Tendremos Reposo

Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de Su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en Sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).

2 Tesalonicenses 1:6-10

Muchos se preguntan por qué la vida de quienes se han comprometido más firmemente con Jesucristo es tan difícil. No te asombres por lo que te digo, así es, no es nada cierto que se van a resolver todos y cada uno de tus problemas como por acto de magia por el simple hecho de hacerte cristiano. Yo te podría decir que posiblemente tendrás muchos más problemas que antes. Entonces podrías preguntarme, ¿es que no vale la pena seguir a Cristo? Te digo que, a pesar de las dificultades, es lo único que vale la pena en la vida.

El verdadero Evangelio de Jesucristo no se fundamenta en ser la panacea universal de los problemas terrenales. Las primeras palabras del evangelio son arrepiéntete y conviértete. Estas palabras demuestran que el camino que hemos llevado antes de encontrarnos con Jesucristo no es el correcto, eso implica que debemos dejar de lado todo eso, es lo que el propio Señor llama negarse a uno mismo. En el llamado a seguirle, además de nuestra propia negación, Jesucristo nos invita a tomar nuestra cruz cada día, y eso nos muestra que el camino no será fácil.

Mientras estamos en el mundo, somos participantes de las cosas del mundo; pero para seguir a Cristo, debemos dejar todas esas cosas. Es obvio que nuestros antiguos compañeros en las obras del mundo y de la carne van a dejar de ser nuestros amigos y nos atribularán. Nosotros tenemos dos opciones, o nos aferramos a Jesucristo y le creemos o sucumbimos ante la presión social y practicamos un cristianismo ligero y permisivo para quedar bien con todo el mundo. La última opción no va a agradarle a Dios de ningún modo; pero muchos la están usando hoy día.

Los valientes que prefieren sufrir tribulaciones antes que claudicar frente a la corriente del mundo, no serán olvidados por Dios, sino todo lo contrario. Y los atormentadores serán pagados adecuadamente conforme a la justicia de Dios. Para esos valientes, titanes de Cristo, la promesa es darle reposo en la presencia de nuestro Señor y Rey, Jesucristo, el cual será glorificado en Sus santos y admirado en todos los que creyeron. La Palabra está muy clara, el Señor será glorificado en Sus santos, en los que creyeron en Él y aguantaron tribulación.

¿Qué pasará con quienes nos atormentaron? La propia Palabra da la respuesta: Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan. Digamos que es una especie de ojo por ojo y diente por diente ejecutado por Dios mismo. Y continúa diciendo: para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder. Estas palabras dicen dos cosas, primero sentimos el alivio de que Dios va a tomar en cuenta y cobrará la afrenta a Sus hijos. Lo segundo es una advertencia muy grave para los burladores del evangelio, quienes, de no arrepentirse, sufrirán las consecuencias. Dios te bendiga.

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Todo Es para Alabanza de Su Gloria

En Él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de Su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de Su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En Él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de Su gloria.

Efesios 1:11-14

Cuando nos damos cuenta de que Dios nos concede mucho más que lo que merecemos, la alabanza a Él se convierte en algo natural. Aunque nos creamos buenos, ciertamente no lo somos. Nuestro pecado nos hace unos fuera de ley frente a Dios y eso nos hace culpables frente a un juicio divino. Solo la gracia de Dios nos condona la deuda y, si algo bueno sale de nosotros es para Su gloria. Por lo tanto, debemos agradecerle cada día la gracia, ese favor inmerecido de salvarnos y alabar Su gloria derramada en nosotros.

He escuchado mucho a la gente decir que merecen mejor suerte cuando las cosas no le salen de la forma que quisieran. Algunos incluso culpan a Dios de sus situaciones adversas. En verdad, Dios no es responsable de nuestros problemas ni que el mundo ande patas arribas. La causa de los males individuales y colectivos es el pecado y de eso, nadie puede declararse inocente. Y con respecto al pecado, Romanos 6:23 dice: Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Entonces, si algo merecemos por naturaleza, es pagar por nuestros pecados, y la justa condena por el pecado es la muerte. Si no llegamos a morir por nuestros pecados es porque Dios nos regaló el perdón, ha sido Su gracia, ha sido Su gloria que levantó de los muertos a Jesucristo dándonos la misma esperanza de resurrección. Por lo tanto, no nos merecemos nada, no somos dignos de ser exaltado sino de sufrir la humillación mayor; pero Dios ha sido misericordioso con nosotros, así que solo Él merece ser alabado, solo Él merece la gloria y el honor.

No nos quejemos de nuestra suerte sintiendo que somos tratados injustamente. Si la justicia de Dios nos fuera aplicada como debiera ser, sin duda que nadie se salvaría de la condena eterna. Lo mejor que podemos hacer cada día es levantarnos alabando a nuestro Dios y Padre de la gloria, quien nos ha hecho partícipes de pertenecer a Su familia mediante nuestra redención por la sangre de Su Amado Hijo Jesucristo. Que nuestra salvación sea para alabanza de Su gloria en cada día de los que nos resta por vivir y luego en la eternidad junto a Él.

