Esperando Cielos Nuevos y Tierra Nueva

Pero nosotros esperamos, según Sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él sin mancha e irreprensibles, en paz.

2 Pedro 3:13-14

El día del regreso triunfal de nuestro Señor Jesucristo debería ser el anhelo más ferviente de todo cristiano. En lugar de pedirle a Dios que arregle las cosas en este mundo corrupto, el creyente debiera orar para que la segunda venida del Señor se materialice pronto. Tenemos la promesa de cielos nuevos y tierra nueva, entonces, ¿por qué nos aferramos tanto a lo viejo? Así que nuestra actitud debe enfocarse en prepararnos para recibirle a Él como dice Pedro: sin mancha e irreprensibles, en paz.

En la actualidad, el mundo sufre convulsiones. Cada día, las noticias nos hablan de conflictos, desastres naturales y enfermedades. Casi en todos los continentes existe algún tipo de violencia, sea guerra, pandillas, narcotráfico, terrorismo o delincuencia común. Casi a diario ocurren sismos de magnitud apreciable en diferentes lugares del mundo. En otros lugares, las tormentas o las sequías ponen en vilo a la población. La aparición de potenciales brotes epidémicos como el ébola o el zika, también causan alarma entre la población del mundo.

Se suman a todo eso las desigualdades sociales que existen entre países pobres y ricos o entre los diferentes grupos étnicos de un mismo país. Y muchos reclaman frenar la injusticia en el mundo. En tal sentido, hacen esfuerzo por mejorar o exigir que se mejoren las condiciones del planeta en el cual vivimos. Quien no ha depositado su confianza en Dios, probablemente ignora que existe algo distinto y mejor. Entonces se puede entender la preocupación de este tipo de personas al respecto porque su única esperanza es lo que conocen.

Incluso los incrédulos acuden a los creyentes para que oren a Dios en los momentos de crisis. Lo que me parece poco congruente es la posición de muchos cristianos de seguir el juego de quien es responsable de que las cosas anden mal. ¿Por qué orar para que se arreglen las cosas en un mundo que está dominado por el maligno? ¿Por qué establecer amistad con el mundo cuando eso significa ser enemigo de Dios? Escrito está que todas esas cosas pasarían. La gente del mundo puede estar asustada; pero los cristianos ya habíamos sido advertidos al respecto.

No sigamos cayendo en la trampa del enemigo, el tiempo se termina, velemos y oremos en la forma correcta, la que va conforme a la voluntad de Dios. Oremos, primero que nada, porque los que no conocen las buenas nuevas del evangelio se arrepientan de sus pecados y reciban en sus corazones a Jesucristo. Oremos para que Dios nos permita mantenernos alejados de las cosas del mundo y viviendo en santidad para prepararnos para la gloriosa venida de nuestro Salvador y Rey. Oremos para que regrese pronto y velemos mientras lo esperamos.

Las injusticias de este mundo no acabarán mientras el maligno sea quien lo domine. La única forma de detener su dominio es cuando venga el Rey de reyes y Señor de señores. Entendamos eso de una vez por toda. Recordemos esta gran promesa: cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Y en los cielos nuevos y la tierra nueva reinará la justicia porque el Rey justo, el Rey de gloria gobernará con Sus santos. Que ese sea nuestro enfoque de ahora en adelante y hasta que Él regrese triunfante y victorioso. Dios te bendiga.

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Partakers of the Divine Nature

Seeing that His divine power has granted to us everything pertaining to life and godliness, through the true knowledge of Him who called us by His own glory and excellence. For by these He has granted to us His precious and magnificent promises, so that by them you may become partakers of the divine nature, having escaped the corruption that is in the world by lust. Now for this very reason also, applying all diligence, in your faith supply moral excellence, and in your moral excellence, knowledge, and in your knowledge, self-control, and in your self-control, perseverance, and in your perseverance, godliness, and in your godliness, brotherly kindness, and in your brotherly kindness, love. For if these qualities are yours and are increasing, they render you neither useless nor unfruitful in the true knowledge of our Lord Jesus Christ.

2 Peter 1:3-8

As children of God we are partakers of His divine nature. That is part of the precious and very great promises mentioned by the apostle Peter. But if we are to participate in the divine nature, we must escaped the corruption that is in the world by lust. We must act diligently in this regard. Instead of participating in the things of the world, our duty is to participate in the things of God. Peter mentions the things we must add to our faith: moral excellence, knowledge, self-control, perseverance, godliness, brotherly kindness and love.

