El Señor Nos Libra de Toda Mala Obra

Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para Su Reino celestial. A Él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

2 Timoteo 4:18

Cuando Dios nos escoge, Su propósito en nuestras vidas se cumplirá a pesar de la resistencia que ponga el enemigo. Es obvio que nuestro adversario empleará todas sus armas con tal de evitar que los planes de Dios se lleven a cabo. Habrá obstáculos, pondrá tentaciones para hacernos caer, usará personas para dañarnos y buscará la forma de distraernos para desenfocarnos. Pero Dios, quien nos tiene reservados para Su Reino Celestial, nos librará de toda mala obra a fin de que Sus planes y propósitos sean cumplidos en nosotros.

¿Cómo nos libra el Señor de toda mala obra? Dios utiliza diferentes formas para librarnos del mal. Algunas veces nos advierte del peligro, otras veces nos pone obstáculos para detener nuestro avance por el camino equivocado y hasta puede darnos demostraciones sobrenaturales de Su poder. Él puede incluso usar nuestros propios errores para ayudarnos a salir del mal, recordemos a Romanos 8:28: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados.

Ahora bien, aprendamos a distinguir cuando un obstáculo viene de parte de Dios o del enemigo. La sutileza de nuestro adversario nos puede confundir. Dice un refrán que no todo lo que brilla es oro y, ciertamente el maligno trata de imitar las cosas de Dios en todo. El empeño de Dios por apartarnos del mal poniéndonos una piedra en nuestro camino, también la usa el otro. Debemos pedir dirección al Espíritu Santo para que nos ayude a distinguir si la piedra la puso Dios para que la rodeemos o la puso el diablo para que la quitemos y sigamos hacia el abismo.

Mediante la relación íntima y constante con el Señor distinguiremos Su voz sobre las demás voces que escuchemos. Juan 10:27-28 dice: Mis ovejas oyen Mi voz, y Yo las conozco, y Me siguen, y Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de Mi mano. Estas palabras nos garantizan que, escuchando la voz del Señor y siguiéndole a Él, tendremos vida eterna, no pereceremos jamás ni nadie nos arrebatará de Su mano. Eso significa que Él nos librará de toda mala obra y nos preservará para Su Reino, tal como dice 2 Timoteo 4:18.

Pero la llamada de advertencia del Señor no viene generalmente a través de escuchar Su voz en forma directa. Es más probable que Dios nos hable por otros medios. Afortunadamente, la fuente más confiable de esa voz de la alerta la tenemos a la mano, es la Palabra de Dios, de la cual dice Hebreos 4:12: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Me podrías preguntar ¿de qué manera puedo encontrar esa parte de la Biblia que yo necesito para mi situación particular? Si te pones a buscarla en lo natural, quizás te dé mucho trabajo hallarla o no la encuentres. Pero cada hijo de Dios ha sido sellado por el Espíritu Santo, del cual somos templo. El Espíritu de Dios vive en ti y en mí y sobre Él está escrito en Juan 14:26: Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho. Tenemos una gran ayuda en nuestras debilidades y seremos librados de toda mala obra y preservados para el Reino. Dios te bendiga.

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