No importa si nuestro caminar por este mundo sea un constante sufrimiento. Recordemos a Pablo quien, a pesar de consagrarse al servicio a Dios, sufrió persecución, azotes, encarcelamiento y muchas otras tribulaciones hasta terminar siendo ejecutado por el nombre de Jesús. A pesar de todos sus padecimientos, Pablo fue capaz de levantar su alabanza al Dios Todopoderoso en medio de su prisión y, no solo sus cadenas fueron rotas, sino que su liberación sirvió para que su carcelero obtuviera salvación y vida eterna.

Que las circunstancias no dirijan nuestro rumbo. Caminemos dando honra y honor a quien nos ha salvado del castigo eterno. Llenemos nuestros labios de alabanzas a Él, en lugar de llenarlos de quejas. Que todo lo que hagamos sea para alabanza de Su gloria. Dios te bendiga.

 

Cantando un Cántico Nuevo

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

Apocalipsis 19:1-2

Las Escrituras nos afirman que en la eternidad alabaremos a Dios continuamente y el cántico nuevo será parte importante de nuestra alabanza. Es tiempo de que la iglesia comience a practicar lo que será parte de nuestro trabajo eterno y nos gozaremos todos de la manifestación poderosa de la gloria de Dios en las diferentes congregaciones. Cada miembro del cuerpo de Cristo es llamado a cantar al Señor un cántico nuevo que salga de nuestro corazón todos los días.

De nuevo voy a compartir una de mis vivencias en mi búsqueda de la presencia de Dios. Esta vez voy a compartir una visión que experimenté hace ya varios años. Vi el cielo muy negro, pero totalmente cubierto de estrellas. Parecía como si yo estuviera observando desde cierta altura. Vi bajar del cielo una luz muy poderosa, como jamás había visto antes en mi vida. Lo que en la primera visión era oscuro, se llenó por completo de esa luz brillante y muy blanca, la cual me dejaba ciego, por lo que tuve que cerrar mis ojos en la visión. Escuché truenos muy fuertes y entendí que estaba presenciando la manifestación de la gloria de Dios.

En medio de la potente luz, escuché primero como el estruendo de muchas aguas, como una inmensa catarata. Luego la luz se tornó menos intensa y vi descender del cielo a millones de ángeles en medio del ruido de trompetas y de las muchas aguas. Todos los ángeles cantaban un cántico nuevo al Dios Todopoderoso. Había mucho ruido, pero todo era armónico y musical. Me sentí en medio de la alabanza celestial descrita en el libro de Apocalipsis.

Un cántico nuevo es uno de reciente y original composición que prorrumpe en alabanza y adoración a Dios y a Jesucristo a causa de la gloria de Su salvación; y que solo es pronunciada en los labios de los redimidos por Cristo. Es un canto que se renueva para la ocasión presente, que no haya sido entonado en otras ocasiones. Todo lo que hagamos para el Señor debe ser ejecutado con excelencia, por lo tanto, nuestro nuevo cántico no puede ser algo mediocre. Salmo 33:3 dice: Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo.

Muchas personas podrían decir: “no tengo talento musical”, “no soy compositor ni escritor”, “la música no es mi fuerte”, o algo parecido. Otras personas podrían sentirse temerosas de abrir sus bocas para cantar algo diferente y desconocido, sobre todo si, como dice el Salmo 33:3, estamos obligados a hacerlo bien. Pero debemos de entender que quien pondrá en nosotros la inspiración del cántico nuevo es el propio Espíritu de Dios, así que no hay nada que temer, solo abrir nuestras bocas para dejar salir la melodía y las letras perfectas que el propio Espíritu Santo nos ha dado. Dios te bendiga.

El Tonificador del Alma

Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día.

Salmo 35:28

Si ya limpiaste tu cara y le aplicaste un humectante, el próximo paso es tonificarla. De la misma manera sucede con tu alma limpia por el perdón e hidratada con la oración, la cual necesita ser tonificada con la alabanza. Cuando alabas a Dios y vuelves a Él tus pensamientos, cuando te olvidas de ti mismo, sin egoísmo en tu corazón, quedas libre para que Dios ponga en ti Su gozo.

Los tonificadores de piel se refieren a un producto para su cuidado que garantiza que la misma va a estar completamente limpia. El tonificador restaura el equilibrio del pH de la piel. El uso de un tonificador debe ser parte de la rutina diaria de limpieza facial, de acuerdo con los expertos.  El tonificador elimina cualquier resto de aceite o maquillaje. Para obtener mejores resultados, debe elegirse un tonificador sin alcohol.

Un tonificador de piel puede ser un líquido o loción y algunas veces también recibe el nombre de tonificante, astringente, loción clarificante o refrescante. El tonificador de piel se utiliza para reducir el tamaño de los poros y eliminar el exceso de grasa. Aunque se cree algunas veces que los tonificadores secan la piel, las fórmulas modernas vienen en diferentes presentaciones que hacen más que solo reducir el tamaño de los poros. Los tonificadores refrescan, dan tono, limpian y humectan la piel para obtener un brillo saludable.

