Dios Alaba a Quien Ha Aprobado

Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.

2 Corintios 10:17-18

Muchas personas se creen la última Coca Cola en el desierto. Esas personas viven alabándose a sí mismas y proclaman sus logros, aparentes o ciertos, a través de las redes sociales. Lamentablemente para estas personas, la auto-alabanza no significa que cuentan con la aprobación de Dios. La única muestra de que somos aprobados es que sea el propio Dios quien promueva nuestra alabanza. Esto no siempre puede ser evidente en esta vida; pero el Espíritu mismo nos dará testimonio, aunque el resto de los mortales no se enteren.

El servicio a Dios no es para hacerlo de manera mediocre sino que Él merece lo mejor, todo para Él debe hacerse con excelencia. De eso habla Pablo en Colosenses 1:10: para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios. Una vez somos salvos por gracia, nuestra respuesta debe ser la de agradar a quien nos salvó sin merecerlo y nuestras obras, en lo adelante, deben ser según la voluntad de Dios y no conforme a nuestra humanidad.

El crecimiento en el conocimiento de Dios se adquiere a través de Su Palabra. Afortunadamente para todos, nuestro Padre Celestial desea ser conocido y así lo dejó establecido en Jeremías 9:23-24: Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

Dios quiere que nosotros conozcamos Su carácter, por lo cual, es vital que dediquemos tiempo cada día a escudriñar las Escrituras, a orar y a tener intimidad con Él. Y como al llamado a la salvación le siguen el llamado a la santidad y al servicio, debemos de adquirir destreza en el manejo de la espada de dos filos que es la Palabra de Dios. 2 Timoteo 2:15 nos dice: Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

Alcanzar la aprobación de Dios y ser alabado por Él no es una tarea fácil ni llega sin padecer penas y sufrimientos. 1 Pedro 2:20 dice: Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Soportar las pruebas, el rechazo, la aflicción y la tribulación hasta el fin es la llave para ser aprobado y alabado por Dios. Es muy difícil, pero la recompensa vale la pena.

Esa recompensa está en Apocalipsis 7:13-15: Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. La venida del Señor se acerca. Que a Su regreso Él nos encuentre aprobados para que escuchemos de Sus labios alabarnos diciendo: Buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Dios te bendiga.

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