La Corona de Justicia

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman Su venida.

2 Timoteo 4:7-8

Es gratificante, al final de nuestros días, poder decir algo semejante a lo que dijo Pablo en 2 Timoteo 4:7-8: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman Su venida. En resumen, Pablo sentía satisfacción por el deber cumplido y estaba seguro de que su Señor iba a recompensarlo a él y a todo aquel que ama la venida del Señor.

La corona de justicia es una de las cuatro coronas que han sido prometidas a los creyentes. Las otras tres coronas son: la corona de vida, la corona incorruptible y la corona de gloria. Sobre la corona de vida, dice Santiago 1:12: Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

De la corona incorruptible habla 1 Corintios 9:24-27: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

Finalmente, 1 Pedro 5:2-4 habla de la corona de gloria: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

Cada una de las cuatro coronas tiene un requisito a fin de recibir el galardón. En el caso de la corona de justicia, el requisito es anhelar la venida de nuestro Señor Jesucristo y consagrarnos a Él. Los apóstoles y millones de cristianos a lo largo de dos mil años han vivido sus vidas con el anhelo ferviente de ver llegar a Jesucristo descendiendo del cielo lleno de gloria y revestido de la gran majestad de Su condición de Rey de reyes y Señor de señores. La Palabra de Dios no miente y, sin duda, todos ellos recibirán la corona de justicia.

¿Estamos los creyentes del siglo XXI listos para recibir la corona de justicia? Es una pregunta que nos confronta a todos. ¿Estamos anhelando que Cristo venga o le pedimos que se quede un rato más en el cielo para que podamos continuar gozando de nuestro “maravilloso” mundo? ¿Es nuestro anhelo Su venida o lo único que queremos de Él es que nos haga prósperos y felices en la tierra y que Él continúe como está a la diestra del Padre? Si las cosas empeoran en el mundo, ¿estamos dispuesto a padecer por Cristo o nuestro anhelo es que nos saque del problema? La venida del Señor debe de estar sobre todas las cosas para quienes le amamos. Dios te bendiga.

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