De la misma manera que los tonificadores actúan en nuestro cutis, la alabanza garantiza que nuestra alma va a estar limpia de egoísmo porque nos concentramos únicamente en el Dios que adoramos. La alabanza elimina también el temor y la angustia y nos trae la paz y el gozo del Señor. Al alabar, debemos elegir alabanzas sin el alcohol del humanismo para concentrarnos en la figura de nuestro amado Padre Celestial.

Nuestra alabanza, como tonificador del alma puede ser el líquido de una canción conocida o la loción de un cántico nuevo que salga de nuestro corazón. El tonificador del alma, reduce el tamaño de los poros de nuestros temores porque nos refugiamos en los brazos poderosos del Señor. Y aunque hay quienes piensan que la alabanza seca nuestra alma porque nos olvidamos de nosotros mismos, la verdad es que nos sirve para dejar de pensar en nuestros problemas para concentrarnos en el Dios que los resuelve todos.

David fue, sin lugar a dudas, el más grande rey del pueblo de Israel. Pero la vida de David no fue siempre tranquila y sin problemas, al contrario, la mayor parte del tiempo se vio obligado a luchar contra muchos enemigos. Tampoco fue perfecto y llegó a cometer pecados muy graves. Sin embargo, David es recordado como un hombre conforme al corazón de Dios porque supo confesar sus fallas y arrepentirse, pero sobre todo, fue un hombre que le rindió alabanzas a Dios todo el tiempo.

Al igual que David, tonifica tu alma con tu alabanza al que es digno de recibir la gloria y el honor. Te aseguro que si deseas llevar una vida plena, conviértela en una de alabanza en lugar de levantarte cada día entre quejas y lamentos. Alaba a Dios en la alegría, en el llanto, en el triunfo y en la prueba. Él siempre te responderá. Dios te bendiga.

La Alabanza Precede la Victoria

Con mucha frecuencia ocurre que mientras estamos alabando a Dios, Su Espíritu nos dirigirá a entonar cantos de guerra espiritual. Como nuestra lucha no es contra carne ni sangre, nunca debemos de obviar la voz del Espíritu, si nos insta a guerrear en la alabanza, hagámoslo sin dudar.

Salmo 149:6-9: Exalten a Dios con sus gargantas, y con espada de dos filos en sus manos, para tomar venganza de las naciones y dar castigo a los pueblos, para aprisionar a los reyes con grilletes y a sus nobles con cadenas de hierro, para ejecutar en ellos la sentencia escrita. El será esplendor para todos sus fieles. ¡Aleluya!

En la guerra espiritual, no solo ganamos a medida que la espada de doble filo de la Palabra de Dios sale por nuestras bocas, sino que también se ganan grandes victorias en el ámbito espiritual mientras se cantan las alabanzas de Dios. Esto no solamente lo encontramos en la Biblia, sino que lo podemos experimentar en nuestras propias vidas.

Isaías 30:31-32: Porque Asiria será hecha pedazos a causa de la voz de Jehová; con un palo la golpeará. Y sucederá que cada pasada de la vara de corrección que Jehová descargará sobre ella será al son de panderos y de liras. Blandiendo el brazo combatirá contra ella.

La música de alabanza tiene una parte importante en ganar toda batalla espiritual.

Relación entre Alabanza, Profecía y Guerra

En el libro de Apocalipsis, el apóstol Juan nos describe nos describe una escena de alabanza impresionante que habrá de ocurrir al final de los tiempos:

Apocalipsis 19:6-8: Oí como la voz de una gran multitud, como el ruido de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, diciendo: “¡Aleluya! Porque reina el Señor nuestro Dios Todopoderoso. Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su novia se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, resplandeciente y limpio. Porque el lino fino es los actos justos de los santos.

En la actualidad, hay un nuevo sonido de alabanza y adoración que está llegando a la Iglesia, el cual a menudo llega como un sonido ensordecedor, similar al que producen las grandes cataratas, y fuertes expresiones que suenan como truenos y potentes gritos de victoria. En el sonido rugiente, Jesús, quien antes nos había sido revelado como el Cordero de Dios, ahora se nos revela como el León de la tribu de Judá.

Apocalipsis 19:10-11: Yo me postré ante sus pies para adorarle, pero él me dijo: “¡Mira, no lo hagas! Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que tienen el testimonio de Jesús. ¡Adora a Dios! Pues el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.” Vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llama Fiel y Verdadero. Y con justicia él juzga y hace guerra.

Más adelante, Juan, describe la gran batalla final, cuando Satanás será encadenado aquí en la tierra.

Apocalipsis 19:19-21: Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

Hay tres aspectos importantes de esta gran batalla espiritual: adoración, profecía y guerra. A menudo, mientras practicamos la alabanza y la adoración, un “espíritu de profecía” se manifiesta en una “canción espiritual” de guerra. Cuando sucede esto, se ganan grandes batallas en el mundo espiritual porque son atados principados, potestades y gobernadores de las tinieblas.

Salmo 149:8: para aprisionar a los reyes con grilletes y a sus nobles con cadenas de hierro.

Apocalipsis 19 proporciona una descripción de Jesús y Sus santos regresando en esta gran batalla de triunfo sobre el diablo y sus poderes demoníacos.

