¿Cuándo Debemos Alabar a Dios?

De la Mañana a la Noche

Hay personas que, cuando escuchan cada mañana la alarma de su despertador, quisieran permanecer dormidos en lugar de levantarse. Esas personas se levantan quejándose porque el tiempo de sueño no fue suficiente, porque tienen que ir a su pesado trabajo a aguantar a un jefe más gruñón que ellos mismos y de esa manera salen de su casa. En el camino a su trabajo, continúan con su queja de que el tráfico está pesado, se pelean y maldicen a los choferes que le cruzan o se interponen en su camino y llegan a su trabajo con una mala actitud. De esta misma manera pasan sus horas de trabajo y regresan a su casa con las mismas quejas, las cuales, al final del día son pasadas a la familia. Sin embargo, aquellas personas que empiezan a alabar al Señor desde el primer momento que abren sus ojos y no terminan de hacerlo sino hasta la hora de dormirse, pasan su día llenas del gozo de Dios.

Salmo 113:3: Desde el nacimiento del sol y hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.

Todo el Día

Si debemos alabar desde que salga el sol hasta el ocaso, eso significa que todo el día nuestra boca debe de estar llena de alabanza hasta que el alabar se convierta en nuestro estilo de vida.

Salmo 71:8: Esté llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.

Mientras Vivamos

Mientras podamos respirar, debemos de alabar a Dios y cuando Él nos lleve a su morada, continuaremos alabándole por la eternidad. Tener vida es un motivo para alabar a Dios; pero tener la certeza de que, al abandonar este mundo disfrutaremos de la presencia del Señor para siempre, es una razón mayor para exaltar Su santo nombre.

Salmo 146:2: Alabaré a Jehová en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva.

Continuamente

La alabanza a Dios no debe parar, debe ser continua, inagotable, perenne, permanente, fecunda, inextinguible y abundante.

Salmo 34:1: Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca.

Cuando Estemos Abatidos

La mejor manera de vencer la depresión es alabar a Dios. En los momentos de las pruebas más difíciles, la alabanza nos ayuda a salir adelante porque nos olvidamos de nuestras circunstancias y nos enfocamos en nuestro Hacedor, quien nos dará soporte y ayuda, como nos dice Hebreos 4:16: Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Salmo 42:11: ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera a Dios, porque aún le he de alabar. ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!

Siempre

Siempre habrá un motivo para alabar a Dios. Con solo recordar sus atributos, sus maravillosas hazañas, su infinita misericordia y su amor, no hay nada que nos inhiba de darle exaltación.

Efesios 5:20: Dando gracias siempre por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

En Todo Tiempo

Como la alabanza debe ser de la mañana a la noche, todo el día, mientras vivamos, continuamente y siempre, no habrá momento que no sea para exaltar al Señor. Por eso, la alabanza ha de ser en todo tiempo.

Salmo 34:1: Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.

Salmo 119:62: A medianoche me levanto para alabarte por Tus justos juicios.

Bendiciones para todos.

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¿Quién Debe Alabar a Dios?

Todo Mortal

Si todo mortal debe alabar a Dios, tal como dice el Salmo 145:21, ninguna boca habrá de permanecer callada, ningún cuerpo habrá de permanecer estático y ninguna mano quedará cruzada al momento de exaltarlo a Él.

Salmo 145:21: ¡Bendiga todo mortal su santo nombre, eternamente y para siempre!

Mi Alma

Mi alma ha recibido tantos beneficios de Dios que no tiene ningún motivo para no alabarle. ¿Qué hubiese sido de mi alma si Jesús no hubiese muerto en la cruz? El destino de las almas de quienes no han sido redimidos por la sangre del Cordero es la muerte eterna; pero las almas de los redimidos obtuvieron en la cruz la victoria sobre la muerte, eso solamente es un motivo para alabar.

Salmo 103:1-2: Bendice, oh alma mía, a Jehová. Bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, oh alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.

Todo lo que Respira

La respiración es el aliento de la vida y todo ser muere cuando no puede respirar. Recuerdo la triste muerte de la esposa de mi mejor amigo. Ella era asmática y murió de un paro respiratorio camino al hospital, tenía tan solo 33 años. Por eso, mientras nuestros pulmones continúen recibiendo aire, alabemos a Dios porque no sabemos el momento en el cual suspiraremos nuestro último aliento. Tan solo el hecho  de respirar es un motivo suficiente para alabar al Señor por permitirnos disfrutar un día más de las maravillas de Su creación.

Salmo 150:6: ¡Todo lo que respira alabe a Jehová! ¡Aleluya!

Todos los Pueblos

Dios escogió un pueblo, los descendientes de Abraham. Sin embargo, Jesús murió en la cruz para salvar a toda la humanidad, sin importar su raza, lengua o linaje. Por eso, no hay un solo pueblo en el mundo que pueda sentirse exento de alabar a Dios.

Salmo 67:3,5: ¡Los pueblos te alaben, oh Dios! ¡Todos los pueblos te alaben! ¡Los pueblos te alaben, oh Dios! ¡Todos los pueblos te alaben!

Salmo 78:4: No las encubriremos a sus hijos. A la generación venidera contaremos las alabanzas de Jehová, y de su poder y de las maravillas que hizo.

