Regocijo en el Señor

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

Filipenses 4:4

El apóstol Pablo repite dos veces con entusiasmo que debemos regocijarnos en el Señor. Quien no haya experimentado el amor de Dios, probablemente no le vea sentido a esto de regocijarnos en el Señor. Sin embargo, los que sabemos de dónde nos sacó Dios y a dónde nos ha puesto, vivimos gozosos y agradecidos con Él. Cuando recordamos cual hubiera sido nuestro destino eterno de no haber sido por Su gracia, nuestro corazón se llena de gozo y nuestros labios de alabanza.

La Biblia narra muchos eventos en los cuales sus protagonistas se regocijaron en el Señor. Un ejemplo es el de Josafat y el pueblo de Judá después que Dios les concedió la victoria milagrosa sobre tres enemigos más fuertes que ellos. En 2 Crónica 20:27 leemos: Y todo Judá y los de Jerusalén, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén  gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos. Y en Hechos 13:52 vemos el gozo de los discípulos: Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Pero el regocijo en el Señor no debe ser solo cuando las cosas nos salen bien. Pablo pasó muchas tribulaciones y se gozaba en Dios en medio de ellas. 2 Corintios 12:10 dice: Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. Y Santiago 1:2-3 nos insta a gozarnos en las pruebas: Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

¿Por qué debemos regocijarnos en el Señor cuando las cosas no andan bien? La mejor respuesta a esta pregunta la da la Biblia en Nehemías 8:10: Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza. En nuestros peores momentos, regocijarnos en el Señor, gozarnos en Él nos fortalecerá. El gozo del Señor nos dará energía, nuevas fuerzas para resistir y salir victoriosos de las pruebas.

¿Cómo podemos encontrar gozo en medio de las tribulaciones? Si queremos obtener el gozo del Señor, el mejor lugar para buscarlo es en Su presencia. Salmo 16:11 dice: Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. Cuando vienen los problemas, en lugar de andarnos quejando y huyendo de Dios o echándole la culpa de nuestra mala suerte, la mejor solución en entrar a Su presencia, buscar Su rostro, no Sus manos, deleitarnos en Él y a así alcanzaremos gozo y paz que sobrepasa todo entendimiento.

La mejor manera de demostrar que somos ciudadanos del Reino de Dios es regocijándonos en el Señor. El apóstol Pablo dice en Romanos 14:17: porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Nos gozamos en el Espíritu Santo porque el gozo es parte del fruto del Espíritu, como dice Gálatas 5:22-23: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pasar y soportar los tiempos malos no es fácil. Cualquiera pensaría mejor en llorar que en regocijarse; pero gozarnos en el Señor nos lleva a vivir en el Espíritu. Donde está el Espíritu del Señor hay libertad, entonces las cadenas se rompen en Su presencia. Dios te bendiga.

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