La Esperanza Bienaventurada

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a Sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para Sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Tito 2:11-14

A pesar de no ser uno de los pasajes bíblicos más conocidos, Tito 2:11-14 es un certero resumen del Evangelio. Pablo nos habla de la gracia para salvación, pero también nos habla del requisito para tener acceso a la gracia, el arrepentimiento, el cual aquí lo expresa como renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos. Además nos habla de esta manera sobre la conversión: vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente. En el verso 13 habla sobre lo que da título a este mensaje: La esperanza bienaventurada. Esa esperanza la tendremos cuando ocurra la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

Por otro lado, Tito 2:11-14 es también una llamada de atención para todos los que hemos sido redimidos por la preciosa sangre de Cristo. Él pagó un alto precio por nuestra salvación, así que, una vez salvo, debemos dejar de vivir según los parámetros que dicta el mundo, para caminar de ahí en adelante y hasta el fin conforme a Su santa voluntad. Recordemos siempre esto sobre el Señor: quien se dio a Sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para Sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Así que, mientras esperamos Su gloriosa venida, hagamos lo que Él nos dice en Mateo 24:44-47: Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. La esperanza bienaventurada de los que aman al Señor implica una gran recompensa.

Esa recompensa es la que Santiago llama la corona de vida. Dice Santiago 1:12: Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. La Biblia no promete que nuestra espera habrá de ser fácil, tendremos pruebas, persecuciones, tribulaciones, tentaciones y aflicciones; pero, si resistimos todo eso, las promesas de Dios se cumplirán en cada uno de nosotros. La esperanza bienaventurada no ha sido echada en saco roto por nuestro Padre Celestial.

A algunos de nosotros la vida pudiera ser un poco más difícil de lo normal. Si eres uno de ellos, te podrías preguntar, ¿hasta cuándo debo esperar? Apocalipsis 1:3 te dice: Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca. Y Apocalipsis 22:7 lo reafirma: ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

El día de la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo está cada vez más cerca, guardémonos en santidad para Él y seremos llamados como dice Apocalipsis 20:6: Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años. Dios te bendiga.

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