Salmo 79:13: Entonces nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu prado, te confesaremos para siempre; por generación y generación contaremos de tus alabanzas.

Los Justos

Dice Romanos 3:23-24: por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Todos los que hemos sido justificados por la sangre del Cordero ahora somos justos ante los ojos de Dios quien no ve nuestra inmundicia humana sino la imagen de Su Hijo amado. Siendo ahora justos, nos toca rendirle alabanza al Señor.

Salmo 140:13: Ciertamente los justos darán gracias a tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.

Los Santos

En Hebreos 10:10 leemos: En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. A través de la sangre derramada por Jesús en la cruz hemos sido hechos santos, separados para Dios y ahora, como santos que somos, es nuestro deber alabarle.

Salmo 145:10: Te alaben,  oh Jehová,  todas tus obras, y tus santos te bendigan.

Los Redimidos

Dice la Palabra de Dios en Isaías 62:12: Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada. Nosotros, la iglesia somos un pueblo santo, somos los redimidos del Señor, somos tierra deseable y, por lo tanto, tenemos un motivo especial para vivir eternamente agradecido de nuestro Dios y rendirle toda la alabanza a quien todo lo merece.

Salmo 107:1-2: ¡Alabad a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia! Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo.

Los que Temen Al Señor

El apóstol Pablo nos dice en 2 Corintios 7:1: Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Hemos sido santificados mediante el sacrificio vicario de Jesús en la cruz; pero esa santidad la debemos perfeccionar día a día en el temor de Dios, es decir en respetar Su palabra y obedecerlo en todo. Como ya habíamos visto antes, la alabanza es un mandato y, como tenemos temor de Dios, lo alabamos.

Salmo 22:23: Los que teméis a Jehová, alabadle; glorificadle, todos los descendientes de Jacob. Temedle vosotros, todos los descendientes de Israel.

Los Siervos de Dios

¡Qué gran promesa nos enseña Pablo en Romanos 6:22!: Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. No solo hemos sido redimidos, justificados y santificados, sino que Dios nos hizo Sus siervos y, como tales, disponibles para rendirle toda la alabanza.

Salmo 113:1: ¡Aleluya! ¡Alabad, oh siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová!

Salmo 134:1: He aquí, bendecid a Jehová, vosotros, todos los siervos de Jehová, que estáis en la casa de Jehová por las noches.

Salmo 135:1: ¡Aleluya! ¡Alabad el nombre de Jehová! Alabadle, oh siervos de Jehová.

Todos Sus Ángeles

Los ángeles entiende muy bien su función y le rinden eterna y constante alabanzas a Dios pues no cesan de expresar Su santidad y Su grandeza.

Salmo 148:2: ¡Alabadle, vosotros todos sus ángeles! ¡Alabadle, vosotros todos sus ejércitos!

Toda la Naturaleza

La naturaleza misma le rinde honor y gloria a su creador a cada instante. Algunas veces nos sentimos sobrecogidos ante la belleza de la creación, la cual nos invita a darle toda la alabanza al que vive para siempre.

Salmo 148:7-10: Alabad a Jehová desde la tierra, los grandes animales acuáticos y todos los océanos, el fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento tempestuoso que ejecuta su palabra, los montes y todas las colinas, los árboles frutales y todos los cedros, los animales y todo el ganado, los reptiles y las aves que vuelan.

Reyes y Pueblos

Como vimos antes, todos los pueblos deben alabar al Señor y con ellos, también sus gobernantes habrán de hacerlo. No habrá nadie lo suficientemente poderoso sobre la tierra que no haya de alabar al Cordero, tal como nos dice Pablo en Filipenses 2:10-11: para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Salmo 148:11,13: Los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y todos los jueces de la tierra, Alaben el nombre de Jehová, porque solo su nombre es sublime; su majestad es sobre tierra y cielos.

Bendiciones para todos.

¿Por qué Debemos Alabar a Dios?

Tan pronto aprendemos a hablar, una de las primeras palabras que pronunciamos es “por qué”. Cada niño y cada niña de tres años, independientemente de su raza o idioma materno, le pregunta a sus padres el por qué de las cosas que mira a diario. Cuando preguntamos “por qué”, estamos requiriendo más información, solicitamos de nuestro interlocutor que nos explique mejor lo que nos acaba de decir, estamos indagando el motivo o la razón para ejecutar una acción.

A continuación, vamos a descubrir juntos los motivos y las razones para alabar a Dios. Quizás algunos de esos motivos sean lo suficientemente obvios que no necesiten de mucha explicación. A lo mejor, pueda que ya sepamos uno o dos de ellos. Pero para estar seguros de que estamos alabando a Dios a Su manera, la mejor fuente de información para encontrar los motivos para alabarlo es Su Santa Palabra, el legado escrito que el mismo Dios nos ha provisto.

Porque Él es Digno de Alabanza

¿Cómo no hemos de alabar al que nos redimió? Pero Dios no es solo digno de ser alabado por lo que ha hecho por nosotros, Él tiene además atributos suficientes para merecer toda la alabanza por los siglos de los siglos.

2 Samuel 22:4: Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré librado de mis enemigos.

Salmo 96:4: Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza.