Apocalipsis 19:12-16: Sus ojos son como llama de fuego. En Su cabeza tiene muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él mismo. Está vestido de una vestidura teñida en sangre, y Su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS. Los ejércitos en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino fino, blanco y limpio. De Su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y Él las guiará con cetro de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. En Su vestidura y sobre Su muslo, tiene escrito el nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

Llave para Liberar el Poder Milagroso de Dios

El sacrificio alabanza se lo ofrecemos a Dios independientemente de las circunstancias y de lo que sentimos.  Cuando nosotros enfrentamos alguna situación crítica o desesperada, la alabanza abre el camino para que Dios venga a nuestro favor y nos libere. Muchos miembros del cuerpo de Cristo están necesitados hoy de una intervención sobrenatural de parte Dios en sus vidas, sus familias o sus ministerios, y la alabanza es la llave maestra para que ellos alcancen el poder milagroso de Dios para liberar sus vidas.

Salmo 50:23: El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios.

En las Escrituras encontramos algunos ejemplos de esta verdad:

Jonás 2:9-10: Más yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.

Todos hemos escuchado la historia de Jonás, quien estuvo durante tres días y tres noches en el vientre del pez.  Para muchas personas, incluso gran parte de los cristianos, Jonás es como la Cenicienta entre los profetas. Se nos ha presentado a este personaje de la Biblia como un siervo desobediente que antepuso su desprecio hacia Nínive al mandato de Dios. Sin embargo, el capítulo 2 del libro de Jonás es una oración, una invocación de angustia, tras la cual el profeta termina diciendo: “más yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios, Dios le respondió liberándole y salvándole la vida: “y mando Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra”. Este es un ejemplo muy claro del que el sacrificio de alabanza condujo a la liberación del poder sobrenatural de Dios en la vida de una persona.

Siempre que las sombras de oscuridad vienen sobre nuestra vida, familia o ministerio, tal como si estuviésemos en el vientre de un pez, alabemos a Dios con todo nuestro corazón, y Su gloria vendrá cambiando todas las circunstancias.

En lo personal puedo testificar del poder oculto tras el sacrificio de alabanza. Hace varios años, fui diagnosticado con la pérdida de la audición de mi oído derecho. Para ese tiempo yo formaba parte del coro de la iglesia donde me congregaba y me había dado cuenta de que no oía del lado derecho porque cuando usaba el monitor de audífono solo escuchaba sonido del lado izquierdo. Para quien practica la música, el oído es el más importante de los sentidos y yo estaba consciente que oyendo de un solo lado no podría servirle al Señor con la excelencia que merece. Los médicos me dijeron que la sordera es irreversible y que la única solución era utilizar aparatos amplificadores en mi oído afectado. Yo nunca dejé de servirle al Señor en lo que me había llamado a hacer, sino que continué participando de la alabanza sin importarme mi condición. Dios me respondió con el milagro creativo de devolverme la audición completamente, desafiando el veredicto de la ciencia médica. No cabe duda que el favor de Jehová romperá todas las tinieblas.

He aquí otro ejemplo:    

Juan 6:11-13: Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

El ambiente se presentaba de esta manera: una gran multitud había venido para oír a Jesús. No obstante, la gente estaba en un lugar desierto y con hambre. Delante de toda una multitud hambrienta había muy pocos recursos, tan solo cinco panes de cebada y dos pececillos que pertenecían a un muchacho. La clave para desatar un milagro de multiplicación estuvo en el acto de Jesús “haber dado gracias”. Su actitud de alabanza hizo que no solamente fuese suficiente para alimentar aquella muchedumbre, sino que hubo en exceso, llegando a sobrar doce canastas llenas de pedazos de panes.

Si usted está viviendo ahora un tiempo de penuria financiera, o se siente subyugado por ciclos constantes de necesidad, su reacción no debe ser una de queja sistemática. Todo lo contrario, entre en un nivel de alabanza profética, dando gracias a Dios, como hizo Jesús, y el Señor transformará su carencia o escasez en algo más que suficiente, vendrá sobre usted el poder de la provisión de Dios trayendo una unción de multiplicación, y entonces tendrá no solamente lo que necesita, si no que tendrá mucho más, será fecundo. La alabanza quiebra los viejos períodos de escasez y nos lleva a un nuevo tiempo de abundancia.

Si reconoce que existen cadenas espirituales que están atando su vida, su familia, su negocios o su ministerio, entre en batalla, alabando a Dios intensamente y el Señor romperá estas cadenas. En la actualidad  hay muchas personas en la iglesia quienes se hallan condenadas a limitaciones, no consiguen ir más allá, otras están sujetadas por las ataduras de la religiosidad y no consiguen experimentar la manifestación fresca del mover del Espíritu.

Quiero exhortar a todos los lectores a que practiquen el sacrificio de alabanza como una ofrenda agradable a Jehová. El resultado ya está probado: las limitaciones serán franqueadas, los tiempos de esterilidad verán su fin y habrá un nuevo tiempo de cambio de vestiduras, las vendas en los ojos producidas por el espíritu religioso serán quitadas y el Señor dará el manto de Su presencia.

