Esperanza en los Cielos

Habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad.

Colosenses 1:4-6

Para muchos, la espera es una actividad muy tediosa. He visto como hay tantas personas que les cuesta tanto hacer una fila, esperar su turno sentado o que la luz roja del semáforo cambie. A este tipo de personas les puede parecer un insulto que les mencionen las palabras paciencia y esperanza. Los que hemos creído en Jesucristo sabemos que nuestra mayor esperanza no se encuentra a la vuelta de la esquina sino en los cielos. Si somos como las personas que se cansan de esperar, nuestro caminar por la vida sería terrible.

Veo con pesar como mucha gente piensa que la función de Dios es la de resolvernos problemas terrenales. Muchos de nuestros problemas vienen por culpa de nosotros mismos, algunos de ellos, por nuestras malas decisiones y otros por desobediencia al propio Dios. Ciertamente que Dios, como nuestro Padre, toma cuidado de nosotros; pero no debemos pasar por alto que además estamos viviendo en territorio enemigo y que el príncipe de este mundo nos hace la guerra cada día. Eso nos añade dificultades adicionales.

Nuestro Señor siempre advirtió que en este mundo tendríamos dificultades. Incluso nunca prometió que los cristianos del fin de los tiempos iban a estar protegidos en una burbuja de cristal, sino que estaríamos en medio de la gran tribulación, expuestos al peligro. Basta con leer Mateo 24 para darnos cuenta de eso. En los versos 9 y 10 leemos: Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

Además de la advertencia, el Señor nos dice lo que debemos hacer. En Mateo 24:13 indica cuál debe ser nuestra actitud ante la adversidad que se avecina: Mas el que persevere hasta el fin,  éste será salvo. No queda duda de que seremos sometidos a prueba hasta el fin. Por lo tanto, debemos perseverar en la fe sin renegar de ella. El verso 14 nos dice el motivo de nuestra prueba hasta el fin: Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Me hago una pregunta, ¿quién va a predicar el evangelio en todo el mundo? Mateo 24:14 es muy claro, antes de que venga el fin, el evangelio será predicado en todo el mundo. Romanos 10:14 dice: ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? Es obvio que quien ha conocido de Cristo previamente va a estar predicando el evangelio hasta el fin. Ese papel no es de ángeles que bajen del cielo sino de nosotros los cristianos.

Si tu esperanza al hacerte cristiano es ser feliz y próspero y que tus problemas terrenales sean todos resueltos, te tengo una mala noticia: no hay garantía de que eso suceda. Las cosas podrían empeorar de aquí en adelante. Pero hay una noticia mejor, la verdadera esperanza está en los cielos y se llama Jesucristo, ahora sentado a la diestra del Padre; pero quien vendrá con gloria como Rey y entonces, los que hemos creído reinaremos con Él. Dios te bendiga.

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