Revestidos de Cristo

Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

Gálatas 3:27

Gálatas 3:27 nos habla del bautismo y dice: Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. En realidad, el verdadero bautismo es un acto consciente llevado a cabo por personas que le han entregado sus vidas a Cristo y desean ser revestidos de Él. El bautismo no es recomendable hacerlo cuando no se tiene consciencia o cuando no se hace voluntariamente. Es por eso que no es bíblico el bautismo de infantes. Esta es una más de las tantas tradiciones antibíblicas.

Juan el bautista, quien vino con el espíritu de Elías a preparar el camino para el Señor, bautizaba para arrepentimiento. Marcos 1:4 dice: Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados. El propio Jesús fue bautizado por Juan, como reseña Mateo 3:13-15: Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.

Ciertamente Jesús no necesitaba ser bautizado, pero lo hizo demostrando humildad y sirviendo de ejemplo para todos después de Él. Jesús no fue bautizado siendo un niño, sino cuando tenía ya 30 años, justo al inicio de Su ministerio terrenal. Tampoco Jesús fue bautizado derramando unas gotas de agua sobre Su cabeza, sino que fue sumergido por Juan en el Jordán, como dice Mateo 3:16: Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

Esta es la forma bíblica del bautismo, por inmersión, no por aspersión; se hace voluntariamente, no por imposición de los padres; se lleva a cabo en adultos conscientes de lo que están haciendo, no en infantes pequeños que nada saben sobre lo que está pasando. ¿Es necesario bautizarse? Veamos lo que dice el Señor en Marcos 16:16: El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Hay que creer para ser bautizado y creer es el requisito para obtener la salvación. Si el propio Jesús dio ejemplo bautizándose, ¿qué te impide hacerlo?

El bautismo es parte de la gran comisión que dio Jesucristo en Mateo 28:19-20: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. El bautismo es parte del proceso de convertirnos en discípulos, como también debemos aprender a seguir las instrucciones que nos dejó el Señor.

En 1 Pedro 3:21-22 se explica la función del bautismo: El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

El bautismo no quita el pecado, solo la sangre derramada por Cristo en la cruz lo hace. Sin embargo, como bien dice el apóstol Pedro, el bautismo es la aspiración de una buena conciencia hacia Dios. Y por las palabras de Jesús se desprende que bautizarse es parte de cumplir con toda justicia, por eso, al bautizarnos nos revestimos de quien es el Rey de justicia, Jesucristo. Dios te bendiga.

 

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