El Señor Viene con Nuestro Galardón

He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

Apocalipsis 22:12

En gran parte del Nuevo Testamento se advierte a quienes siguen a Cristo y le sirven acerca de las dificultades que habrán de pasar en este mundo. Indudablemente que un siervo genuino de Jesucristo enfrentará tribulaciones en esta tierra. Desde el principio, la gran mayoría de Sus discípulos fueron martirizados. Otros, como Juan, murieron en forma natural, pero no sin antes sufrir cárcel, destierros y persecuciones. Y te podrías preguntar, ¿valdrá la pena entonces seguir y servir a Cristo? Pues mira lo que te dice Apocalipsis 22:12 y verás que sí vale la pena.

Cuando se lleva a cabo una labor, es válido esperar algún tipo de recompensa. En el ejercicio de una profesión u oficio, generalmente ofrecemos nuestro tiempo y esfuerzo a cambio de un salario o alguna otra remuneración económica. Los atletas aficionados, quienes no reciben dinero por su labor, entrenan y compiten para ganar una medalla o trofeo. Muchas personas hacen trabajos voluntarios en instituciones sin fines de lucro y, aunque no reciben dinero, su galardón es el reconocimiento de la sociedad por sus servicios.

Dios siempre está dispuesto a galardonar a quienes ama, creen en Él y le sirven. Desde el mismo momento que fue llamado por Dios, Abraham, quien era conocido entonces como Abram, recibió la promesa de un galardón de parte de Dios. Génesis 15:1 dice: Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Dios cumplió Su promesa con Abraham, cuyo galardón es ser llamado amigo de Dios y padre de la fe y del pueblo escogido de Dios.

Ya desde el Antiguo Testamento la Biblia habla de un galardón. En Salmo 58:11 leemos: Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra. Y ciertamente que somos justificados por gracia, por medio de la fe en Jesús, el Hijo de Dios, y nuestra justificación trae consigo un galardón. También Proverbios 11:18 habla de un galardón: El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme. Vemos cierta similitud de este proverbio con Apocalipsis 22:12.

Nuestro Señor, nunca prometió un camino tapizado de rosas para sus discípulos y quienes iban a creer en Él. Muchas veces, Él advirtió lo que les esperaba, pero también dio palabras de aliento y promesas, tal como dice Mateo 5:11-12: Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Así que trabajar para Cristo no quedará sin recompensa en los cielos y a Su venida. Pero se hace necesario que cuidemos esa recompensa. 2 Juan 1:8 dice: Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. El tiempo de nuestro galardón está cada día más cerca. Apocalipsis 11:18 dice: Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. Preparémonos para Su gloriosa venida. Dios te bendiga.

 

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