Dios Nos Consuela

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

2 Corintios 1:3-4

Es imposible vivir sin problemas. Nadie tiene garantía de que pasará por este mundo exento de dificultades. Ni ricos, ni pobres, ni creyentes, ni incrédulos, ni hombres, ni mujeres, ni jóvenes, ni viejos disfrutan de una vida libre de tropiezos. Es más, para el creyente, además de los problemas cotidianos, se suman las tribulaciones propias de nuestras pruebas y las persecuciones por el nombre de Jesús. Pero en todas nuestras aflicciones, Dios está dándonos consuelo para que pasemos con éxito la prueba y utilicemos nuestra experiencia para consolar a otros.

Siempre he pensado que antes de que estemos listos para ministrar a otros en algo, Dios nos pasa por un laboratorio para que experimentemos en nosotros mismos la tribulación por la cual la otra persona está pasando. Y mientras somos sometidos a esa prueba de fuego, nuestro Padre siempre estará ahí, apoyándonos, consolándonos y dándonos fuerzas para que la superemos con éxito. Al final, cuando aprobemos la prueba, el Señor se glorificará otorgándonos la victoria definitiva, la cual hubiese sido imposible usando nuestras propias fuerzas.

Los que servimos al Señor, muy frecuentemente somos abordados por personas requiriendo que oremos por sus problemas. Entre los problemas más comunes están: enfermedades, finanzas, falta de empleo, la muerte de un ser querido, un proceso de divorcio, soledad, problemas con los hijos, entre otros. Si bien es cierto que podemos leer en la Biblia que Dios nos ayuda a salir de cada uno de esos problemas, como dice un refrán puertorriqueño, con la boca es un mamey. Es fácil decirlo; pero quien padece estos problemas nos dirá: Tú no eres quien pasa por esto.

Es muy distinto hablarle a la gente con nuestro testimonio de haber pasado por semejantes pruebas y ser consolados por Dios. Yo le doy gracias a mi Padre Celestial por permitirme pasar por tales tribulaciones y recibir Su consuelo. Si alguien me pide oración por sanidad, además de orar por esa persona, yo le puedo dar el consuelo de decirle que yo recibí de vuelta la audición de mi oído derecho, algo que para la ciencia médica es imposible. De problemas financieros, he pasado por muchos; pero siempre he recibido el consuelo de Dios y nada me ha faltado.

Muchas personas se quejan de haber perdido su empleo desde hace un mes y no consiguen uno nuevo. Yo perdí mi último empleo en abril de 2010 sin lograr uno nuevo desde entonces, a pesar de enviar miles de solicitudes. Sin embargo, el consuelo de mi Padre ha estado presente todo el tiempo. También sé lo que es perder un ser querido. Mi madre falleció a fines de abril de 2009 y Dios me dio el consuelo de que ella partió de este mundo con el único regalo de podía llevarse, la vida eterna, y que ella recibió ese regalo a través de mi persona.

Acerca de divorcio, soledad y problemas con los hijos tengo bastante en mi vida. No me presento como un ser inmaculado, sin errores. No soy un hipócrita religioso, sino un humano imperfecto que ha pasado por numerosas tribulaciones, y las continúo pasando; pero quien ha recibido la consolación de un Padre misericordioso. Y esa consolación en mis tribulaciones es para que yo la utilice para consolar a quienes experimenten los mismos males. Dios te bendiga.

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