Porque Él es Digno de Recibir las Gracias

Dios ha hecho tanto por nosotros que merece nuestro continuo agradecimiento. Cuando miramos del lugar de dónde nos sacó, cuando entendemos que Él nos ha dado la vida eterna, cuando recordamos el alto precio que costó nuestra redención, la conclusión es clara y contundente: Dios es digno de que le demos las gracias en cada instante de nuestra vida.

Salmo 107:1,2,8: ¡Alabad a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia! Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo ¡Den gracias a Jehová por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos del hombre!

Porque Él es Grande

Nadie es mayor que Dios. Si observamos detenidamente los cielos y la enorme cantidad de astros que lo componen y luego miramos lo minúsculo que es nuestro planeta comparado con la inmensidad del universo, la pregunta obligada es la siguiente ¿será el universo mayor que su creador? La respuesta es definitivamente NO, Dios es más grande que todo lo que ha creado y, por Su grandeza, merece nuestra alabanza.

Salmo 48:1: ¡Grande es Jehová y digno de suprema alabanza, en la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario!

Salmo 96:4: Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza. Él es temible sobre todos los dioses.

Porque Él es Poderoso en Proezas

Dios es la autoridad final, el poder más alto que existe. Él existió antes que todas las cosas y es más grande que todas ellas. Sus hazañas son poderosas: abrió las aguas del Mar Rojo y del Río Jordán para que Su pueblo cruzara, derribó las fuertes murallas de Jericó, Jesús resucitó venciendo a la muerte y muchas otras proezas más.

Salmo 150:2: ¡Alabadle por sus proezas! ¡Alabadle por su inmensa grandeza!

Porque Él Nos Escogió para Glorificarlo

¡Qué honroso privilegio! ¡El Dios Todopoderoso nos ha escogido para glorificarlo! Poseer tan honrosa distinción nos invita a alabarlo todos los días de nuestra vida.

Lucas 10:20: Sin embargo, no os regocijéis de esto, de que los espíritus se os sujeten; sino regocijaos de que vuestros nombres están inscritos en los cielos.

Salmo 50:23: El que ofrece sacrificio de acción de gracias me glorificará, y al que ordena su camino le mostraré la salvación de Dios.

Salmo 69:30: Alabaré con cánticos el nombre de Dios; lo exaltaré con acciones de gracias.

Porque Es un Mandato Alabar

Alabar a Dios es una de nuestras responsabilidades, está en nuestra descripción de tareas. La alabanza no es opcional, es una obligación de nuestra parte, es parte de nuestro compromiso con Dios, es lo que nos toca hacer del pacto con Él.

Salmo 149:1: ¡Aleluya! Cantad a Jehová un cántico nuevo; sea su alabanza en la congregación de los fieles.

Efesios 5:19: Hablando entre vosotros con salmos, himnos y canciones espirituales; cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.

Apocalipsis 19:5: Entonces salió del trono una voz que decía: “¡Load a nuestro Dios, todos sus siervos y los que le teméis, tanto pequeños como grandes!” (RV1989)

Porque es Bueno

Dios es bueno y no nos mandaría a hacer nada que no sea bueno porque estaría negando Su propia naturaleza. Entonces, si alabarle es un mandato, alabarlo es bueno.

Salmo 92:1-2: Bueno es alabar a Jehová, cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo. Bueno es anunciar por la mañana tu misericordia y tu verdad en las noches.

Porque es Agradable

Aunque la alabanza sea un acto sacrificial, este hecho no la convierte en algo desagradable. Al contrario, veremos cuán agradable es la alabanza cuando entendamos que Dios se complace en ella.

Salmo 147:1: ¡Aleluya! Ciertamente es bueno cantar salmos a nuestro Dios; ciertamente es agradable y bella la alabanza.

Porque es Hermoso

La alabanza no solo buena y agradable sino también hermosa porque cuando alabamos a Dios es como si le estuviésemos presentando un regalo precioso.

Salmo 33:1: Alegraos, oh justos, en Jehová; a los rectos es hermosa la alabanza.

Ciertas personas tienen temor de alabar a Dios, porque no consideran que sea algo digno. Esto es totalmente contrario a lo que dice la Palabra de Dios.

2 Samuel 6:14-16,21-23: David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová, y David estaba vestido con un efod de lino. David y toda la casa de Israel subían el arca de Jehová, con gritos de júbilo y sonido de corneta. Sucedió que cuando el arca de Jehová llegó a la Ciudad de David, Mical hija de Saúl miró por la ventana; y al ver al rey David saltando y danzando delante de Jehová, lo menospreció en su corazón.

David respondió a Mical: – Fue delante de Jehová, que me eligió en lugar de tu padre y de toda su casa, para constituirme como el soberano del pueblo de Jehová, de Israel. Por tanto, me regocijaré delante de Jehová. Y aún me haré más vil que esta vez y me rebajaré ante mis propios ojos. Pero con las criadas que has mencionado, ¡junto con ellas seré honrado! Y Mical hija de Saúl no tuvo hijos hasta el día de su muerte.

Porque Dios Habita en la Alabanza

Cuando nuestra casa se llena de alabanza, también se llena de Dios. Al rodearnos con alabanza, nos rodeamos con la Presencia de Dios. Eso lo hemos percibido cada vez que celebramos las noches de alabanza y adoración en nuestro hogar.

Salmo 22:3: Pero tú eres santo. ¡Tú, que habitas entre las alabanzas de Israel! Si nuestro corazón está lleno de alabanza, está lleno de Dios.

