Tendremos Reposo

Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de Su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en Sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).

2 Tesalonicenses 1:6-10

Muchos se preguntan por qué la vida de quienes se han comprometido más firmemente con Jesucristo es tan difícil. No te asombres por lo que te digo, así es, no es nada cierto que se van a resolver todos y cada uno de tus problemas como por acto de magia por el simple hecho de hacerte cristiano. Yo te podría decir que posiblemente tendrás muchos más problemas que antes. Entonces podrías preguntarme, ¿es que no vale la pena seguir a Cristo? Te digo que, a pesar de las dificultades, es lo único que vale la pena en la vida.

El verdadero Evangelio de Jesucristo no se fundamenta en ser la panacea universal de los problemas terrenales. Las primeras palabras del evangelio son arrepiéntete y conviértete. Estas palabras demuestran que el camino que hemos llevado antes de encontrarnos con Jesucristo no es el correcto, eso implica que debemos dejar de lado todo eso, es lo que el propio Señor llama negarse a uno mismo. En el llamado a seguirle, además de nuestra propia negación, Jesucristo nos invita a tomar nuestra cruz cada día, y eso nos muestra que el camino no será fácil.

Mientras estamos en el mundo, somos participantes de las cosas del mundo; pero para seguir a Cristo, debemos dejar todas esas cosas. Es obvio que nuestros antiguos compañeros en las obras del mundo y de la carne van a dejar de ser nuestros amigos y nos atribularán. Nosotros tenemos dos opciones, o nos aferramos a Jesucristo y le creemos o sucumbimos ante la presión social y practicamos un cristianismo ligero y permisivo para quedar bien con todo el mundo. La última opción no va a agradarle a Dios de ningún modo; pero muchos la están usando hoy día.

Los valientes que prefieren sufrir tribulaciones antes que claudicar frente a la corriente del mundo, no serán olvidados por Dios, sino todo lo contrario. Y los atormentadores serán pagados adecuadamente conforme a la justicia de Dios. Para esos valientes, titanes de Cristo, la promesa es darle reposo en la presencia de nuestro Señor y Rey, Jesucristo, el cual será glorificado en Sus santos y admirado en todos los que creyeron. La Palabra está muy clara, el Señor será glorificado en Sus santos, en los que creyeron en Él y aguantaron tribulación.

¿Qué pasará con quienes nos atormentaron? La propia Palabra da la respuesta: Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan. Digamos que es una especie de ojo por ojo y diente por diente ejecutado por Dios mismo. Y continúa diciendo: para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder. Estas palabras dicen dos cosas, primero sentimos el alivio de que Dios va a tomar en cuenta y cobrará la afrenta a Sus hijos. Lo segundo es una advertencia muy grave para los burladores del evangelio, quienes, de no arrepentirse, sufrirán las consecuencias. Dios te bendiga.

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