No Somos Hijos de la Esclava

De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

Gálatas 4:31

Cuando esperamos el cumplimiento de las promesas de Dios, en ocasiones, nos desesperamos y hacemos cosas con la intención de “ayudar” a Dios. Eso no funciona, Dios es Todopoderoso y nuestra ayuda es innecesaria. Abraham y Sara tenían la promesa de un hijo por parte de Dios, como ya estaban viejos y ese hijo no llegaba, Sara decidió hacerle una ayudita a Dios y sugirió a su marido que se acostara con su esclava Agar para obtener descendencia. De la esclava nació Ismael, pero ese no es el hijo de la promesa. Nosotros los cristianos, siendo linaje de Abraham, no somos hijos de la esclava.

Tomar decisiones adelantándonos al tiempo de Dios pueden traer consecuencias desastrosas que repercutirán por largo tiempo y sus efectos afectarían a mucha gente. En el caso de la decisión de Sara y Abraham de buscar descendencia a través de la esclava Agar, podemos decir sin temor a equivocarnos que la humanidad completa ha resultado afectada. Ni Sara ni Abraham pensaron que un simple acto sexual donde se concibió un hijo percutiría por siglos, llegando hasta nuestros días.

¿Quién fue Agar? Agar era una esclava de Sara, la esposa de Abraham, quien era originaria de Egipto. Sara y Abraham habían ido a la tierra de Canaán, lo que hoy es Israel, procedentes de Ur de los caldeos, un territorio que hoy se encuentra en Iraq. El fruto de la relación entre Abraham y la esclava Agar fue Ismael. Por supuesto que Ismael creció, se casó y tuvo hijos y sus hijos, a su vez, tuvieron una descendencia numerosa. ¿Existen hoy descendientes de Ismael? Por supuesto, las naciones árabes son descendientes directos del hijo de la esclava Agar.

Como las promesas de Dios son en Él sí y amén, el hijo de la promesa, Isaac, llegó en el tiempo justo en el cual Dios se glorificó. Cuando la potencia varonil de Abraham se había extinguido y Sara, su esposa, ya había alcanzado la menopausia, solo la intervención divina podía provocar un embarazo. ¡Así actúa Dios! Él espera que toda posibilidad humana se haya agotado para que no quede duda que solamente Su inmenso poder sea capaz de actuar en consecuencia para hacer lo que para nosotros es totalmente imposible.

Con el correr del tiempo, las diferencias entre los descendientes del hijo de la esclava y del hijo de la libre fueron aumentando. Hoy día, los hijos de Israel, los cuales son hijos de Isaac, el hijo de la libre, viven en su tierra prometida. Sin embargo, alrededor de esa tierra prometida, viven los hijos de Ismael, el hijo de la esclava, los cuales mantienen una actitud hostil contra los hijos de la libre. Tanto un pueblo como el otro pueden decir con propiedad que son hijos de Abraham; pero solo los hijos de la libre pueden decir que son herederos de la promesa.

Del conflicto entre los hijos de Abraham, israelitas e ismaelitas, nadie es ajeno. He conocido a cristianos que han tomado partido con la causa árabe-palestina en lugar de apoyar al pueblo de Israel. Ellos dicen que los judíos son malos, mataron a Jesús y hoy matan a los pobres palestinos indefensos. Les recuerdo que esos pobres e indefensos palestinos hacían fiesta en Gaza cuando las torres gemelas cayeron en New York. También son descendientes de Ismael la mayoría de los terroristas del Estado Islámico. Estemos, pues, del lado correcto, recordemos lo que dice Gálatas 4:31: no somos hijos de la esclava, sino de la libre. Dios te bendiga.

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