Porque la Alabanza Libera Fortaleza

Cuando estamos enfocados en nuestros problemas, nos sentimos abrumados, débiles e impotentes, especialmente al comprender que la solución está muy por encima de nuestras posibilidades. Pero cuando alabamos a Dios, en lugar de quejarnos y lamentarnos, nos sentimos más fuertes porque la fe sustituye a la duda y a la incertidumbre. Entonces, entendemos que no es en nuestras fuerzas sino que Dios pelea por nosotros.

Nehemías 8:10: No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fortaleza.

Salmo 28:7: Jehová es mi fuerza y mi escudo; en él esperó mi corazón. Fui ayudado, y se gozó mi corazón; con mi canción le alabaré.

Porque la Alabanza Trae Satisfacción

El alma de quien alaba disfruta estar con el Señor y Dios le corresponde concediéndole los deseos de su corazón. Es bueno hacer notar que la alabanza tiene que venir primero, antes que recibamos la recompensa o la bendición. La razón es que la alabanza pone nuestras prioridades en orden y entonces Dios puede concedernos los deseos de nuestro corazón porque, al ocuparnos primero de lo suyo, Él tomará para sí nuestros anhelos y los concederá.

Salmo 37:4: Deléitate en Jehová, y él te concederá los anhelos de tu corazón.

Porque la Alabanza Trae Victoria

En las luchas diarias de la vida, la alabanza nos lleva a la victoria. En las Escrituras hay varios ejemplos de victorias obtenidas tras la alabanza, como por ejemplo Josafat y el pueblo de Judá (2 Crónicas 20:21-26) o la liberación de Pablo y Silas (Hechos 16:22).

Salmo 18:3: Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré librado de mis enemigos.

2 Crónicas 20:21-22: Después de consultar con el pueblo, designó a algunos de ellos para que cantasen a Jehová y le alabasen en la hermosura de la santidad, mientras iban delante del ejército, diciendo: “¡Alabad a Jehová, porque para siempre es su misericordia!” Cuando comenzaron el canto y la alabanza, Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, los de Moab y los de la región montañosa de Seír que habían venido contra Judá, y fueron derrotados.

Porque Él nos creó para alabarlo

Dios nos creó con el propósito de que le alabemos. Pero no pensemos que Dios es un ser egoísta y egocéntrico que solamente anda buscando la satisfacción personal sin pensar en nadie más. Al contrario, aunque muchas veces le desobedecemos y nos alejamos de Sus caminos, Él siempre espera por nuestro arrepentimiento para perdonarnos y acogernos de nuevo junto a sí. Su amor es tan grande que reconoce nuestras rebeliones y debilidades y nunca deja de darnos oportunidades para que cambiemos de rumbo.

Isaías 43:21: Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.

1 Pedro 2:9: Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz (BJ).

Porque la Alabanza nos Ayuda a Recordar Sus Obras en Nuestras Vidas

Cuando alabamos a Dios, nuestro espíritu está pasando la película de todas las maravillosas cosas que Él nos ha dado. Cada quien tiene razones particulares para alabar a Dios: salvación y vida eterna, sanidad, liberación, restauración familiar, etc.

2 Samuel 22:4: Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

Salmo 71:8-16: Mi boca rebosa de alabanzas a tu nombre, y todo el día proclama tu grandeza. No me rechaces cuando llegue a viejo; no me abandones cuando me falten las fuerzas. Porque mis enemigos murmuran contra mí; los que me acechan se confabulan. Y dicen: «¡Dios lo ha abandonado!¡Perseguidlo y agarradlo, que nadie lo rescatará!» Dios mío, no te alejes de mí; Dios mío, ven pronto a ayudarme. Que perezcan humillados mis acusadores; que se cubran de oprobio y de ignominia los que buscan mi ruina. Pero yo siempre tendré esperanza, y más y más te alabaré. Todo el día proclamará mi boca tu justicia y tu salvación, aunque es algo que no alcanzo a descifrar. Soberano Señor, relataré tus obras poderosas, y haré memoria de tu justicia, de tu justicia solamente (BAD).

Porque la Alabanza da Testimonio a los Incrédulos

Pablo y Silas fueron liberados después de alabar a Dios y fue un gran testimonio para su carcelero, quien después de esto creyó. En nuestro diario caminar, si nosotros continuamente alabamos a Dios en medio de las pruebas, en lugar de ser participantes de los lamentos por las crisis, muchos serán los que desearán tener lo que tenemos: al Rey de reyes y señor de señores.

Hechos 16:25: Cerca de la media noche, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios, mientras los otros prisioneros escuchaban (BLS).

Bendiciones para todos.

Obstáculos para la Alabanza

La incapacidad para entrar en alabanza y adoración es una iseñal de que hay un problema substancial entre Dios y nosotros. Lo primero que debemos hacer es identificar el problema o los problemas (si son más de uno) y entonces enfrentarlos adecuadamente. Las mismas barreras que nos impiden alabar a Dios, pueden frenar el avance en nuestra relación con Él, detener que nuestras oraciones sean contestadas o impedir que seamos sanados. Entre las excusas más frecuentes se encuentran:

• “¡Soy introvertido!”
• “¡Soy muy tímido; me da vergüenza!”
• “¡No soy muy expresivo!”
• “¡No va con mi personalidad!”
• “¡No me siento motivado para hacerlo!”

