Sacerdocio Santo

Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

1 Pedro 2:5

El tema de la santidad ha sido puesto detrás de la cortina en la predicación moderna. Dado que la santidad implica la renuncia a las cosas del mundo y apartarnos para Dios, hay predicadores que temen tratar el tema para no ofender a sus feligreses. Por eso prefieren hablar de cosas que resulten más agradables a sus oídos. 1 Pedro 2:5 nos conmina a ser un sacerdocio santo que ofrece sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Un sacerdocio santo está opuesto a los valores del mundo porque éstos se oponen a los valores de Dios. Por lo tanto, como sacerdocio santo, no solamente debemos procurar nuestra propia santidad, sino que debemos convertirnos en voceros de la misma. Es imposible ser parte de un sacerdocio santo sin predicar acerca del pecado, el arrepentimiento y la santidad. Los tiempos finales se aproximan irremediablemente y los ministros y siervos de Jesucristo somos llamados a presentarles estos temas tanto a los incrédulos como a la iglesia dormida.

Como un sacerdocio santo, debemos predicar recordando a todos lo que dice Hebreos 12:14: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Esta es una predicación bíblica, la cual presentaron los apóstoles y todos los que se han ajustado a la Biblia en todas las épocas. Por ejemplo, el predicador inglés John Charles Ryle (1816-1900) dijo lo siguiente: “Debemos ser santos, porque esta es la única prueba sana de que tenemos una fe salvadora en nuestro Señor Jesucristo.”

Otros siervos de Jesucristo se han expresado en términos similares. El norteamericano Jerry Bridges dijo: “La santidad implica más que meras acciones. Nuestras motivaciones deben ser santas, o sea, deben brotar de un deseo de hacer algo sencillamente porque es la voluntad de Dios.” Por su parte, otro norteamericano, Paul D. Washer dijo: “La evidencia de la justificación por la fe es el trabajo en curso de la santificación a través del Espíritu Santo.” Ambos coinciden con lo que había dicho Ryle más de un siglo antes.

Muchos son atraídos hacia Cristo con la idea de que Dios tiene un “plan maravilloso” para ellos. Y se imaginan que ese plan de Dios implica hacerlos prósperos y felices. Ciertamente que el plan maravilloso de Dios nos va a dar tesoros incalculables en los cielos y el gozo de tener vida eterna junto a Él. El norteamericano Iain Duguid ha dicho al respecto: “El ‘maravilloso plan’ de Dios para nuestras vidas no se limita a llevarnos al cielo; también incluye en poner el cielo dentro de nosotros reformándonos en un pueblo santo.”

Y con respecto a lo que dijo Duguid, 1 Pedro 2:9 dice: Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Somos un sacerdocio real y santo, somos un pueblo santo, una nación santa. Dios no nos rescató de la esclavitud del pecado, pagando tan alto precio como la sangre de Su Hijo, para que continuemos en el cautiverio de la inmundicia.

Somos llamados a ser santos. El predicador norteamericano Aiden Wilson Tozer (1897-1963) dijo una vez: “El verdadero ideal cristiano no es ser feliz, sino ser santo.” No nos dejemos engañar con las mentiras del enemigo y ejerzamos dignamente nuestro sacerdocio santo. Dios te bendiga.

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A Living Hope

Blessed be the God and Father of our Lord Jesus Christ, who according to His abundant mercy has begotten us again to a living hope through the resurrection of Jesus Christ from the dead, to an inheritance incorruptible and undefiled and that does not fade away, reserved in heaven for you, who are kept by the power of God through faith for salvation ready to be revealed in the last time.

1 Peter 1:3-5

All that says 1 Peter 1: 3-5 deserves the greatest attention on the part of the believer: Blessed be the God and Father of our Lord Jesus Christ, who according to His abundant mercy has begotten us again to a living hope through the resurrection of Jesus Christ from the dead, to an inheritance incorruptible and undefiled and that does not fade away, reserved in heaven for you, who are kept by the power of God through faith for salvation ready to be revealed in the last time. Let us meditate deeply on that living hope that awaits us.

Peter says first of all: Blessed be the God and Father of our Lord Jesus Christ, who according to His abundant mercy has begotten us again to a living hope. The living hope that awaits us is not something we have gained by ourselves. Nor does it come because we deserve it. It was the great mercy of God, who made us reborn for this hope. If He made us reborn, that is, being born again, it is because our first birth prevented us from having access to this hope. John 3:3 tells us, Jesus answered and said to him, “Most assuredly, I say to you, unless one is born again, he cannot see the kingdom of God.”

