un evento social abierto para todo el mundo, sino que los novios escogen a quién invitar y a quién no. Por lo general, los que participarán de la boda reciben una muy fina tarjeta de invitación, en la cual se dan también indicaciones sobre la vestimenta requerida, hora, lugar y la forma en la cual se aceptan los regalos. Se espera que los invitados sigan las instrucciones dadas en la tarjeta a fin de disfrutar del privilegio de estar presentes en la boda.

Ninguna boda terrenal será más importante que la boda espiritual que se avecina. Estar invitado a las bodas del Cordero es el mayor privilegio que podamos tener en la vida, no es en vano que dice Apocalipsis 19:9: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. ¡Qué gran honor! ¡Qué honrosa distinción! Es algo de lo cual yo no me quiero perder por nada del mundo. Y, para serte honesto, quisiera dedicar todo el resto de mi vida para estar debidamente preparado para ese gran día.

Por supuesto, para estar en las bodas del Cordero, no podemos ir vestidos con jean y camiseta, sino con toda la gala apropiada para tal fin. Mateo 22:11-14 dice: Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Recibimos la invitación a las bodas del Cordero al formar parte de la familia de Dios aceptando el regalo de la gracia y haciendo a Jesucristo como nuestro Señor. De ahí en adelante viene el proceso de prepararnos para estar presentes en las bodas. Lavemos nuestras ropas en la preciosa sangre del Cordero para que estén puras y blancas, dignas de la gran boda. Mantengamos una vida de santidad hasta que Él venga. Que no nos pase como aquel hombre descrito en Mateo 22, quien no vestía adecuadamente para la boda. Sería muy penoso haber sido llamado y que, al final no estemos entre los escogidos y seamos echados a las tinieblas. Dios te bendiga.

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