¡Pero, la alabanza es un mandamiento de Dios y ninguna excusa es válida!

Salmo 150:6: ¡Todo lo que respira alabe a Jehová! ¡Aleluya!

Todas las excusas anteriores y muchas más que no se han presentado aquí son solo pretextos que pretenden ocultar las verdaderas barreras que impiden nuestra alabanza a Dios. A continuación se exponen esos obstáculos.

Pecado

El Problema. El pecado destroza nuestra amistad y nuestra comunión con Dios. El pecado nos coarta ante la Presencia de Dios. Nos sentimos sucios y creemos que no es apropiado acercarnos a Él conociendo Su santidad y Su pureza. Ciertamente, Dios es incompatible con el pecado y Él nos invita a ser santos como Él. Algunos están tan acostumbrados al pecado que se hacen insensibles a identificarlo como la razón que los separa de Dios. Es como las personas que se acostumbra a sus propios olores y no distinguen cuando huelen mal.

Salmo 66:18: Si en mi corazón yo hubiese consentido la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.

Isaías 59:2: pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

La solución. Afortunadamente, Dios no actúa de la misma manera que nosotros. Por supuesto que todo pecado es una ofensa contra Dios; pero lo que nos toca hacer es confesar nuestro pecado o pecados, y aceptar Su perdón. Dios, al igual que el padre del hijo pródigo, nos esperará con los brazos abiertos para darnos nuevamente todo Su amor y Su amistad. Él nunca rechazará un corazón contrito y humillado.

Salmo 51:1-3 : Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.

Salmo 51:17: Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

1 Juan 1:9: Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

Condenación

El Problema. La condenación nunca proviene de Dios, es impuesta por Satanás quien nos incrimina y sentencia. El enemigo es el fiscal que nos acusa delante de Dios y quien ataca nuestra mente recordándonos nuestras fallas mientras nos hace creer que de ninguna manera Dios nos perdonaría. Sin embargo, tan pronto le hayamos pedido perdón a Dios, el siguiente paso es perdonarnos a nosotros mismos. La autocondenación nos produce un sentido de indignidad que nos conmina a “hundir nuestras cabezas” de vergüenza en la Presencia de Dios y a estar tan conscientes de ser indignos que nos olvidamos de la misericordia y la gracia de Dios. Creamos conciencia de nuestra propia naturaleza en lugar de entender el carácter Dios.

Juan 3:19: Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

Romano 13:2: De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

1 Timoteo 3:6: no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.

La solución. Dios mismo nos da la respuesta a la condenación en Su Palabra: No hay condenación para los que están en Jesús. Debemos dejar de pensar en nosotros mismos y poner nuestros pensamientos en Él. Mientras más tiempo pasemos pensando en Jesús, más desearemos alabarlo. Definitivamente que Su sacrificio en la cruz no fue en vano sino para liberarnos de la condenación causada por el pecado. Recordar que Él tomó nuestro lugar en la cruz y nos salvó es motivo suficiente para alabarlo.

Juan 5:24: De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Romanos 8:1: Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.

Hebreos 12:2: puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe; quien por el gozo que tenía por delante sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.

Mundanalidad

El Problema. La mundanalidad no es otra cosa que tener nuestras mentes y pensamientos centrados en las cosas de este mundo. Significa desear “dignidad” o “decoro” más que ministrar a Dios en la alabanza y la adoración. Muchas personas están más pendientes de lo que puedan pensar los demás que de expresarse con libertad en alabanza.

Mateo 16:26: Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Efesios 2:1-2: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.

Colosenses 2:8: Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

La solución. La Palabra de Dios nos dice al respecto lo siguiente:

1 Pedro 5:7: Echad sobre él toda vuestra ansiedad, porque él tiene cuidado de vosotros.

Filipenses 4:8: En cuanto a lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo que merece alabanza, en esto pensad.

1 Juan 2:15-17: No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Romanos 12:2: No os conforméis a este mundo; más bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, de modo que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Los versículos anteriores se explican por sí mismos, antes de pensar en las cosas del mundo y en lo que el mundo nos demanda, pensemos en Dios y actuemos en consecuencia obedeciéndole a Él y no al mundo. El mundo podrá imponernos reglas y costumbres; pero ninguna de ellas nos llevan a salvación porque sus valores son contrarios a los valores de Dios.

Indiferencia

El Problema. Ser tibio o indiferente hacia el Señor nos impide frecuentemente entrar en alabanza y adoración. La indiferencia o apatía nos impide manifestar nuestro amor hacia Dios. Si somos indiferentes estamos mostrando que poco nos importa alabar y honrar a Dios. He visto muy a menudo como muchas personas permanecen indiferentes a la alabanza congregacional. Algunos parecen encontrarse mentalmente ausentes del templo en esos momentos, otros soportan con fastidio el momento de ministrar a Dios.

Apocalipsis 2:4: Sin embargo, tengo contra ti que has dejado tu primer amor.

Apocalipsis 3:15-16: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

La solución. La respuesta es regresar a Dios en total arrepentimiento y entonces como un acto de obediencia, comenzar a alabarlo. Dios siempre nos tiene paciencia y esperará que nos acerquemos arrepentidos a Él, Su amor es eterno y Su misericordia se renueva cada día.