The Bible repeatedly reiterates the incompatibility between the things of God and those of the world. Those who have been touched by grace and become children of God cannot continue to participate in worldly things. It is not possible to be a simultaneous participant of the divine and worldly natures. It is written that the whole world is under the evil one, as children of light, we are called to be partakers of the light, not to be accomplices of the darkness. So the Christian must stand firm in the face of current world trends that are opposed to the Word of God.

In order to participate in the divine nature, it is necessary to live in the Spirit and not in the flesh. When we live in the Spirit, the result will be the fruit of the Spirit. Galatians 5:22-23 tells us what the fruit of the Spirit consists in, But the fruit of the Spirit is love, joy, peace, longsuffering, kindness, goodness, faithfulness, gentleness, self-control. Against such there is no law. Just by living in the Spirit, we have several things to add to participate in the divine nature.

As for moral excellence, kindness, goodness and gentleness are virtues that come within the package of the fruit of the Spirit. So we take several steps forward when we live in the Spirit to participate in the divine nature. And what about the others? How do we add knowledge, godliness and brotherly affection? The Spirit itself leads us to the knowledge of God and His Son Jesus Christ. John 14:26 says, But the Counselor, the Holy Spirit, the Father will send Him in My name, will teach you all things and remind you of everything I have told you.

And among the things that the Lord Jesus Christ said and that the Holy Spirit will remind us is what it says in John 13:34-35, A new commandment I give to you, that you love one another; as I have loved you, that you also love one another. By this all will know that you are My disciples, if you have love for one another. This is brotherly affection. It will also remind us of the words of Matthew 25:34-40 so that we learn about compassion and godliness. God is Spirit, we live in the Spirit and we will be partakers of the divine nature. God bless you.

Partícipes de la Naturaleza Divina

Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por Su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

2 Pedro 1:3-8

Como hijos de Dios somos partícipes de Su naturaleza divina. Eso es parte de las preciosas y grandísimas promesas que menciona el apóstol Pedro. Pero si vamos a participar de la naturaleza divina, debemos huir de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Debemos actuar diligentemente en tal sentido. En lugar de participar de las cosas del mundo, nuestro deber es participar de las cosas de Dios. Pedro menciona las cosas que debemos añadir a nuestra fe: virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor.

La Biblia reitera varias veces la incompatibilidad entre las cosas de Dios y las del mundo. Los que han sido tocados por la gracia y hechos hijos de Dios no pueden continuar participando de las cosas mundanas. No es posible ser partícipe simultáneamente de las naturalezas divina y mundana. Escrito está que el mundo entero está bajo el maligno, como hijos de luz, somos llamados a ser partícipes de la luz, no a ser cómplices de las tinieblas. Así que, el cristiano debe mantenerse firme frente a las actuales tendencias mundiales que se oponen a la Palabra de Dios.

Para poder participar de la naturaleza divina, es necesario vivir en el Espíritu y no en la carne. Cuando vivimos en el Espíritu, el resultado será el fruto del Espíritu. Gálatas 5:22-23 nos dice en qué consiste el fruto del Espíritu: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,  benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Tan solo con vivir en el Espíritu, tenemos varias de las cosas que debemos agregar para participar de la naturaleza divina. Recordemos que templanza y dominio propio son sinónimos.

En cuanto a la virtud, la benignidad, la bondad y la mansedumbre son virtudes que vienen dentro del paquete del fruto del Espíritu. Así que llevamos varios pasos adelantados cuando vivimos en el Espíritu para participar de la naturaleza divina. ¿Y qué pasa con los demás? ¿Cómo añadimos el conocimiento, la piedad y el afecto fraternal? El propio Espíritu nos lleva al conocimiento de Dios y de Su Hijo Jesucristo. Juan 14:26 dice: Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho.

Y entre las cosas que dijo el Señor Jesucristo y que el Espíritu Santo nos recordará está lo que dice en Juan 13:34-35: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como Yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. He ahí el afecto fraternal. También nos recordará las palabras de Mateo 25:34-40 para que aprendamos sobre compasión y piedad. Dios es Espíritu, vivamos en el Espíritu y seremos partícipes de la naturaleza divina. Dios te bendiga.

 

The Unfading Crown of Glory

And when the chief Shepherd appears, you will receive the unfading crown of glory.

1 Peter 5:4

When we read only what I Peter 5:4 says, we might be very happy to see that a glorious reward awaits us when the Lord returns. It is a beautiful promise to hear this: And when the chief Shepherd appears, you will receive the unfading crown of glory. Now who will receive this crown? The Bible says that God will give the unfading crown of glory to those who bring His Word to others. That could lead us to think that then the pastors already have it guaranteed. Without taking it so lightly, it is necessary to meditate in detail the whole context of 1 Peter 5:4.

