El Anhelo de Su Venida

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

Apocalipsis 22:17

Cuando se ama a alguien, uno anhela fervientemente estar cerca de la persona amada. Si por alguna razón, esa persona está ausente, contamos cada segundo que pasamos sin ella, esperando su regreso con ansias. Por más que otro ser humano nos ame, nadie podría amarnos más que Jesús. Solo Él entregó su vida en una cruz por ti y por mí. Pero Él no permaneció muerto, sino que resucitó, subió al cielo y prometió volver. Si nuestro amor por Jesús es genuino, anhelar Su venida debiera ser una reacción natural en nosotros.

Una de las canciones en inglés más populares del último cuarto del siglo XX es When I need you, lo cual se traduce al español Cuando te necesito. Esta canción fue escrita por Albert Hammond y Carole Bayer Sager y popularizada en 1977 por el cantante británico Leo Sayer. La primera estrofa de la canción se traduce de la siguiente manera: “Cuando te necesito, solo cierro mis ojos y estoy contigo. Y todo lo que yo quiero darte está tan solo a un latido del corazón de distancia. Cuando necesito amor solo extiendo mis manos y toco amor. No sabía que hubiera tanto amor que me mantuviera cálido noche y día.”

La siguiente estrofa de la canción se traduce como: “Millas y millas de espacio vacío entre nosotros. El teléfono no puede tomar el lugar de tu sonrisa, Pero tú sabes que no estaré viajando para siempre. Hace frío afuera, pero aguanta y haz como yo hago.” Esta canción narra la historia de una pareja de enamorados quienes están separados por una gran distancia; pero que anhelan estar juntos. Él le dice a ella lo que hace para sentir su amor de cerca, que no estará viajando por siempre y que el teléfono no puede ocupar el lugar de ella.

Y, como la historia de esa canción, estamos hoy los que amamos a Jesús. Él no está presente físicamente con nosotros. Pero si realmente lo amamos, cuando lo necesitamos, solo cerramos nuestros ojos y estamos con Él. Y todo lo que queremos darle está tan cerca como un latido de nuestro corazón, porque Él vive allí. Cuando necesitamos amor, solo tenemos que levantar nuestras manos al cielo y tocamos Su inmenso amor. Su amor es tan inmenso que nos mantiene cálidos de noche y de día.

Hoy, un inmenso espacio vacío nos separa de nuestro amado Jesús. Él está en el cielo, sentado a la diestra del Padre, mientras nosotros estamos aquí en la tierra. El teléfono para comunicarnos con Él es la oración. Está muy bien conversar con Él continuamente por medio de la oración. Pero ese “teléfono” nunca va a ocupar el lugar de nuestro amado Señor descendiendo del cielo vestido de Rey para reunirse con nosotros. Sabemos que Él ha prometido volver y nuestro mayor deseo ahora debe ser que llegue ese día en que nuestro amado regrese y estemos con Él para siempre.

Es penoso ver que hay personas que dicen ser cristianos y cuando leen en la Biblia sobre todo lo que debe pasar en el mundo para que Cristo venga, les tiemblan las piernas. Es como si no desearan que el amado regrese. Abramos nuestros ojos y oídos y unámonos al coro: Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. No nos cansemos nunca de anhelar que venga nuestro amado Señor Jesucristo. Ven, Señor, ya no tardes más. Te anhelamos. Dios te bendiga.

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