Somos Linaje de Abraham

Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Gálatas 3:29

Abraham es un personaje muy importante en la Biblia. Su trascendencia es tal que su nombre es mencionado en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento. La Biblia nombra a Abraham como amigo de Dios, así que ser parte del linaje del amigo de Dios es una gran distinción para cualquier persona. Gálatas 3:29 nos dice que los que somos de Cristo, verdaderamente también somos linaje de Abraham y herederos según la promesa que Dios le hizo. Si la promesa de Dios a Abraham es que sería una nación grande y bendecida, alegrémonos porque somos parte de eso.

Una buena parte del libro de Génesis está dedicada a Abraham, desde el capítulo 12 hasta el 25. Hay dos puntos destacados en la relación de Abraham con Dios: su fe y su obediencia. Sobre la fe de Abraham, Génesis 15:6 dice: Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Su obediencia es destacada en Génesis 22:18: En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. En su carta a los Romanos, Pablo menciona a Abraham y lo define como el padre de la fe, tanto para judíos como para gentiles.

Si somos del linaje de Abraham, nuestro ADN espiritual debe de contener esos dos componentes que le caracterizaban: fe y obediencia. La fe es importante para nuestra salvación y justificación, somos salvos por gracia, por medio de la fe. Pero también necesitamos la fe en nuestro caminar por la vida, andamos por fe, no por vista y, si hemos sido justificados, como justos, vivimos por fe. La fe es la llave que nos abre todas las puertas porque al que cree todo le es posible. Pero más importante que todo eso es que, con nuestra fe, agradamos a Dios.

En cuanto a la obediencia a Dios, veamos lo que dice 1 Samuel 15:22: Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Abraham dio la mejor demostración de obediencia a Dios cuando estuvo dispuesto a sacrificar al hijo de la promesa para obedecer al pedido que Dios le había hecho.

Si somos herederos de la promesa de Abraham, sería bueno repasar lo que Dios le prometió y ha cumplido con sus herederos según la carne y también lo hará con todos los que hemos sido puestos, por la fe en Jesucristo, como parte de su descendencia espiritual. Toda esa promesa se puede resumir en lo que dice Génesis 22:17-18: de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia. Abraham obedeció a Dios y recibió la promesa que a través de su simiente serían benditas todas las naciones de la tierra. Esa promesa se ha cumplido porque mediante Jesucristo, simiente de Abraham según la carne, cada nación de la tierra ha recibido la bendición de tener la oportunidad de recibir salvación y reconciliación con Dios. Llevamos el linaje de Abraham con nosotros y es hora de que lo demostremos. ¿Estarías dispuesto a dejar tu nativo Ur del pecado para ir a la tierra de promesa de vida eterna? ¿Estarías dispuesto a sacrificar hasta tu familia por seguir a Cristo? Dios te bendiga.

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