Hacedores de la Obra

Mas el que mira atentamente en la perfecta Ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Santiago 1:25

Hay que hacer notar algo, las obras que hacemos no nos hacen merecedores de la salvación porque ésta es obtenida por gracia, como un regalo de Dios. Pero una vez somos salvos, debemos de convertirnos en hacedores de la obra, hacedores de la Palabra, viviendo conforme a lo que en ella está escrito. La gracia no es una licencia para pecar sino un salvoconducto para ser hacedores de obras dignas de arrepentimiento.

Hoy muchos que se llaman a sí mismos cristianos no se sienten obligados a obedecer la Ley de Dios porque piensan que la gracia es suficiente y ya están salvos y no tienen nada más que hacer. Este pensamiento es producto de una enseñanza errada de muchas iglesias. Aunque las obras no nos sirven para salvación, ser salvo y dejar de observar lo que manda Dios es una burla a la sangre derramada en la cruz por Jesucristo.

El pastor inglés Maurice Roberts (1938- ) ha dicho al respecto: “Aunque somos justificados y salvos solo por la fe, no perseveramos para vida eterna solo por la fe. Debemos cooperar por medio de la obediencia a Su Palabra escrita e implorando diariamente Su gracia suficiente.Tres siglos antes que Roberts dijera lo anterior, otro inglés, William Jenkyn (1613-1685), había dicho: “Nosotros no somos justificados por hacer buenas obras, sino que al ser justificados entonces hacemos el bien.”

Hacer la obra es una consecuencia lógica y directa de haber sido salvado y justificado por gracia mediante la fe en Jesucristo. Sería un acto de suprema traición al Dios que nos perdonó de nuestros pecados el continuar pecando. Al contrario, ahora, por medio de Su Espíritu estamos capacitados para hacer el bien.

Las palabras que dijo otro compatriota y contemporáneo de Jenkyn no tienen desperdicio. El inglés Richard Baxter (1615-1691) dijo: “Si tienen un mejor amo que el que tenían antes, ahora deben trabajar más de lo que hacían antes. ¿No servirán a Dios con más celo que como servían al diablo? ¿No se esforzarán más arduamente en la salvación de sus almas que lo que hacían para condenarlas? ¿No tendrán más celo en el bien que el que tenían en el mal? Si son verdaderos creyentes, ahora tienen una esperanza reservada en los cielos; procúrenla, de la manera en que los mundanos se dedican a ir tras el mundo.”

Otro aspecto de hacer la obra es el servicio. El propio Señor Jesucristo lo dijo en Mateo 23:11: El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. En tal sentido, veamos lo que dijo el predicador irlandés Frederick Leahy (1922-2006): “No es un comentario insignificante decir que somos ‘salvos para servir.’ Sin el servicio a Dios y a los demás por medio del evangelismo y la compasión cristiana, la vida del cristiano pronto vendría a estar centrada en sí misma y a ser introvertida.”

La vida cristiana no es para ser llevada de modo egoísta. Somos llamados a servir tanto a los hermanos en la fe como a aquellos que todavía no son tocados por la gracia. Ese fue el mandato del Señor en Mateo 10:8: Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. Cierro con lo que dijo el pastor norteamericano Phineas F. Bresee (1838-1915): “Somos deudores a cada hombre en darle el evangelio en la misma medida en que lo hemos recibido.” Dios te bendiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s