La Gran Esperanza del Creyente

Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos, sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros.

2 Corintios 4:13-14

La gran esperanza de creer en Jesucristo no es que todos nuestros problemas serán resueltos. Tampoco es que seremos prósperos, ricos y felices. Si fuera así, no habría una gran diferencia entre ser cristiano, ateo o practicante de las religiones orientales. Existen métodos fuera de Jesús para intentar ser feliz, alcanzar riquezas o intentar minimizar los problemas. Pero nuestra gran esperanza la explica 2 Corintios 4:14: sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús.

Resulta impactante ver la forma en que los apóstoles y los primeros cristianos no tuvieron temor alguno de recibir el martirio en nombre de Jesús. Me imagino que sus verdugos los verían como loquitos que preferían perder la vida antes que renegar de su fe en Jesucristo. Pero esa actitud de ser martirizados antes que negar a Cristo ha continuado por dos mil años entre los verdaderos cristianos. La razón de esta aparente locura es una sola: quien ha creído y conocido al Cristo resucitado tiene la misma esperanza de resucitar.

Esa gran esperanza del creyente en Jesucristo, la cual lo distingue de los que creen en otras cosas la resumió el propio Señor en Su promesa dada en Juan 11:25-26: Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Creer en Jesucristo es sinónimo de tener vida después de la muerte y no cualquier tipo de vida. La vida que Él promete para quienes le creen, es eterna, sin fin y no en un cuerpo de muerte como el actual, sino en uno glorificado.

Quizás esperaba que yo te trajera hoy un mensaje de esperanza de que las cosas en el mundo fueran a mejorar en el futuro. Lamento desilusionarte con eso, pero debo decirte que eso no sucederá. Somos testigos de la sucesión de terremotos en diferentes lugares del mundo casi uno tras otros. Los propios científicos auguran que cada vez está más próximo que ocurran varios terremotos catastróficos con intensidad superior a 8.0 en la escala Richter. Y, como consecuencia del cambio climático, se habla de más tormentas, sequías, nevadas y tornados.

Por su parte, los analistas económicos no vaticinan nada positivo en el mundo financiero, sino todo lo contrario. El sistema bursátil mundial podría colapsar en cualquier momento y mucha gente corre el riesgo de pasar de la abundancia a la indigencia en un abrir y cerrar de ojos. Como si fuera poco, la amenaza de guerras en las cuales se utilicen armas de destrucción masiva es cada vez más creíble a medida que crece el número de miembros del club nuclear y que gente con mentes retorcidas pretenda sembrar el terror.

¿Te asombran y te aterran esas cosas? No deberían asombrarte porque todas y cada una de ellas han sido profetizadas en la Biblia. Y no estoy hablando de los libros del Antiguo Testamento, ve a Mateo 24 y al libro de Apocalipsis y lo verás. Pero si te aterran esas cosas, que Mateo 24:6 dice que es necesario que sucedan, es porque no estás consciente de la gran esperanza del creyente en Jesucristo. Y esta gran esperanza es que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús. Con Cristo, tendremos resurrección y vida eterna. Dios te bendiga.

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