Living hope comes from what the apostle Peter says next, through the resurrection of Jesus Christ from the dead. The great difference between Christianity and human religions is the resurrection of our Lord Jesus Christ. The leaders of the different world religions died and stayed in their graves; but Jesus rose from the dead and today is seated at the right hand of the Father and promised to return with glory and power to reign with those who have believed in Him. And because Christ is risen, who truly believes has that same living hope.

John 11:25-26 says, Jesus said to her, “I am the resurrection and the life. He who believes in Me, though he may die, he shall live. And whoever lives and believes in Me shall never die. Do you believe this?” Believing in Jesus Christ gives us the guarantee of resurrection to live eternally with Him. And that eternal life is the inheritance of which Peter speaks, to an inheritance incorruptible and undefiled and that does not fade away, reserved in heaven for you, who are kept by the power of God through faith for salvation ready to be revealed in the last time.

That last time is ever closer, the glorious day of the second coming of our Lord and Savior Jesus Christ. And it does not matter whether we are alive or not by then, because for every believer there is the living hope that tells us 1 Thessalonians 4:16-17, For the Lord Himself will descend from heaven with a shout, with the voice of an archangel, and with the trumpet of God. And the dead in Christ will rise first. Then we who are alive and remain shall be caught up together with them in the clouds to meet the Lord in the air. And thus we shall always be with the Lord. God bless you.

Una Esperanza Viva

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según Su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

1 Pedro 1:3-5

Todo lo que dice 1 Pedro 1:3-5 merece la mayor atención por parte del creyente: Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según Su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. Meditemos profundamente sobre esa esperanza viva que nos aguarda.

Pedro dice primero lo siguiente: Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según Su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva. La esperanza viva que nos aguarda no es algo que hayamos ganado por nosotros mismos. Ni tampoco viene porque la merecemos. Ha sido la gran misericordia de Dios, quien nos hizo renacer para esta esperanza. Si Él nos hizo renacer, es decir, nacer de nuevo, es porque nuestro primer nacimiento nos impedía tener acceso a esta esperanza. Juan 3:3 nos dice: Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios.

La esperanza viva viene por lo que dice a continuación el apóstol Pedro: por la resurrección de Jesucristo de los muertos. La gran diferencia entre el cristianismo y las religiones humanas es la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Los líderes de las diferentes religiones mundiales murieron y se quedaron en sus tumbas; pero Jesucristo se levantó de los muertos y hoy está sentado a la diestra del Padre y prometió volver con gloria y poder para reinar con los que han creído en Él. Y porque Cristo resucitó, quien verdaderamente cree tiene esa misma esperanza viva.

Juan 11:25-26 dice: Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Creer en Jesucristo nos da la garantía de resucitar para vivir eternamente junto con Él. Y esa vida eterna es la herencia de la que habla Pedro: para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

Ese tiempo postrero está cada vez más próximo: el día glorioso de la segunda venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Y no importa si estamos vivos o no para entonces, porque para todo creyente existe la esperanza viva que nos narra 1 Tesalonicenses 4:16-17: Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Dios te bendiga.

The Prayer of Faith

And the prayer of faith will save the sick, and the Lord will raise him up. And if he has committed sins, he will be forgiven. Confess your trespasses[a] to one another, and pray for one another, that you may be healed. The effective, fervent prayer of a righteous man avails much.

James 5:15-16

The reason why many prayers do not receive the expected response is that they are not made with faith. James 5:15-16 tells us, And the prayer of faith will save the sick, and the Lord will raise him up. And if he has committed sins, he will be forgiven. Confess your trespasses[a] to one another, and pray for one another, that you may be healed. The effective, fervent prayer of a righteous man avails much. A prayer of faith is an effective prayer and is also a prayer of power. The power of the prayer of faith heals the sick and forgives the sins. But there is an important ingredient in this prayer, it is the recognition of our offenses.

Today many Christians think that the prayer of faith is one in which they shout, decree, declare positive words, and command with authority the demons to go out. I would not dare call that kind of prayer as of faith. The first is that it does not go according to what James 5:15-16 says. The second is that I find nowhere in the Bible that type of prayer, neither between the patriarchs and prophets of the Old Testament nor between the apostles or Jesus in the New Testament.

James mentions the word sin within what he defines the prayer of faith. And according to what is written, the prayer of faith not only saves the patient from his physical evil but from his spiritual evil, since it forgives his sins. No doubt many of our diseases have a spiritual origin; but not necessarily the kind of spiritual influence that many tend to believe. Although the enemy can certainly be behind our diseases, other times, the origin comes from our flesh and from our own sins.

We can never forget what Romans 3:23 says, for all have sinned and fall short of the glory of God; which means that no one can fill his mouth saying that he is free from sin. And while we all know that the context of Romans 3:23 was directed toward unbelievers, it is equally true that believers will continue to receive temptations and are exposed to sin. And just as we confess our sins to salvation, if we fail now, we must become aware of God as well.

