La Prueba Produce Paciencia

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Santiago 1:2-4

Cuando somos sometidos a prueba, tenemos la impresión de estar dentro de una trituradora que nos despedaza. Ciertamente que, en lo natural, lo único que deseamos es pasar cuanto antes el trago amargo y pisar un terreno más seguro. En la vida cristiana, las pruebas son inevitables y continuas. Si pasamos exitosamente una prueba, debemos de estar preparados para la siguiente, la cual será más difícil porque estaremos a otro nivel. De cada nueva prueba, saldremos fortalecidos si, con paciencia, la aprobamos.

Podemos hacer un ejemplo de la vida para ilustrar lo que dice Santiago 1:2-4. Digamos que a los 5 años de edad nos llevan a nuestro primer día de clases. A partir de ese momento damos inicio a un proceso de aprendizaje. Primero aprendemos las letras y los números y de esa manera vamos preparándonos para aprender la lectura, la escritura y las operaciones aritméticas básicas. Luego de las lecciones aprendidas, somos sometidos a pruebas para comprobar nuestro progreso en el aprendizaje.

Y paulatinamente vamos avanzando y subiendo de nivel en la escuela. Somos expuestos a mayores niveles de complejidad tanto en el lenguaje como en las matemáticas. Ahora nos retan a ser creativos en la composición de textos escritos y a las operaciones básicas se suman otras más complicadas incluyendo álgebra, geometría y trigonometría. Entonces nos enseñan las ciencias sociales y naturales, como historia, geografía, química, física y biología. Y todo nuevo tema de aprendizaje debe pasar por pruebas que miden nuestro grado de comprensión.

Si deseamos ser más productivos en nuestra vida, no vamos a conformarnos con un diploma de la escuela, sino que iremos a la universidad para estudiar una carrera. Muchas universidades tienen el requisito de una rigurosa prueba de ingreso. En algunos países, es el propio Estado que imparte unas pruebas nacionales igualmente retadoras. Solo aquellos que pasan exitosamente esas pruebas son admitidos en los mejores programas de las universidades de mayor prestigio. Los demás pudieran pasar por institutos técnicos a fin de ser considerados luego.

Si hemos elegido una carrera en ciencias o ingeniería, nuestra formación incluirá materias cada vez más complejas como: cálculo, ecuaciones diferenciales, estadística, mecánica cuántica, termodinámica, ciencias de materiales, hidrodinámica, economía, diversos tipos de diseño dependiendo de la especialidad, entre otros. Y en cada una de estas materias somos sometidos a pruebas. Al final de todo, obtenemos un título de ingeniero o licenciado en ciencia, pero ese no es el final, ya que algunos continuarán hacia una maestría y un doctorado.

En todo ese proceso desde las primeras letras hasta alcanzar un doctorado, debemos pasar por numerosas pruebas, las cuales fortalecerán nuestra paciencia. Es la paciencia la que nos ayuda a no tirar la toalla sin haber alcanzado la meta. De igual manera, en el mundo espiritual, no vamos a quedarnos en el jardín de infantes cristiano, sino que iremos de prueba en prueba para que el Señor nos lleve de gloria en gloria hasta que Él regrese. Y la prueba de nuestra fe nos dará la paciencia necesaria para aguardar la esperanza de gloria que es Cristo Jesús. Dios te bendiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s