La Gracia Nos Fue Dada

Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto,  llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.

Efesios 4:7-8

La palabra gracia significa favor inmerecido. Cuando Efesios 4:7-8 dice que la gracia nos fue dada, significa que hemos recibido un favor inmerecido de parte de Dios. Nuestros méritos no son suficientes para salir de la cautividad del pecado y alcanzar la salvación. Así que Dios nos ofrece un regalo, un don, a través de Cristo. Los regalos son recibidos gratuitamente y no dependen de lo que hacemos sino de la voluntad de quien lo ha dado. Así, la gracia que nos fue dada, sale de la voluntad de Dios.

¿De dónde o de quién procede la gracia que nos fue dada? La respuesta a esta pregunta se haya en Juan 1:14-17: Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Contrario a lo que dicen las tradiciones religiosas, la única persona que la Biblia menciona que está llena de gracia es Jesucristo, el Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros, ese mismo Verbo que era en el principio con Dios y era Dios, de nadie más puede decirse que está lleno de gracia, solo de Él. Por lo tanto, tomamos la gracia de quien está lleno de gracia, de Jesucristo y la gracia que nos ha sido dada solo proviene de Él.

¿Qué hace la gracia por nosotros? Hechos 15:11 dice: Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. Y para reafirmar que la gracia nos salva, Efesios 2:8-9 dice: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. La gracia abundante del Señor Jesucristo es lo que nos da la salvación. Nuestras obras son inútiles para alcanzarla.

Nuestra salvación tiene un sentido muy amplio. Romanos 3:24 dice: siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. La gracia que viene de nuestro Señor nos salva por medio de nuestra justificación. Ser justificados significa haber sido hecho justos y ser redimidos significa que el Señor pagó el precio para que resultásemos absueltos en el juicio de Dios. Por nuestros pecados, el veredicto del juicio es de culpabilidad; pero la gracia viene a nosotros y Jesucristo pagó con su sangre por nuestras culpas.

Haber recibido la gracia es un buen motivo para vivir agradecidos con quien nos ha hecho este favor inmerecido. Y si hemos sido salvos por gracia, no es para mantener la gracia atesorada en nosotros de forma egoísta sino para compartirla con los demás. Mateo 10:8 dice: Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. Compartamos las buenas nuevas de salvación y la llenura del Espíritu con otros.

Para recibir la gracia debemos dejar atrás nuestro pasado; pero sobre todo, dejar nuestro orgullo. Santiago 4:6 dice: Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillados delante de Él, tomemos la gracia. Dios te bendiga.

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