Herederos de Todas las Cosas

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

Apocalipsis 21:7

La Biblia establece muy claramente que Dios no pretende que lo busquemos por medio de religiones, sino que Su propósito es establecer una relación personal con cada hombre y cada mujer. Desde Génesis hasta Apocalipsis, toda la Escritura es enfática en transmitir ese mensaje. Ha sido el propio ser humano quien ha inventado complicadas fórmulas para intentar ganarse la simpatía del Ser Supremo. Y mientras nos esforzamos inútilmente por cumplir con reglas religiosas, Dios nos dice simplemente: El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

Es penoso ver a tanta gente perderse en algo tan simple. Muchos no se atreven a abrir la Biblia y leerla porque dicen que es demasiado complicada y no la entienden. Quienes dicen tal cosa desconocen la naturaleza de Dios. El Señor, quien no quiere que nadie se pierda sino que todos tengan el mismo acceso a Su plan de salvación, no iba a dejar un libro escrito para que solo lo pudieran entender los eruditos o los científicos espaciales. Si así fuera, las personas normales y sencillas estarían excluidas y su destino eterno sería la perdición perpetua.

Dentro del plan divino no se contempla el uso de numerosos intermediarios como presentan las tradiciones religiosas. Leamos la Biblia y comprobemos eso en lugar de enojarnos cuando alguien, como yo en este momento, desafía las tradiciones. En 1 Timoteo 2:5-6 leemos: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. Como puedes ver, el único mediador entre Dios y los hombres es Jesucristo, no es nadie más.

Y a través de Jesucristo nos convertimos en hijos de Dios, como dice Juan 1:12: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. ¿Y qué sucede con los hijos? Veamos lo que dice Romanos 8:17: Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. La relación que Dios quiere con cada ser humano es una en la cual somos Sus hijos y Sus herederos.

Dios prometió a Abraham en el Antiguo Testamento que sus hijos heredarían una tierra que mana leche y miel. Gálatas 3:29 dice: Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. Por lo tanto, tal como dice Apocalipsis 21:7 de que heredaremos todas las cosas, por medio de Jesucristo, no solo heredamos el Reino de nuestro Padre Celestial sino que, al convertirnos en linaje de Abraham, somos también herederos de la promesa dada a su descendencia.

Hay que destacar un hecho importante: no somos herederos de todas las cosas porque hemos sido buenos, sino porque Dios es bueno. En Tito 3:4-7 leemos: Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. No perdamos nuestra herencia. Dios te bendiga.

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