La Fuente del Agua de la Vida

Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

Apocalipsis 21:6

Se dice que el agua es vida y, ciertamente, en la tierra es imposible la vida sin agua. Tanto los seres humanos, como los animales y las plantas morirían sin remedio por falta de agua. Nuestro planeta tiene mayor superficie cubierta de agua que las tierras emergidas. Sin embargo, solo una pequeña fracción de esa agua es potencialmente aprovechable. En Apocalipsis 21:6, el Señor da la hermosa promesa de dar gratuitamente de la fuente del agua de la vida al que tuviere sed. No estamos hablando de un agua cualquiera, sino de la mejor agua del universo.

El río Amazonas es el río más caudaloso del mundo. Contiene más agua que el Nilo, el Yangtsé y el Misisipi juntos. El Amazonas, que tiene la cuenca hidrográfica más grande en el mundo, alrededor de 7.05 millones km², representa aproximadamente una quinta parte del total de caudal fluvial a nivel mundial. En el año 2010 se confirmó que también es el río más largo del mundo, con 7062 km de longitud desde su nacimiento en la Quebrada de Apacheta, región de Arequipa, Perú.

La fuente más alta y lejana del Amazonas ha sido ubicada en la Cordillera Chila, en las faldas del Nevado Mismi, en Arequipa, Perú. Desde su nacimiento en la quebrada Apacheta, en las faldas del Nevado Quehuisha, en el departamento de Arequipa, a 5170 metros sobre el nivel del mar, hasta su desembocadura en el Atlántico tras recorrer Perú, Colombia y Brasil, alcanza una longitud de 7062 km. La cuenca del Amazonas abarca nueve países de Sudamérica: Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Guayana Francesa, y Surinam.

Hasta el Amazonas, el río más largo y caudaloso de la tierra tiene una fuente, un origen. No dudo que la pureza de las aguas que brotan de las faldas del Nevado Quehuisha y que forman la quebrada Apacheta es muy superior a las aguas en la desembocadura de este río en el Océano Atlántico. Cualquiera tomaría confiadamente el agua de la quebrada; pero podría temer tomar la de la desembocadura, las cuales han recorrido miles de kilómetros, recibido cientos de afluentes y atravesado por numerosas poblaciones que las contaminan.

Pero el Señor no nos ofrece una agua contaminada sino una que proviene de la misma fuente, del origen, un agua similar, en esencia, a la de la quebrada Apacheta; pero de un origen sobrenatural. Apocalipsis 22:1 nos muestra el origen, la fuente del agua de la vida: Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. El agua de vida no sale de una montaña de la tierra como el Nevado Quehuisha, sino del mismo trono de Dios y de Su Hijo, quien está sentado a Su diestra.

Si tenemos sed, busquemos la mejor agua, el agua de la vida; pero no la busquemos cuando el caudal haya sido contaminado por obras humanas, como sucede con los ríos a los cuales muchas veces arrojamos desperdicios que ensucian sus aguas. Busquemos el agua de vida en su origen. Jeremías 2:13 dice: Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. Dios mismo es la fuente de agua viva, el manantial cristalino del agua de la vida la cual Él nos quiere dar gratuitamente para que apaguemos nuestra sed. ¡Dejemos de hacer cisternas rotas! Dios te bendiga.

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