Bendiciones para todos.

Sacrificio de Alabanza

El sacrificio de alabanza es una alabanza continua. El sacrificio de alabanza es una alabanza audible. David dijo: Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca (Salmo 34:1).

Diferencia entre Alabanza y Sacrificio de Alabanza

Existe una diferencia fundamental entre alabar a Dios y el sacrificio de alabanza. La alabanza fluye muy fácilmente cuando estamos en una “relación correcta” con Dios, es decir, cuando las cosas parecen estar yendo bien en todos los aspectos de nuestras vidas y sentimos que Dios está atento a todas nuestras necesidades. Es un desbordamiento espontáneo que nos conduce a pensar en todo lo que Él ha hecho por nosotros.

Por su parte, el sacrificio de alabanza se lo damos a Dios cuando las cosas no parecen ir bien, es la alabanza que ofrecemos sin importar la manera en que vemos las cosas, la cual brindamos en fe y obediencia a Dios por quien es Él.

Hebreos 13:15: Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre (BAD).

Veamos dos ejemplos bíblicos de sacrificio de alabanza tomados tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Pablo y Silas

Mientras Pablo y Silas estaban en la prisión, alabaron a Dios cantando y el resultado fue milagroso.

Hechos 16:22-26: Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas. Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.

Pablo y Silas habían sido atacados y perseguidos por causa de Jesucristo. Sus atacantes  rompieron sus ropas, los azotaron y los confinaron en la parte más interna de la prisión, en donde estaban los peores criminales. Además de mantenerlos prisioneros en el peor calabozo, los ataron a cepos para restringir sus movimientos.

Durante el tiempo que estuvieron en prisión, se mantuvieron orando y cantando himnos. No estaban expresándole a Dios quejas a causa de su condición física o del maltrato recibido. Al contrario, cantaron alabanzas y sus compañeros de prisión los escucharon.

El resultado fue que Pablo y Silas fueron liberados de sus cadenas y de la cárcel. El carcelero y toda su casa recibieron salvación y vida eterna. Todos en la prisión, tanto los prisioneros como sus carceleros, recibieron el testimonio de Jesús. Los demás creyentes de Filipos recibieron consolación tras la libertad de sus consiervos. Con frecuencia se liberan una gran autoridad espiritual y poder en expresiones musicales de alabanza a Dios, tal como este caso de Pablo y Silas sucediendo que mientras cantaban canciones de alabanza; llegó la liberación por medio de un gran temblor.

Josafat

Otro ejemplo bíblico de sacrificio de alabanza es Josafat, quien siguió los mandamientos de Dios y experimentó victorias milagrosas. Josafat enseñó la Palabra de Dios al pueblo y continúo las reformas religiosas y judiciales iniciadas por su padre instituyendo un cuerpo judicial en Jerusalén para actuar como suprema corte del país.

2 Crónicas 17:3-6: Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de su padre David, y no acudió a los Baales. Más bien, buscó al Dios de su padre, andando según sus mandamientos y no según las obras de Israel. Por eso Jehová afirmó el reino en su mano. Todo Judá daba presentes a Josafat, y él tuvo riquezas y gloria en abundancia. Elevó su corazón hacia los caminos de Jehová, y quitó otra vez de Judá los lugares altos y los árboles rituales de Asera.

Durante el reinado de Josafat, los amonitas, moabitas y edomitas se unieron para invadir Judá desde el sur. Por años, los pueblos vecinos le temieron y dejaron a la nación en paz, pero en esta ocasión se unieron para venir en contra de él. Josafat vino ante la asamblea y oró. Josafat oró en tiempo de problemas. Su oración comenzó con alabanza.

2 Crónicas 20:6-9: y dijo: “Oh Jehová, Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, que gobiernas en todos los reinos de las naciones y que tienes en tu mano fuerza y poder, de modo que nadie te pueda resistir? ¿No fuiste tú, oh Dios nuestro, el que echaste a los habitantes de esta tierra de la presencia de tu pueblo Israel y la diste a la descendencia de tu amigo Abraham para siempre? Ellos han habitado en ella y han edificado allí un santuario a tu nombre, diciendo: ‘Si el mal viniese sobre nosotros (espada de juicio, peste o hambre), nos presentaremos delante de este templo y delante de ti, porque tu nombre está en este templo. A ti clamaremos en nuestra tribulación, y tú nos escucharás y librarás.

Josafat buscó a Dios pidiendo liberación y el Señor atendió su oración. Dios le contestó a través de un profeta.

2 Crónicas 20:15-18: y dijo: Oíd, todo Judá y habitantes de Jerusalén, y tú, oh rey Josafat, así os ha dicho Jehová: ‘No temáis ni desmayéis delante de esta multitud tan grande, porque la batalla no será vuestra, sino de Dios. Descended mañana contra ellos. He aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los encontraréis en el extremo del valle, frente al desierto de Jeruel. En esta ocasión, vosotros no tendréis que luchar. Deteneos, estaos quietos y ved la victoria que Jehová logrará para vosotros. ¡Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis! ¡Salid mañana a su encuentro, y Jehová estará con vosotros! Entonces Josafat inclinó su rostro a tierra. Del mismo modo, todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová.