Malaquías 3:7: Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes y no las habéis guardado. ¡Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros!, ha dicho Jehová de los Ejércitos.

Rebelión

El Problema. Rebelarnos hacia Dios, hacia los padres o hacia la autoridad que Dios ha puesto en la iglesia, es un gran impedimento para la alabanza. El rebelde no reconoce las reglas porque hace las suyas propias o las interpreta a su manera. En estos tiempos en que las libertades del mundo moderno se han convertido en libertinaje, es muy común encontrar personas que se rebelan contra todo y protestan por todo. Muchas de esas personas podrían estar pensando cosas como estas durante el período del servicio dedicado a alabar y adorar a Dios:

• ¿Por qué tengo que levantar las manos o aplaudir?
• ¿Quién es este músico para decirme lo que tengo que hacer?
• ¡Yo alabo a mi manera!
• ¡Nadie me dice a mí lo que tengo que hacer!
• ¿En dónde dice que tengo que danzar?
• Creo que Dios me dio la libertad para alabarlo como mejor me parezca.

1 Samuel 15:22,23: Entonces Samuel preguntó: – ¿Se complace tanto Jehová en los holocaustos y en los sacrificios como en que la palabra de Jehová sea obedecida? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención es mejor que el sebo de los carneros. Porque la rebeldía es como el pecado de adivinación, y la obstinación es como la iniquidad de la idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra de Jehová, él también te ha desechado a ti, para que no seas rey.

La solución. Someternos a la autoridad y arrepentirnos de la rebelión. De esta manera, tomamos de nuevo el camino de la obediencia. De la misma manera que aceptamos el sermón que nos trae el predicador como inspirado por Dios, debemos aceptar que la persona a cargo de dirigir la alabanza está siendo guiado por el Espíritu Santo para conducir a la congregación hacia la ministración que Dios espera y anhela.

Hebreos 13:17: Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría y sin quejarse, pues esto no os sería provechoso.

Desánimo

El Problema. Muchas personas arrastran sus problemas personales hasta la iglesia. Si nuestros corazones no están dispuestos para alabar a Dios, se levantará un muro de contención, el cual imposibilitará la alabanza. Todos pasamos por situaciones adversas que nos afectan negativamente: en el trabajo, en la familia, enfermedades, etc. No es necesario que llevemos esas cargas tan pesadas sobre nuestras espaldas sin dejarlas a los pies de la cruz.

2 Corintios 4:8,9: Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no destruidos.

La solución. A medida que nos involucremos en alabar y adorar a Dios en obediencia, todo el desánimo se irá de nuestros corazones. La alabanza y la adoración a nuestro Señor son el mejor antídoto contra el desánimo y el aburrimiento porque nuestro Dios nunca es aburrido, Él es un Dios de acción. Por lo tanto, nuestra actitud debe ser una de gozo en el Señor.

Isaías 51:11: Los rescatados de Jehová volverán y entrarán en Sión con cánticos. Y sobre sus cabezas habrá alegría perpetua. Alcanzarán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.

Enojo

El Problema. Resulta totalmente imposible que lleguemos a Dios en alabanza y adoración, si estamos guardando en nuestros corazones resentimiento hacia otros, hacia nosotros mismos, o hacia Dios. El enojo oscurece la mente y nos impide disfrutar de la alegría de exaltar al que vive para siempre.

Santiago 1:19,20: Sabed, mis amados hermanos: Todo hombre sea pronto para oír, lento para hablar y lento para la ira; porque la ira del hombre no lleva a cabo la justicia de Dios.

La solución. Perdonar a quienes nos han ofendido y no permitir que el enojo se anide en nuestro corazón. Lo mismo que el desánimo, el enojo, la ira y el resentimiento deben de quedar afuera del lugar donde se reúne la congregación a alabar y adorar a Dios. Nosotros no estamos por encima de Dios, quien ya perdonó todos nuestros pecados. Entonces, ¿qué nos impide perdonar a nuestro prójimo?

Salmo 37:8: Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo.

Eclesiastés 7:9: No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.

Efesios 4:31,32: Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos y calumnia, junto con toda maldad. Más bien, sed bondadosos y misericordiosos los unos con los otros, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Colosenses 3:8: Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

Preocupación

El Problema. La preocupación es una demostración de duda e incredulidad, es lo opuesto a la fe. Es imposible entrar en alabanza y adoración si nuestros pensamientos están sumergidos en nuestros problemas personales. Una de las frases que más repitió Jesús en su ministerio fue “hombres de poca fe”. Eso demuestra que a muchas personas les entra el miedo escénico en los momentos de pruebas. Se olvidan del historial de Dios para con sus vidas y piensan que no hay una solución posible para su problema.

Juan 14:27: La paz os dejo, mi paz os doy. No como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

La solución. En la medida en que nuestros ojos se enfoquen en Jesús y las promesas de Su Palabra y en vez de preocuparnos, nos ocupemos de darle gracias por lo que ha hecho y por ser quien es, nuestros corazones serán inundados de paz y la alabanza comenzará a fluir de nuestro interior hacia Dios. Pedro pudo caminar sobre las aguas todo el tiempo que miraba a Jesús; pero empezó a hundirse tan pronto como sus ojos encararon el ambiente que le rodeaba. La preocupación es otro ingrediente que debe quedar fuera del ambiente de alabanza y adoración a Dios.