To do this, let us see what the previous verses say, 1 Peter 5:1-3, The elders who are among you I exhort, I who am a fellow elder and a witness of the sufferings of Christ, and also a partaker of the glory that will be revealed: Shepherd the flock of God which is among you, serving as overseers, not by compulsion but willingly, not for dishonest gain but eagerly; nor as being lords over those entrusted to you, but being examples to the flock.

The sheep are of the Lord, not ours. He puts them under our care, not that we take advantage of them. I will tell how God made me understand that great truth. By the end of 2005, I had sold my house and bought another, which was twice as far from the church as I was congregating. In my old house, I was a leader of a very successful cell group. For two years a new generation of disciples with leadership capacity had been raised in that group. My biggest concern was that my new home would be far away at all.

That’s when the question came out of my mouth, what am I going to do with my group? The answer of God did not wait. I felt a voice inside me saying: “Your group? It’s not your group, the sheep are mine, not yours.” At that moment I realized the terrible recklessness of my words. I understood that this cell group was not my possession but God had put those people in my care for a while and that time was over. My house had been bought by another leader of the church and I gave the group to him.

In my new house, I started the task of starting a new cell group from scratch. To obey God brought the blessing that in a very short time, the new group surpassed in size and quality the first one. I was with them until God moved me from the church where I was to new responsibilities. As I had learned the lesson the first time. At no time did I think to take the sheep with me. I just said goodbye to all the members of the group and left them in the hands of their new leader.

Peter is very clear in the requirement that we must fulfill in order to reach the unfading crown of glory: Shepherd the flock of God which is among you, serving as overseers, not by compulsion but willingly, not for dishonest gain but eagerly; nor as being lords over those entrusted to you, but being examples to the flock. Let us remember that our mission is to serve, not to serve us. Our greatest reward is not material but the unfading crown of glory that the chief Shepherd will give us. God bless you.

La Corona Incorruptible de Gloria

Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

1 Pedro 5:4

Cuando solo leemos lo que dice 1 Pedro 5:4, podríamos estar muy felices de ver que un glorioso galardón nos espera cuando regrese el Señor. Es una hermosa promesa escuchar esto: Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. Ahora bien, ¿quiénes recibirán esta corona? La Biblia dice que Dios dará la corona incorruptible de gloria a quienes lleven Su Palabra a otros. Eso podría llevarnos a pensar que entonces los pastores ya la tienen garantizada. Sin tomarlo tan a la ligera, es preciso meditar en detalle todo el contexto de 1 Pedro 5:4.

Para ello, veamos lo que dicen los versículos anteriores, es decir, 1 Pedro 5:1-3: Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.

Las ovejas son del Señor, no nuestras. Él las pone bajo nuestro cuidado, no para que saquemos provecho de ellas. Voy a contar cómo Dios me hizo comprender esa gran verdad. A finales de 2005, yo había vendido mi casa y comprado otra, la cual quedaba el doble de lejos de la iglesia a donde me congregaba. En mi antigua casa, yo era líder de un grupo celular bastante exitoso. Por dos años se había levantado en ese grupo una nueva generación de discípulos con capacidad de liderazgo. Mi mayor preocupación era que mi nueva casa les quedaría muy lejos a todos.

Fue entonces cuando salió de mi boca la pregunta ¿qué voy a hacer con mi grupo? La respuesta de Dios no se hizo esperar. Sentí una voz dentro de mí que me decía: “¿Tu grupo? No es tu grupo, las ovejas son mías, no tuyas.” En ese momento me di cuenta de la terrible imprudencia de mis palabras. Entendí que ese grupo celular no era mi posesión sino que Dios había puesto esas personas bajo mi cuidado por un tiempo y que ya ese tiempo se había terminado. Mi casa había sido comprada por otro líder de la iglesia y le entregué el grupo a él.

En mi nueva casa, me di a la tarea de iniciar un nuevo grupo celular desde cero. Haber obedecido a Dios trajo la bendición de que en muy poco tiempo, el nuevo grupo superó en tamaño y calidad al primero. Estuve con ellos hasta el momento en que Dios me movió de la iglesia donde estaba hacia nuevas responsabilidades. Como ya había aprendido la lección la primera vez. En ningún momento pensé llevarme conmigo a las ovejas. Simplemente me despedí de todos los miembros del grupo y los dejé en manos de su nuevo líder.

Pedro es muy claro en el requisito que debemos cumplir para alcanzar la corona incorruptible de gloria: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Recordemos que nuestra misión es la de servir, no que nos sirvan a nosotros. Nuestro mayor galardón no es material sino la corona incorruptible de gloria que nos dará el Príncipe de los pastores. Dios te bendiga.