En la preparación para la batalla, Josafat, designó hombres para cantar y alabar al Señor. La vanguardia del ejército de Judá era el batallón de alabadores, cuyas armas no eran espadas y escudos, sino instrumentos musicales y sus propias gargantas para cantarle a Dios.

2 Crónicas 20:21-22: Después de consultar con el pueblo, designó a algunos de ellos para que cantasen a Jehová y le alabasen en la hermosura de la santidad, mientras iban delante del ejército, diciendo: “¡Alabad a Jehová, porque para siempre es su misericordia!” Cuando comenzaron el canto y la alabanza, Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, los de Moab y los de la región montañosa de Seír que habían venido contra Judá, y fueron derrotados.

El sacrificio de alabanza de Josafat y el pueblo de Judá les dio la victoria sobre sus enemigos y Dios se glorificó al derrotarlos. Los enemigos empezaron a pelear entre sí y en una sangrienta lucha se destruyeron mutuamente, hasta el punto que ninguno escapó.

2 Crónicas 20:23: Los hijos de Amón y de Moab se levantaron contra los de la región montañosa de Seír, para destruirlos por completo y aniquilarlos. Cuando habían acabado con los de la región montañosa de Seír, cada cual contribuyó a la destrucción de su compañero.

Dios no solo liberó a Josafat y al pueblo de Judá de sus enemigos, sino que además les entregó un enorme botín de guerra.

2 Crónicas 20:24-26: Cuando los de Judá llegaron a cierta altura que domina el desierto, miraron hacia la multitud; y he aquí que ellos yacían muertos en tierra. Ninguno había escapado. Entonces Josafat y su gente fueron para despojarlos, y entre los cadáveres hallaron muchas riquezas, tanto vestidos como objetos preciosos, los que arrebataron para sí en tal cantidad que les era imposible llevar. Tres días duró el despojo, porque era mucho. Al cuarto día se congregaron en el valle de Berajá. Allí bendijeron a Jehová; por eso llamaron el nombre de aquel lugar valle de Berajá, hasta hoy.

Josafat y el pueblo de Judá estaban siendo atacados por los ejércitos de tres naciones. Sus enemigos eran numéricamente superiores varias veces, haciendo prácticamente imposible que Josafat y su pueblo obtuvieran la victoria basándose tan solo en sus propias fuerzas.

Josafat y su pueblo sabían lo que la Palabra de Dios decía. Su primera acción fue ofrendar alabanzas, no después que el enemigo fuera derrotado, sino mientras estaban siendo rodeados por todos lados y cuando todo se veía sin esperanza. Ofrecieron un sacrificio de alabanza.

Para Josafat y el pueblo de Judá la victoria fue completa porque sus enemigos se mataron sí y el pueblo recibió un gran botín. Cuando Josafat designó hombres para cantar y alabar al Señor y salieron delante del ejército, obtuvo una gran victoria. Ellos usaron las poderosas armas espirituales y mientras estaban alabando a Dios, se manifestaron gran poder y autoridad espiritual.

En esta historia de Josafat encontramos cinco pasos que nos conducen hacia la victoria:

  1. Conocer la Palabra. Cuando conocemos las Escrituras, sabemos cuáles son las promesas que Dios tiene reservadas para cada situación en la vida de Su pueblo, Sus hijos, Su iglesia.
  2. Buscar la Presencia de Dios. Esto significar buscar el rostro de Dios y no solamente sus manos, es llenarnos de Su fortaleza y Su poder.
  3. Escuchar al Señor. Dios siempre nos dará una respuesta cuando le pedimos algo. Lo que muchas sucede es que nuestros oídos no le prestan atención a Sus palabras.
  4. Creer la Palabra y adorar a Dios. Cuando Dios nos da una palabra rhema, debemos de recibirla con amor y corresponderle en igual proporción a Su amor incondicional.
  5. Actuar en fe. Esto significa alabar a Dios antes de obtener la victoria.

Sacrificio de Alabanza a Través de Jesús

Solamente a través de Jesús puede ofrecerse sacrificio de alabanza. Siendo Jesús el camino, la verdad y la vida, el único a través del cual podemos llegar hasta el Padre, nada que hagamos para Dios puede hacerse sin Él y el sacrificio de alabanza no es la excepción.

Hebreos 13:15: Así que, por medio de Él, ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su nombre.

El sacrificio de alabanza implica dar gracias a Dios en el nombre de Jesús por ser quien es Él y por lo que ha hecho.

Efesios 5:20: Dando gracias siempre por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Debemos dar gracias bajo todas circunstancias, no solo por las cosas que consideramos buenas, no solo cuando recibimos de Dios lo que le pedimos, sino también cuando nos dice NO e incluso cuando pareciera que no nos quiere responder.

1 Tesalonicenses 5:16-18: Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.

Podemos hacer esto cuando nos damos cuenta por completo de la manera en que Dios hace que todas las cosas obren para bien en nuestras vidas. Los planes de Dios para nuestras vidas son perfectos, no importa si los comprendemos o no, Él siempre sabe lo que más nos conviene en cada situación.

