El Misterio de la Piedad

E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.

1 Timoteo 3:16

¡Qué revelación nos da 1 Timoteo 3:16! Para aquellos que todavía piensan que Jesucristo fue solamente un hombre piadoso, prestemos atención a lo que la Escritura llama grande es el misterio de la piedad. No hay que ser un científico aeroespacial para comprender en qué consiste el misterio de la piedad. Está bastante claro en 1 Timoteo 3:16: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria. No hay duda de que todo eso se refiere a la persona de Jesucristo.

La primera expresión del misterio de la piedad es: Dios fue manifestado en carne. Juan 1:1 dice: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y más adelante en Juan 1:14: Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. El Verbo, el unigénito del Padre, es Jesucristo, sin lugar a duda, y estos versículos afirman dos cosas: que el Verbo es Dios y que el mismo Verbo se hizo carne, tal como la primera expresión del misterio de la piedad.

La segunda expresión del misterio de la piedad es: justificado en el Espíritu. Esto lo reseña la Escritura en el bautismo de Jesús por Juan en el río Jordán. Veamos lo siguiente en Mateo 3:16-17: Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. No hay mejor forma de justificar a Jesús en el Espíritu que esta.

La tercera expresión del misterio de la piedad es: visto de los ángeles. Mateo 4:10-11 lo narra así: Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. Los ángeles no solo vieron a Jesús en el desierto, sino que le sirvieron. Sobre la cuarta expresión del misterio de la piedad: predicado a los gentiles, el propio Pablo, quien escribió las cartas a Timoteo, fue el apóstol de los gentiles, quien les predicó el Evangelio de Jesucristo.

La quinta expresión del misterio de la piedad es: creído en el mundo. No hay versículo mejor conocido que Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Todo aquel que en el mundo ha creído en Jesucristo tiene vida eterna y se ha escapado de la perdición. La clave de ser partícipes del misterio de la piedad es creer en Jesucristo.

La última expresión del misterio de la piedad la vio Esteban antes de morir apedreado. Hechos 7:55-56 dice: Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. En resumen, el misterio de la piedad consiste en la encarnación de Dios mismo en la persona de Jesucristo, su justificación por el Espíritu y los ángeles sirviéndole en la tierra mostraron Su deidad, predicado a todo el mundo y creído para salvación, ahora está de vuelta en el cielo lleno de gloria. Y algún día regresará. Dios te bendiga.

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