La Esperanza de Gloria

El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.

Colosenses 1:26-27

Alcanzar la gloria es el anhelo de muchos. En lo terrenal, los que se dedican a las artes o los deportes luchan vehementemente por alcanzar la gloria o el estrellato. Los artistas de la música tienen puesta su esperanza en ser premiados con un Grammy; los artistas de cine sueñan con el Óscar; los deportistas con una medalla de oro o que su equipo gane el campeonato. Los cristianos tenemos como esperanza de gloria que Cristo está en nosotros.

Para traer un poco más de luz a lo que dice Colosenses 1:26-27, veamos lo que dice Romanos 8:9-11: Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Tanto la carta a los Romanos como la carta a los Colosenses fueron escritas por Pablo dirigidas a auditorios gentiles, es decir, a pueblos ajenos a Israel. Vemos en ambos textos bíblicos el uso de los pronombres por parte de Pablo: Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. En ambos usa el pronombre vosotros, en el cual, él mismo no se está incluyendo.

¿Quiere decir entonces que los judíos están excluidos de esta esperanza de gloria? No perdamos la perspectiva de lo que dice la totalidad de la Escritura. En Juan 4:22 estableció algo muy claro: Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Y vemos que otra vez el mismo Señor usa el pronombre vosotros, hablando, igual que Pablo, a una audiencia gentil. El problema no es si los judíos están o no excluidos de la esperanza de gloria, somos nosotros, los gentiles, los que, sin Cristo, estamos excluidos.

Afortunadamente, Dios es inclusivo y nos ha abierto las puertas para que tengamos todos los seres humanos la oportunidad de ser parte de Su familia. Nuestro Señor Jesucristo pronto habrá de volver con gloria y Él quiere compartirla con quienes han creído en Él. Juan 17:22 dice: La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Estando Cristo en nosotros, somos partícipes de Su gloria.

Mientras esperamos por Su venida, podemos pasar por tiempos difíciles; pero lo mejor para nosotros está por venir. Romanos 8:18-19 dice: Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Y 2 Corintios 3:18 dice: Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. Cristo en nosotros es la esperanza de participar de Su gloria. Dios te bendiga.

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