Romanos 8:28: Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito.

El sacrificio de alabanza trae gloria a Dios. Como sabemos, Dios no comparte Su gloria con nadie y todo lo que hacemos debe de glorificarle a Él. Cuando hacemos sacrificio de alabanza nos estamos despojando de nuestro ego, dejando atrás el egoísmo y el afán personal, para exaltarlo solo a Él.

Salmo 50:23: El que ofrece sacrificio de alabanza me glorificará (VM).

¿Cómo Ofrecer Sacrificio de Alabanza?                           

  • Hay que tomar la decisión. Debemos establecer de antemano que vamos a alabar a Dios en todo tiempo y bajo todas las circunstancias. Dios no nos obliga a alabarlo en época de crisis, es la crisis misma quien debe llevarnos a decidir alabarlo.
  •  El momento de empezar es ahora. Alabemos a Dios cada día y todo el día. Practiquemos la alabanza como un estilo de vida. Como pudimos ver en los dos ejemplos bíblicos, la alabanza empezó antes de que viniera la victoria. En la medida que actuamos en obediencia a Su Palabra y nos disponemos a alabarlo, estamos ofreciendo el verdadero sacrificio de alabanza a Dios y esto es agradable a Él.
  •  Cuando vengan los problemas. Hay que recordar que hemos tomado una decisión, hay que perseverar en nuestro hábito de alabar y recordar que la alabanza en los momentos difíciles permite a Dios obrar en nuestro favor. La alabanza en tiempo de prueba trae gloria al Padre. En los momentos en que las circunstancias no nos instan a alabar a Dios, es justamente el tiempo cuando más necesitamos alabarlo.
  •  Dar el paso de fe. Comenzamos a ofrecer el sacrificio de alabanza por fe. Alabémoslo por ser quién es y por lo que Él ha hecho. Entonces, ofrezcamos acción de gracias a Dios por la situación, aunque no la entendamos. Alabémoslo porque Él abrirá un camino de liberación, aun cuando no podamos ver la salida al problema o la luz al final del túnel. Alabemos a Dios por ser quien es y fijemos nuestros pensamientos en Él y en las promesas que nos ha dado en Su Palabra. Una vez que hayamos comenzado a hacer el sacrificio de alabanza, no paremos. Declaremos en voz alta la Palabra de Dios que proclama victoria y liberación. Primero, estaremos ofreciendo alabanza en obediencia. Al hacer esto, estaremos poniendo nuestra mente en Él y no en las circunstancias.

A medida que continuemos comparando Su poder y Su gloria con nuestra circunstancia, veremos cuan pequeño es en realidad nuestro problema comparado con el Dios al cual servimos. Cuando llenamos nuestra mente con la Palabra de Dios y nos concentramos en Su poder y Sus promesas, un espíritu de alabanza substituirá las dudas y las preocupaciones.

En los momentos de pruebas, cuando se nos hace difícil alabar, si nos disponemos a levantar nuestra alabanza a Dios en obediencia, comenzaremos a ser empapados por el Espíritu de alabanza. Entonces nos encontraremos entrando llenos de gozo en la completa dimensión de Su Presencia en la medida en que liberemos nuestro espíritu en el sacrificio de alabanza. Cantemos a Él, dancemos ante Él, glorifiquemos y exaltemos Su nombre. ¡Y Él abrirá una vía de salvación y liberación para nosotros!

Bendiciones para todos.

¿Cómo Debemos Alabar a Dios?

Con lo que Decimos

De nuestra boca deben salir siempre palabras de alabanzas a Dios. No debemos unirnos a los coros de quejas de aquellos que le echan a Dios la culpa de todas sus desgracias porque todo lo que Él hace por nosotros es bueno y digno de alabanza.

Salmo 145:4-7: Cada generación celebrará Tus obras y proclamará Tus proezas. Se hablará del esplendor de Tu gloria y majestad, y yo meditaré en Tus obras maravillosas. Se hablará del poder de Tus portentos, y yo anunciaré la grandeza de Tus obras. Se proclamará la memoria de Tu inmensa bondad, y se cantará con júbilo Tu Victoria (BAD).

Con Todo el Corazón

Nuestra alabanza no puede ser fingida sino que exprese lo más profundo de nuestro corazón. A Dios no podemos engañarlo porque Él tiene la capacidad de escudriñar lo más íntimo de nuestro ser descubriendo nuestras intenciones.

Salmo 9:1: Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas Tus maravillas.

Salmo 111:1: Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos.

Con un Corazón Recto

Las intenciones de nuestro corazón deben de estar alineadas con Dios al momento de alabarle. Nuestra ofrenda de alabanza debe ser agradable al Señor.

Salmo 119:7: Te alabaré con rectitud de corazón cuando aprendiere tus justos juicios.

Con Cantos

Aunque la alabanza no es solamente música, los cantos son parte importante de la misma, en especial aquellos que salen de nuestro propio corazón. Es bueno aprenderse los salmos, himnos y canciones que se interpretan durante los servicios. Sin embargo, es mucho mejor aprovechar el momento oportuno para entonar un cántico nuevo inspirado por el Espíritu santo.

