Hijos de Luz

Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

1 Tesalonicenses 5:4-5

Lo que está escrito en 1 Tesalonicenses 5:4-5 es algo que debe tener presente todo cristiano. En su contexto, este pasaje bíblico es parte de lo que Pablo explica a la iglesia en Tesalónica con respecto a la segunda venida del Señor. Pero eso nos aplica a todos los que creemos en Cristo. Somos hijos de luz, no hijos de las tinieblas y debemos de caminar por este mundo conforme a lo que somos. Además, es sumamente importante estar preparados para cuando llegue nuestro Señor. Estamos en el mundo, pero no podemos vivir como el mundo quiera.

No estamos en tinieblas porque hemos creído en Jesucristo y lo tenemos a Él, la luz del mundo. Juan 8:12 dice: Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Y lo confirma en Juan 12:46: Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Teniendo ya a Cristo, creyendo en Él, siguiéndole a Él, hemos dejado atrás el pecado, hemos sido liberados del reino de las tinieblas y ahora somos parte del Reino de la luz.

Habiendo aceptado a Jesucristo en nuestro corazón, también hemos salido de las tinieblas porque nuestros ojos han sido abiertos y ahora tenemos el conocimiento de la verdad que nos ha hecho libres. En 2 Corintios 4:6 leemos: Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Ahora sabemos de dónde nos ha sacado Dios y a donde nos ha llevado.

En cuando a que la venida del Señor no nos sorprenda, 1 Tesalonicenses 5:4-5 se confirma por  lo que dice Romanos 13:12: La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Ese día está cada vez más cercano, los hijos de luz debemos de andar en luz y estar preparados, desechando ese mundo de tinieblas en el cual vivimos antes y ahora solamente enfocarnos en satisfacer la voluntad de quien nos salvó del castigo eterno.

Por lo tanto, hagamos lo que dice Efesios 5:8-13, el cual se explica solo: Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.

Actuemos como lo que somos, como hijos de luz. No tenemos por qué seguir la corriente de un mundo perdido y esclavizado por la tiranía del maligno. Levantemos nuestras cabezas y usemos las armas de la luz, la espada de dos filos que es la Palabra de Dios. Recordemos siempre quienes somos, como dice 1 Pedro 2:9: Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. No tengamos miedo alguno al rechazo por traer la palabra de luz y llamarle a las cosas como dice la Biblia. Tenemos el respaldo de nuestro Padre. Dios te bendiga.

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