Las Promesas de Dios

Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

2 Corintios 1:20

Aunque parezcan tardar, las promesas de Dios se cumplirán en el tiempo perfecto. No debemos dudar ni un instante de que Él cumplirá cabalmente todo lo que nos ha prometido. Dios es fiel y no es mentiroso. Por lo tanto, Su Palabra es lo único verdaderamente garantizado que existe. Si pareciere que experimentamos tardanza en ver el cumplimiento de Su promesas, busquemos el motivo en otro lado, no en Él. Tal como dice 2 Corintios 1:20: todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén. Sí es una confirmación y Amén porque así será.

Una promesa es la expresión de la voluntad de Dios que se impone a cumplir algo, es un ofrecimiento solemne de cumplir con obligaciones para con los hijos y el pueblo de Dios. En la Biblia hay miles de promesas, las cuales son todas Sí y Amén. La pregunta es ¿se están haciendo realidad esas promesas en nuestras vidas? Creo que la respuesta por la cual no se cumplen esas promesas en nosotros nos la da Jesús en Marcos 9:23: Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

La clave es creer que recibiremos la promesa porque Dios jamás olvidará lo que prometió y Él siempre está dispuesto a cumplir Su Palabra. Son tantas las promesas de Dios que sería imposible resumirlas en este pequeño espacio. Tampoco sería posible leer cada uno de los versículos de la Biblia que contienen las pocas promesas que traeremos a memoria hoy. Así que daremos la cita para que cada interesado la busque por sí mismo y medite en ella. Una de las promesas grandes de Dios es la salvación (Isaías 1:18, Romanos 10:9 y Juan 5:24).

Dios ha prometido también la sanidad para nuestros cuerpos, lo podemos ver en Isaías 53:4-5 y Jeremías 33:6. Y si alguna vez te sientes indefenso y en peligro, recuerda que Dios ha prometido darnos protección, lo puedes encontrar en Salmo 27:1-3, el Salmo 91 completo, Isaías 41:10 y Romanos 8:31. Junto con la promesa de salvación viene la de la vida eterna, lo dice 1 Juan 2:25. Y una promesa complementaria con salvación y vida eterna es la de perdón de pecados (1 Juan 1:9). Tenemos la promesa de tener un corazón nuevo y deseos nuevos en Ezequiel 36:26.

Dios ha prometido también liberarnos del temor y el Salmo 34:4 lo dice. Y una promesa que se cumple en quienes han confiado sus vidas a Jesucristo es recibir el Espíritu Santo, en Lucas 11:13 lo podemos ver. Y aunque la vida parezca dura y en ocasiones podemos encontrarnos en dificultades, Dios ha prometido suplir todas nuestras necesidades y que nada nos faltará, lo vemos en Filipenses 4:19 y Salmo 23:1. Y si muchas veces no sabemos cómo hacer las cosas, Él ha prometido darnos sabiduría abundantemente y sin reproche, como dice Santiago 1:3.

La angustia no debiera tener cabida en nuestras vidas ya que Dios ha prometido darnos de Su paz, la cual es distinta a la del mundo y sobrepasa todo entendimiento humano, veamos Isaías 26:3, Juan 14:27 y Filipenses 4:7. El mundo nos tienta a salirnos del camino de nuestro Padre Celestial; pero en 1 Corintios 10:13, Él nos promete una vía de escape a la tentación. Y tres grandes promesas nos esperan a quienes lo amamos: la promesa de resurrección (Juan 5:28-29); el regreso de nuestro Señor Jesucristo (Juan 14:2-3) y el fin de la muerte, la aflicción y el dolor (Apocalipsis 21:4). Todas estas promesas son en Él Sí y Amén. Dios te bendiga.

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