Reconciliación por Medio de la Cruz

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en Su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en Sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de Él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

Efesios 2:13-18

La cruz del Calvario tiene un significado mucho más amplio, en términos de reconciliación, que lo que generalmente pensamos. Los cristianos entienden que, gracias a la cruz, hubo un puente que reconcilió a la humanidad con Dios; pero eso no se queda ahí. Antes de la cruz, solo el pueblo de Israel conocía al Dios verdadero. Los pueblos gentiles eran paganos y desconocían al Dios de Israel. La cruz hizo lo que no podía hacer la Ley; quitar el pecado mediante el Cordero de Dios y tanto para ellos, como para los que no vivían bajo la Ley, les dio la gracia.

Aunque muchos han usado por siglos la cruz como una frontera entre el pueblo de Israel y los pueblos gentiles que han aceptado a Cristo, ciertamente que ese no es el propósito de Dios. De un lado y del otro ha existido enemistad, todo lo contrario del plan de Dios de establecer una reconciliación entre judíos y gentiles por medio de la cruz del Calvario. En su conversación con la mujer samaritana, Jesús le dijo lo que está escrito en Juan 4:22: Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

Los samaritanos eran considerados por los judíos como un pueblo separado de ellos a pesar de que vivían en la misma tierra. Por el contacto entre judíos y samaritanos, los últimos tenían cierto conocimiento del Dios de Israel y le adoraban; pero, como dijo Jesús, ellos adoraban lo que no sabían, mientras que los judíos si conocían al Dios que adoraban. Juan 1:17 explica por qué los judíos conocían de primera mano al Dios que adoraban: Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Moisés, quien guio al pueblo de Israel desde Egipto en su caminar hacia la tierra prometida, recibió del mismo Dios las tablas de la Ley. De esta manera, el pueblo escogido por Dios tuvo el conocimiento de las reglas que rigen su relación con Dios. Pero el plan de Dios era mucho mayor que solamente entregarle Su Ley al pueble de Israel. Dios mismo quiso manifestarse entre Su pueblo mediante Su Hijo. En Juan 1:11 leemos lo siguiente: A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

El rechazo mayoritario del Hijo de Dios por parte del pueblo de Israel abrió las puertas para que los gentiles conocieran al Dios verdadero. Y como muy bien dice Jesús en Juan 4:22: la salvación viene de los judíos. El verdadero Dios, el que adoramos los cristianos, el Dios de nuestra salvación, es el Dios de Israel, el Dios de Isaac, el Dios de Abraham, el Dios de los judíos. Y el mismo Jesucristo, el Hijo de Dios, fue un judío en la carne y fue quien en la cruz reconcilió a los pueblos gentiles con el pueblo escogido de Dios, ya que Él murió para la redención de todos, judíos y gentiles. Es el mismo Dios para judíos y cristianos. Dios te bendiga.

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