Perfeccionando la Santidad

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

2 Corintios 7:1

Sin duda que 2 Corintios 7:1 es una amonestación para todos lo que hemos creído en Jesucristo: Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. La santidad debe ser nuestra respuesta natural al amor de Dios. Después de haber recibido salvación y vida eterna, no es para que continuemos practicando el pecado, sino para vivir una vida de santidad, separados para Dios, quien nos rescató del infierno y nos limpió de la inmundicia del pecado con la sangre de Su Hijo Jesús.

El tema de la santidad es uno de los que ha sido casi excluido por completo de la predicación moderna. Con la excusa del respeto a la manera de pensar de cada uno, se le ha faltado el respeto a Dios y se ha perdido el temor a Él. Cuando hablo de temor de Dios no es andar muertos de miedo ante Su presencia y pensar de que Dios es un viejito cascarrabias que anda con un garrote buscando a quien se ha portado mal para castigarlo. Temor a Dios es guardarle respeto a Él y a Su Santa Palabra y dejar de inventar nuestras propias reglas de conducta y aceptar las Suyas.

Es tan importante mantenernos en santidad que Hebreos 12:14 dice: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Y como si fuera poco, también 1 Tesalonicenses 3:13 afirma lo siguiente: para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos. El Señor Jesucristo habrá de venir y espera encontrar una iglesia limpia y pura, sin manchas ni arrugas. Eso solo es posible si nos mantenemos en santidad.

Ahora bien, ¿podemos mantenernos en santidad y perfeccionarla en nuestras propias fuerzas? La respuesta en no y 2 Corintios 7:1 nos dice de qué manera lo logramos: perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Varias veces en el Antiguos Testamento se afirma que el temor de Dios es el principio de la sabiduría y de eso se ha predicado bastante. Ahora bien, ¿cómo el temor de Dios nos perfecciona en la santidad? Proverbios 8:13 nos dice: El temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco.

Si sentimos un temor reverente de un Dios Santo, vamos a estar sujeto a Él y, por lo tanto, vamos a amar lo que Él ama y a aborrecer lo que Él aborrece. Dios aborrece el pecado, el cual es todo lo contrario a la santidad. Con el temor a Dios vamos a aborrecer el mal, vamos a aborrecer al pecado y nos mantendremos separados para Él e iremos perfeccionando la santidad a la cual hemos sido llamados a fin de que podamos formar parte de esa iglesia sin manchas ni arrugas que habrá de recibir al Señor en las nubes.

Buscando en la Palabra de Dios aprenderemos más de Él, le respetaremos más y le amaremos más. Y ese temor a Dios que es el principio de la sabiduría, nos enseñará a aborrecer y apartarnos del mal; pero también nos dará mayor conocimiento de Dios, como dice Proverbios 2:5: Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Solo en el temor a Dios perfeccionaremos la santidad, la cual vamos a necesitar para ver al Señor cuando regrese triunfante y lleno de gloria como Rey de reyes y Señor de señores. Dios te bendiga.

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