Mateo 6:25: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Filipenses 4:6-7: Por nada estéis afanosos; más bien, presentad vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.

Depresión

El Problema. Cuando somos vencidos por un espíritu de depresión a causa de nuestras propias circunstancias, estamos deteniendo el fluir de la alabanza en nuestras vidas. Nos pasaría igual que a Elías (1 Reyes 19:1-14), quien cayendo en depresión huyó y se metió en una cueva. La tendencia natural de la persona deprimida es encerrarse en sí misma, es la actitud del avestruz de esconder la cabeza en la arena para no enfrentar la realidad.

1 Pedro 4:12,13: Amados, no os sorprendáis por el fuego que arde entre vosotros para poneros a prueba, como si os aconteciera cosa extraña. Antes bien, gozaos a medida que participáis de las aflicciones de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con regocijo.

La solución. Ofrecer sacrificio de alabanza y comenzar a regocijarnos. Esto es como un acto de obediencia a Dios, a través del cual nos vestimos con un manto de alabanza. Alabemos a Dios en la prueba y la victoria vendrá como consecuencia directa de nuestra alabanza.

Isaías 61:3: Para proveer a favor los que están de duelo por Sión y para darles diadema en lugar de ceniza, aceite de regocijo en lugar de luto y manto de alabanza en lugar de espíritu desalentado. Ellos serán llamados robles de justicia, plantío de Jehová, para manifestar su gloria.

Bendiciones para todos.

Expresiones Físicas de la Alabanza

La alabanza no solamente implica la voz para entonar canciones que honren los atributos de Dios, sino que también conlleva el uso de lenguaje corporal adicional. Entre las expresiones físicas de la alabanza están:

  • Estar de pie
  • Aplaudir
  • Marchar
  • Danzar
  • Reír

Veamos cada una de ellas a la luz de la Palabra de Dios.

Estar de Pie

De la misma manera que en todos los países del mundo la gente se pone de pie cuando se entona el himno nacional como una señal de respeto a los símbolos patrios, mostramos nuestro respeto hacia Dios cuando le alabamos en posición vertical, es decir, parados sobre nuestros pies.

2 Crónicas 20:19: y los levitas de los hijos de Coat y de Coré se pusieron de pie para alabar al Señor a voz en grito (BAD).

Apocalipsis 7:9,10: Después de esto miré, y he aquí una gran multitud de todas las naciones y razas y pueblos y lenguas, y nadie podía contar su número. Están de pie delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y llevando palmas en sus manos. Aclaman a gran voz diciendo: “¡La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero!”

Aplaudir

Cuando un artista o atleta tiene una actuación destacada, lo celebramos aplaudiendo. El acto de aplaudir es una expresión de alegría, regocijo y aprobación. Muchos músicos y cantantes consideran el aplauso del público como su mejor premio o trofeo. Cuando aplaudimos a Dios, les estamos manifestando nuestra satisfacción por sus hazañas maravillosas.

Salmo 47:1: Aplaudid, pueblos todos; aclamad a Dios con gritos de alegría (BAD)

Isaías 55:12: Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.

Marchar

Marchar es parte de la rutina de entrenamiento militar usada como una expresión física de victoria. Cuando el pueblo de Israel, bajo el mando de Josué marchó alrededor de Jericó alabando a su Dios, como fue ordenado, el resultado fue la victoria completa.

Josué 6:2-5: Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.

Danzar

La danza es la más demostrativa de las expresiones físicas de la alabanza. Requiere el uso de todo el cuerpo. Implica un total y completo abandono de nuestras propias inhibiciones y vergüenza a medida que obedecemos a Dios y danzamos ante Él con toda nuestra fuerza. Si nos deleitamos bailando al son de la música de nuestro grupo musical o cantante favorito y nos enloquecemos, ¿por qué no hacerlo para Dios con la misma intensidad?

Salmo 149:3: ¡Alaben su nombre con danzas! ¡Con pandero y arpa, canten alabanzas a Él! (VM)

2 Samuel 6:14: Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.

Reír

Cuando alabamos a Dios nos invade una expresión tan grande de gozo en el Señor, que la única manera de expresarla es a través de la risa. Cuando practicamos la risa santa ante la presencia de Dios, podemos obtener sanidad y liberación. La risa verdadera es una genuina manifestación de nuestro gozo interno.

Salmo 126:2: Entonces nuestra boca se llenó de risa; y nuestra lengua, de cantos de alegría. Entonces decían entre las naciones: “Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.”

Job 8:20,21: He aquí, Dios no rechaza al íntegro ni sostiene la mano de los malhechores. Aún llenará tu boca de risa, y tus labios con grito de júbilo.

Bendiciones para todos.

Beneficios de la Alabanza

En el Salmo 95:2 leemos lo siguiente: Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos. Dios está esperando que nos acerquemos a Él alabándoles y no como muchas veces hacemos, con un largo pliego de peticiones. El Salmo 100:4 aclara un poco más este concepto de alabanza al decir: ¡Entrad en sus pórticos con acciones de gracias, con alabanzas en sus atrios, dadle gracias, bendecid su nombre! (BJ) Existe mucha gente es el mundo, incluyendo algunos que se autodenominan cristianos, quienes se levantan cada día sin agradecerle nada a Dios, sino más bien quejándose por todo. Si no agradecemos la infinita misericordia de Dios hacia nosotros, poco hacemos para alabarlo.