It is impossible to pretend to deceive God. We may be leading a double life before others; but God knows very well what we do behind the scenes. Being a child of God makes us a friend of what our Father loves and an enemy of what He hates. Sin is incompatible with God, therefore, it is impossible to remain faithful to God as we commune with the things of the world. For our prayer to be considered of faith and efficacious, we must irrevocably renounce sin and embrace holiness, without which no one will see the Lord.

The result of this change in our lives and in our way of praying will be remarkable. James says it this way: The effective, fervent prayer of a righteous man avails much. The power of this prayer has no limits. The sick will be healed, the blind will see, the dead will rise. That is the power of prayer that our Lord Jesus Christ has bestowed upon us. Let us learn to pray in the right way and the prodigies, miracles and signs of those who believe will follow us. God bless you.

La Oración de Fe

Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Santiago 5:15-16

La razón por la cual muchas oraciones no reciben la respuesta esperada es que no son hechas con fe. Santiago 5:15-16 nos dice: Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Una oración de fe es una oración eficaz y es también una oración de poder. El poder de la oración de fe sana enfermos y perdona los pecados. Pero hay un ingrediente importante en esta oración, es el reconocimiento de nuestras ofensas.

Hoy muchos cristianos piensan que la oración de fe es aquella en la cual gritan, decretan, declaran palabras positivas y ordenan con autoridad a los demonios que salgan fuera. Yo no me atrevería a llamar a ese tipo de oración como de fe. Lo primero es que no va de acuerdo a lo que dice Santiago 5:15-16. Lo segundo es que no encuentro en ningún lugar de la Biblia ese tipo de oración, ni entre los patriarcas y profetas del Antiguo Testamento ni entre los apóstoles o Jesús en el Nuevo Testamento.

Santiago menciona la palabra pecado dentro de lo que él define la oración de fe. Y de acuerdo a lo que está escrito, la oración de fe no solo salva al enfermo de su mal físico sino de su mal espiritual, ya que le perdona sus pecados. Sin duda que muchas de nuestras enfermedades tienen un origen espiritual; pero no necesariamente el tipo de influencia espiritual que muchos tienden a creer. Aunque ciertamente el enemigo puede estar detrás de nuestras enfermedades, otras veces, el origen viene de nuestra carne y de nuestros propios pecados.

No podemos olvidar nunca lo que dice Romanos 3:23: por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios; lo cual quiere decir que nadie puede llenarse la boca diciendo que está libre de pecado. Y aunque todos sabemos que el contexto de Romanos 3:23 estuvo dirigido hacia inconversos, no es menos ciertos que los creyentes continuarán recibiendo las tentaciones y están expuestos a caer en pecado. Y de la misma manera que confesamos nuestros pecados para salvación, si fallamos ahora, debemos ponernos a cuenta con Dios también.

Es imposible pretender engañar a Dios. Podemos estar llevando una doble vida ante los demás; pero Dios conoce muy bien lo que hacemos tras bastidores. Ser un hijo de Dios nos convierte en amigo de lo que nuestro Padre ama y enemigo de lo que Él aborrece. El pecado es incompatible con Dios, por lo tanto, es imposible permanecer fiel a Dios mientras comulgamos con las cosas del mundo. Para que nuestra oración sea considerada de fe y eficaz, debemos renunciar de forma irrevocable al pecado y abrazarnos a la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

El resultado de este cambio en nuestra vida y en nuestra manera de orar será notable. Santiago lo dice de esta manera: La oración eficaz del justo puede mucho. El poder de esta oración no tiene límites. Los enfermos serán sanados, los ciegos podrán ver, los muertos se levantarán. Ese es el poder de la oración que nuestro Señor Jesucristo nos ha otorgado. Aprendamos a orar en la forma correcta y los prodigios, milagros y señales de los que creen nos seguirán. Dios te bendiga.

Patience and Prayer

Therefore be patient, brethren, until the coming of the Lord. See how the farmer waits for the precious fruit of the earth, waiting patiently for it until it receives the early and latter rain. You also be patient. Establish your hearts, for the coming of the Lord is at hand.

James 5:7-8

Those of us who are waiting for the glorious coming of our Lord are aware that we do not have a date. It is written that only the Father knows the day and the hour, so no one can say when it will be. The same could be today in a few days, months or years. In that sense, we should not be anxious, but clothed with patience and watching over in prayer. Let’s be ready for that great day as if it were to happen tonight; but without despair. It is clear that time only runs in one direction, and that moment is getting closer and closer.

How should our patience be? James puts it this way: See how the farmer waits for the precious fruit of the earth, waiting patiently for it until it receives the early and latter rain. It is likely that for those of us who have always lived in cities we find it difficult to understand the patience of farmers until they can harvest the fruit of the land. The agricultural process occurs for a period of time that can take from several months to several years, depending on the type of plant that has been planted.

