Una Nueva Creación

Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.

Gálatas 6:15

Jesucristo tiene el poder de transformarnos cuando le entregamos nuestro corazón. No importa lo que hayamos sido antes de rendirnos al Señor, a partir de ese momento en adelante, pasamos a ser una nueva creación. Ya la circuncisión, es decir, la dependencia de la ley o la incircuncisión, la dependencia de las costumbres mundanas, dejan de ser importantes porque hemos pasado a ser nuevas criaturas, hemos nacido de nuevo.

Es interesante la conversación entre Jesús y Nicodemo que se encuentra en Juan 3:1-7: Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

Es imposible aplicar la lógica humana a las cosas de Dios. Si bien es cierto que nuestro Señor utilizó comparaciones terrenales conocidas para explicar en forma sencilla el Reino de Dios, eso no quiere decir que con nuestro propio razonamiento encontraremos el entendimiento correcto de las cosas divinas. Recordemos lo que dice Isaías 55:8-9: Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Nacer de nuevo para ver el Reino de Dios no quiere decir que entraremos de nuevo al vientre de nuestra madre. El nuevo nacimiento es un paso de fe, es una renuncia a nuestro pecaminoso pasado para darle paso a la dirección del Espíritu de Dios sobre nuestras vidas. Eso solo se consigue cuando le rendimos nuestra vida a Jesucristo. Dice 2 Corintios 5:17: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Quien anda en Cristo ha dejado atrás todas las cosas viejas, su pasado ha quedado atrás y ya Dios olvidó los pecados de esa persona y los echó a las profundidades del mar. Para Dios no existe una diferencia entre pecado grande o pequeño porque toda infracción a Su Ley es igual de grave. Un sicario, un violador, un terrorista o un brujo que se hayan arrepentido y confesados delante de Dios sus pecados no son menos dignos de perdón que alguien que solo decía mentiras piadosas.

Todo pecador arrepentido ha lavado sus transgresiones con la sangre preciosa del Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Ya no es ese hombre o esa mujer que vivía de espaldas a Dios, ahora es una nueva creación. Sus obras le condenaban; pero el sacrificio de Jesús en la cruz le dio la oportunidad, por la fe, de nacer de nuevo del agua y del Espíritu. Dios te bendiga.

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