Si tan solo supiéramos los múltiples beneficios de la alabanza, probablemente la tomaríamos más en cuenta. La Biblia nos muestra al menos seis beneficios de la alabanza, los cuales son:

  • Desata el poder de Dios.
  • La tierra produce fruto.
  • Trae la victoria.
  • Atrae salud.
  • Produce paz.
  • Nos cambia.

Veamos lo que dice la Palabra de Dios sobre cada uno de esos seis beneficios de la alabanza.

Desata el poder de Dios

Hechos 16:25,26: Como a la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los presos les escuchaban. Entonces, de repente sobrevino un fuerte terremoto, de manera que los cimientos de la cárcel fueron sacudidos. Al instante, todas las puertas se abrieron, y las cadenas de todos se soltaron.

Al igual que Pablo y Silas, personalmente he visto desatarse el poder de Dios tras la alabanza. Cada mes, mi esposa y yo organizamos una noche de alabanza y adoración en la casa que Dios nos ha permitido administrar y disfrutar. En cada una de esas noches, el poder de Dios se ha manifestado de múltiples formas. Una de esas noches yo venía de tener un fuerte dolor en la parte baja de mi espalda por más de una semana. El dolor era tan fuerte que me impedía doblarme. Sin embargo, no utilicé el dolor como excusa para no participar en la alabanza a mi Rey. Al contrario, sin tomar en cuenta la condición de mi espalda, dancé, salté y me moví como si nada estuviese afectando mi cuerpo. El resultado fue que al final de la noche mi dolor desapareció por completo y desde ese día no lo he sentido jamás para la gloria de Dios.

La Tierra Produce Fruto

Salmo 67:5,6: ¡Los pueblos te alaben, oh Dios! ¡Todos los pueblos te alaben! La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

Dios nos bendecirá en la misma medida en que lo obedezcamos y nos ajustemos a Sus métodos. Las bendiciones son uno de los resultados de alabarle a Él. Un pueblo bendecido es aquel que constantemente le rinde honor y gloria al Rey porque si Dios se complace con nuestra alabanza, nos dará todo lo que necesitamos.

Trae la Victoria

2 Crónicas 20:21-22: Después de consultar con el pueblo, designó a algunos de ellos para que cantasen a Jehová y le alabasen en la hermosura de la santidad, mientras iban delante del ejército, diciendo: “¡Alabad a Jehová, porque para siempre es su misericordia!” Cuando comenzaron el canto y la alabanza, Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, los de Moab y los de la región montañosa de Seír que habían venido contra Judá, y fueron derrotados.

Si Josafat hubiese salido con su ejército a pelear contra tres adversarios mejor armados y con una tropa mucho mayor que la suya, probablemente hubiese sido derrotado. Como hombre temeroso de Dios, Josafat prefirió consultar con el profeta de Jehová y escuchó la voz de Dios ordenándole a alabar en lugar de enfrentar al enemigo en sus propias fuerzas. En obediencia, Josafat y el reino de Judá alabaron al Altísimo, quien se encargó de pelear por ellos y darle la victoria.

De igual manera, Dios espera que cada día nosotros descansemos en Él, ofreciéndole nuestra continua alabanza para permitir que Él actúe en consecuencia otorgándonos la victoria en cada una de nuestras batallas diarias.

Atrae Salud

Proverbios 17:22: El corazón alegre es una buena medicina; mas el espíritu quebrantado reseca los huesos (VM).

Las personas que viven quejándose día a día, además de no sentirse felices, repelen con sus actitudes la buena salud atrayendo hacia sí mismas todo tipo de enfermedades. Muchas veces, estas personas visitan los médicos y los hospitales en donde le hacen todo tipo de análisis los cuales nunca le detectan nada anormal, mas sin embargo se siguen sintiendo enfermas. No se dan cuenta de que los modernos instrumentos de diagnósticos aún no son capaces de identificar el origen de una enfermedad que no provenga de lo físico, de lo tangible. Una vida de alabanza y de acción de gracias a Dios es la respuesta correcta para aliviar mucho de nuestros males físicos.

Produce Paz

Isaías 60:18: Nunca más se oirá de violencia en tu tierra, ni de destrucción y ruina en tus territorios. Más bien, a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza.

Dice Filipenses 4:7-8: Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Cuando nuestros pensamientos se enfocan en lo que Dios espera que meditemos y nuestros labios se abren para alabar a aquel que nos amó, esa paz tan diferente a la que ofrece el mundo, el cual es incapaz de entenderla, va a inundar nuestros corazones y nuestros pensamientos. Es imposible vivir en alabanzas a Dios y estar en zozobra, mas bien, la alabanza misma nos trae la paz.

Nos Cambia

2 Corintios 3:18: Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

1 Juan 3:1-2: Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo somos! Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando él sea manifestado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Somos transformados a la imagen de la misma gloria del Dios que adoramos. ¡Qué hermoso privilegio! Dios nos premia transformándonos a su propia imagen cuando le expresamos nuestro amor y agradecimiento por medio de nuestra alabanza y nuestra adoración.

Bendiciones para todos.