Salmo 92:1: Bueno es alabarte,  oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre,  oh Altísimo.

Salmo 104:33-34: A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva.

Salmo 147:1: Alabad a Yahvé, porque es bueno; cantad salmos a nuestro Dios, porque es complaciente, es digno de alabanza (N-C).

Con Inteligencia

Cuando cantemos a Dios, prestemos atención a lo que cantamos y meditemos en las letras de la canción. De esta manera nos daremos cuenta si estamos realmente cantando para el Señor o para ministrarnos a nosotros mismos.

Salmo 47: 6-7: Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad; porque Dios es el Rey de toda la tierra; cantad con inteligencia. .

Batiendo las Manos

Nuestras manos, al igual que nuestra voz, puede ser un instrumento de alabanza a Dios. Cuando batimos las manos, es decir, al moverlas de un lado hacia otro, estamos ofreciendo aclamación a Dios.

Salmo 47:1: ¡TODAS las naciones, batid las manos! ¡Aclamad a Dios con voz de triunfo! (VM).

Con Instrumentos

La Biblia menciona numerosos instrumentos de cuerda (arpa, salterio, decacordio, lira, cítara), de viento (bocina, flauta, órgano, trompeta) y de percusión (pandero, campanilla, címbalo, tambor, tímpano o tamboril) que fueron usados para alabar a Dios.

Éxodo 39:25-26: Hicieron también campanillas de oro puro, y pusieron campanillas entre las granadas en las orillas del manto, alrededor, entre las granadas; una campanilla y una granada, otra campanilla y otra granada alrededor, en las orillas del manto, para ministrar, como Jehová lo mandó a Moisés.

1 Samuel 10:5: Después de esto, llegarás a Gabaa de Dios, donde hay una guarnición de Filisteos; y sucederá que luego que llegares allá a la ciudad, encontrarás una compañía de profetas bajando del alto, precedidos de salterio, y tambor y flauta y arpa, y ellos profetizando. (VM)

1 Crónicas 13:8: Y David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cánticos, arpas, salterios, tamboriles, címbalos y trompetas.

Job 30:31: Y mi arpa se tornó en luto, y mi órgano en voz de lamentantes. (RV1865)

Salmo 33:2: Aclamad a Jehová con arpa; cantadle con salterio y decacordio.

Salmo 57: 8: ¡Despierta, gloria mía! ¡Despertad, arpa y lira! ¡A la aurora despertaré! (LBLA)

Salmo 71:22: y yo alabaré, ¡Dios mío! al sonido del arpa, tu fidelidad; te salmodiaré a la cítara, ¡oh Santo de Israel!

Salmo 81:3: Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.

Salmo 150:3-6: Alabadle a son de bocina; alabadle con salterio y arpa. Alabadle con pandero y danza; alabadle con cuerdas y flautas. Alabadle con címbalos resonantes; alabadle con címbalos de júbilo. Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.

Salmo 33:1-3: Alegraos, oh justos, en Jehová; en los íntegros es hermosa la alabanza. Aclamad a Jehová con arpa; cantadle con salterio y decacordio. Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien,  tañendo con júbilo.

Isaías 30:29: Vosotros tendréis cántico como de noche en que se celebra pascua, y alegría de corazón, como el que va con flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de Israel.

Con Danza

La danza es otra expresión de alabanza. Nosotros, los que hemos recibido el regalo de la vida eterna, hemos visto como Dios cambió el lloro y el crujir de dientes de los condenados por la celebración gloriosa de quienes han sido librados de la muerte eterna. La sangre preciosa del Cordero nos vistió con ropa de lino fino, ropa de fiesta, ropas para danzar.

Éxodo 15:20: Y Miriam la profetisa, hermana de Aarón, tomó en su mano el pandero, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas (LBLA).

Salmo 150:4: ¡Alábenlo danzando al son de panderos! ¡Alábenlo con flautas e instrumentos de cuerda! (DHH)

Con Alegría, Gozo y Júbilo

La alabanza debe llevarse a cabo con alegría, gozo y júbilo porque la alabanza es una celebración no un duelo. Al alabar, si lloramos, que sea de alegría.

Salmo 32:11: Alegraos en Jehová y gozaos, justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

Salmo 81:1: Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; al Dios de Jacob aclamad con júbilo.

Salmo 95:1-3: Venid, aclamemos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos. Porque Jehová es Dios grande, y Rey grande sobre todos los dioses.

Aplaudiendo

Aplaudir es una expresión de alegría, regocijo y aprobación. Cuando aplaudimos a nuestro Dios, estamos reconociendo sus obras y sus atributos.

Salmo 98:4-6: Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos. Cantad salmos a Jehová con arpa; con arpa y voz de cántico. Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, delante del rey Jehová.

Alzando las Manos

Cuando levantamos nuestras manos al alabar le estamos diciendo a Dios que nos rendimos ante Su majestad y Su poder.

Salmo 63:3-4: Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.

Salmo 134:1-2: Mirad, bendecid a Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las noches. Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid a Jehová.

Bendiciones para todos.