Entrar por Sus Atrios con Alabanza

Entrad por Sus puertas con acción de gracias, por Sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre.

Salmo 100:4

Muchas veces llegamos ante la presencia de Dios de la manera incorrecta. Salmo 100:4 nos da la fórmula perfecta para acercarnos a Él: Entrad por Sus puertas con acción de gracias, por Sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre. Este verso bíblico indica las tres cosas que debemos tomar en cuenta al acercarnos a Dios: acción de gracias, alabanza y bendecir Su nombre. Cualquier otra forma de llegar hasta Su presencia distinta de esta no sería de Su agrado.

Dios estará más dispuesto a escucharnos si le damos gracias por lo que ya nos dio, le alabamos por quien es Él y bendecimos Su santo nombre. Existe mucha gente es el mundo, incluyendo algunos que se autodenominan cristianos, quienes se levantan cada día sin agradecerle nada a Dios, sino más bien quejándose por todo. Si no agradecemos la infinita misericordia de Dios hacia nosotros, poco hacemos para alabarlo. La misma acción de gracias es otra manera de alabarle y reconocer Su obra de amor hacia nosotros.

Cuando visitamos la casa de alguien, generalmente no tocamos la puerta para hacerle exigencia al dueño de la casa cuando nos abre, sino que primeramente saludamos y, por lo general damos un elogio de lo que vemos al entrar. De igual manera debemos hacer con Dios y la alabanza debe comenzar desde el momento que pisamos Sus atrios. Toda oración y toda reunión en la cual se invocará el nombre de Dios le será más agradable a Él si la iniciamos con alabanza.

Si queremos aprender a hacer las cosas de Dios en forma que les resulten agradables a Él, debemos escudriñar en la Escritura cuál es esa forma. Dice Ruth Ward Heflin: “La iglesia ha tratado por mucho tiempo hacer la obra de Dios con los métodos del mundo. Hemos tratado de hacer la obra de Dios con los métodos del hombre. Hemos tratado de hacer la obra de Dios con nuestro propio entendimiento. Pero, cuando nosotros hacemos la obra de Dios a la manera de Dios, obtenemos los resultados de Dios.”

Aprendamos la lección que nos trae Salmo 100:4: Entrad por Sus puertas con acción de gracias, por Sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre. Y a partir de hoy, demos inicio a cada una de nuestras oraciones dando gracias a Dios por todo lo que nos ha dado, por lo que ha hecho por nosotros y por lo que hará. Agradezcamos la salvación y recordemos la santidad, la majestad, la dignidad de Dios, entre muchas cosas más, para rendirle alabanza a Él.

Su nombre es santo, y debe ser bendecido cada vez que lleguemos ante Él. La oración modelo que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo comienza como dice Mateo 6:9: Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Este modelo de oración va de acuerdo al Salmo 100:4 porque bendice el nombre del Señor, lo cual es también, al igual que la acción de gracias, otra forma de alabarle.

Hagamos de la alabanza a Dios un estilo de vida y no meramente un preámbulo dominical al sermón que vamos a escuchar. La presencia de nuestro Padre Celestial se manifestará gloriosamente cuando entramos por Sus atrios con alabanza. De esta manera estamos demostrando que le buscamos a Él por quien es, no por lo que nos pueda dar. Dios te bendiga.

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