In any case, even before depositing the seed in the soil, the farmer must prepare the land in order to condition it for sowing. Not all seeds are fertile, hence it is necessary to select them. Then a whole series of stages of caring for the plant is planted, which includes applying fertilizers, pesticides and adequate water, pruning the leaves so that the plant grows in the right direction and produces the desired fruit. As the farmer waits for the fruit, his financial resources are likely to be scarce.

At the end, when the abundant harvest arrives, the farmer will receive the joy of having in his hands the fruit of his patience. Likewise, believers who await the glorious coming of our Savior and Lord Jesus Christ, when we see Him descend from the clouds with His holy angels, we can say that it was worth having the patience to see such a great moment. And just as the farmer spent time to watch over the well-being of his field, believers should spend time watching in prayer until Christ comes.

In the natural, the farmer does not always reach what he expected. It happens sometimes that, even though he puts all his effort to obtain the fruit of his work, events that are beyond his control could prevent him. Nature can act against the farmer, either by a drought, excessive rain or pests that destroy his plantation. Even the fruit may not be of adequate size or its quality is poor, which causes its price in the market to decrease and this man stop winning and even lose what he invested.

However, in the spiritual, our waiting for the coming of Christ will not bring losses. No matter what happens in the natural world or the spiritual hosts of evil oppose. The Lord will come without a doubt, at the right time, which we do not know; but of which there is no doubt. Let us wait for Him with patience and watching in prayer, for He will come as a thief in the night and the great moment draws nearer and nearer. God bless you.

Tener Paciencia y Orar

Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.

Santiago 5:7-8

Quienes esperamos la venida gloriosa de nuestro Señor debemos de esta conscientes de que no tenemos una fecha señalada. Escrito está que solo el Padre conoce el día y la hora, así que nadie puede afirmar cuándo será. Lo mismo podría ser hoy que en unos días, meses o años. En tal sentido, no debemos de estar ansiosos, sino revestidos de paciencia y velando en oración. Estemos listos para ese grandioso día como si fuera a ocurrir esta noche; pero sin desesperarnos. Está claro que el tiempo solo corre en una dirección, y ese momento está cada vez más próximo.

¿Cómo debe ser nuestra paciencia? Santiago lo expresa de esta manera: Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Es probable que para quienes siempre hemos vivido en las ciudades nos resulte difícil entender la paciencia que tienen los agricultores hasta que logran cosechar el fruto de la tierra. El proceso agrícola ocurre por un período de tiempo que puede tardar desde varios meses hasta varios años, dependiendo del tipo de planta que se ha sembrado.

En todo caso, antes incluso de depositar la semilla en el suelo, el agricultor debe preparar el terreno a fin de acondicionarlo para la siembra. No todas las semillas son fértiles, de ahí que sea necesario seleccionarlas. Luego se siembra y viene toda una serie de etapas de cuidar de la planta, lo cual incluye aplicar abonos, pesticidas y el agua adecuada, podar las hojas para que crezca la planta en el sentido correcto y produzca el fruto deseado. Mientras el labrador espera por el fruto, es probable que sus recursos financieros escaseen.

Al final, cuando llega la cosecha abundante, el agricultor recibirá la alegría de tener en sus manos el fruto de su paciencia. De igual manera, los creyentes que aguardamos la gloriosa venida de nuestro Salvador y Señor Jesucristo, cuando lo veamos descender de las nubes con Sus santos ángeles, podremos decir que valió la pena tener paciencia para ver tan magno momento.  Y así como el labriego dedicó tiempo para velar por el bienestar de su sembradío, los creyentes debemos dedicar tiempo velando en oración hasta que Cristo venga.

En lo natural, el labrador no siempre alcanza lo que esperaba. Ocurre algunas veces que, a pesar de que él ponga todo su empeño para obtener el fruto de su trabajo, eventos que se escapan de su control se lo pudieran impedir. La naturaleza puede obrar en contra del agricultor, sea por una sequía, exceso de lluvia o plagas que destruyan su plantación. Incluso, el fruto pudiera no ser del tamaño adecuado o su calidad sea deficiente, lo cual haga que su precio en el mercado disminuya y este hombre deje de ganar y hasta pierda lo que invirtió.

Sin embargo, en lo espiritual, nuestra espera por la venida de Cristo no traerá pérdidas. No importa lo que ocurra en el mundo natural o que las huestes espirituales de maldad se opongan. El Señor vendrá sin lugar a dudas, en el tiempo correcto, el cual no lo sabemos; pero de que viene no hay duda. Esperemos por Él con paciencia y velando en oración, ya que vendrá como ladrón en la noche y el gran momento se acerca cada vez más. Dios te bendiga.