Alabanza Delante de Él

Alabanza y magnificencia delante de Él; poder y alegría en Su morada.

1 Crónicas 16:27

Llegar hasta la presencia de Dios y no tributarle alabanza es como llegar a un banquete con mucha hambre y no probar bocado alguno. Tan solo llegar hasta la presencia del Altísimo y ver Su grandeza, es motivo más que suficiente para que nuestros labios se desborden en alabanzas hacia Él. Es imposible presentarnos delante de Dios y no admirar Sus atributos y elogiarlo por ellos. Si las maravillas terrenales nos asombran y nos llevan a pronunciar palabras de admiración, ¡cuánto más nos hará alabar al Dios Altísimo al llegar delante de Él!

Lo que dice 1 Crónicas 16:27 es similar a lo que leemos en Salmos 96:6: Alabanza y magnificencia delante de Él; poder y gloria en Su santuario. La palabra que se traduce como alabanza en ambos textos bíblicos es Jod (הוֹד; H1935), grandeza (que tiene forma y apariencia imponentes): alabanza, dignidad, gloria, glorioso, grandeza, honor, honra, magnificencia, majestad, noble, potente. Jod es una de las nueve palabras usadas en el Antiguo Testamento que son traducidas como alabanza.

La grandeza y la majestad de Dios son motivos más que suficientes para alabarlo continuamente. Nadie, ni ser humano, ni bestia, ni espíritu, ni astro celestial podrían alcanzar la estatura inmensa de nuestro Dios, Señor y Rey para siempre. La apariencia de Dios es imponente, incomparable. Solo imaginar la extensión del universo, la cual es imposible de medir, y conocer que Su Creador es mucho mayor que eso, nos debe impulsar a no dejar de alabarle ningún día de nuestra vida.

Pero el significado del texto hebreo original de 1 Crónicas 16:27 y Salmos 96:6 implica, además de grandeza y majestad, otros atributos de Dios. Él es digno de toda alabanza, todo honor y toda honra. Quien cree puede ver la gloria de Dios de acuerdo a la Escritura, ¡Él es glorioso! Y junto con Su alabanza, podemos ver la magnificencia delante de Él. Dios es noble en todo el sentido de la palabra. Él es noble porque actúa de buena fe, sin ninguna maldad o doble intención. Él también es noble por Su majestad y realeza.

Jod también se refiere a otra cualidad de Dios, Su potencia. Salmos 89:13 dice: Tuyo es el brazo potente; fuerte es Tu mano, exaltada Tu diestra. Y también Salmos 140:7 dice lo siguiente: Jehová Señor, potente salvador mío, Tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla. La potencia de Dios es insuperable y nos lleva a la victoria cuando Él pelea las batallas por Sus hijos y por Su pueblo. Nuestro potente salvador merece ser alabado todo el tiempo, día a día y en cada momento.

Pero Dios es mucho más que potente, ¡Él es Omnipotente! En Éxodo 6:3 dice Dios a Moisés: Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en Mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos. La palabra que se traduce como Omnipotente es El Shadday (שׁדּי; H7706) que significa Todopoderoso. Uno de los pasajes más conocidos de los Salmos también utiliza esta palabra, Salmos 91:1 dice: El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.

¿Quién no rendirá alabanza cuando se encuentre delante de El Shadday, el Omnipotente, el Todopoderoso, el grande, el digno, quien está lleno de gloria? Suya es la honra, suyo es el honor por siempre. Alabamos Su grandeza, Su majestad, Su magnificencia y Su nobleza. Dios te bendiga.

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Reaching His Presence with Praise

Come to worship him with thankful hearts and songs of praise.

Psalms 95:2

If we seek the favor of someone and come before that person with a demand, would he be willing to help us? Probably she would not do it and would rather feel annoyed and offended. On the other hand, if we use pleasant words that sound like praise, the possibilities of achieving the favor we seek increase considerably. With God it happens in the same way. If we come before His presence with a list of demands, He would see it with less pleasure than if we were praised.

Highlighting the attributes of God through praise is the best way to come before His presence. In Psalms 95:2 we read the following: Come to worship him with thankful hearts and songs of praise. God is waiting for us to approach Him praising Him and not as we often do, with a long list of requests. Search the Scriptures to learn to praise God in His way.

It is not in the way that seems best to us, but as God Himself has established it. The best of all is that God Himself was responsible for giving us the correct instructions embodied in a beautiful written document that we know as the Bible. Only in it, we will find the correct revelation that will lead us to accept God’s deepest longing to praise Him. God’s response, when we do things in His way, will always bring us the blessing.

The second thing that Psalm 95:2 says is: and songs of praise. Undoubtedly, music can be used in praise of God. Christians have often heard the words praise and worship and regularly associate them with music and songs. In general, many Christians associate praise with lively and joyful songs, while praising those slower songs as worship The biblical reality is quite another and if we want to know in depth about praise, we should go to the Bible.

In reality, the style of music does not label what is praise or what is known as worship. If we analyzed the songs that we hear every Sunday in most Christian churches according to the biblical parameters of praise and worship, perhaps many of them would be disqualified and would not go beyond being beautiful songs that impress the human soul; but they do not minister to God. The praise that pleases God focuses on His person, not on the human being.

Our intention with these messages is to bring light to the church about the praise that God is expecting from His people. To know that desire of God, the correct guidance will be found in His Word and in the revelation of it that gives us His Holy Spirit. And the best source for learning about praise is the book of Psalms. The Hebrew name for the book of Psalms is simply the equivalent of the word praises. It has a more appropriate meaning than Psalms, which comes from the Greek and has to do with songs accompanied by a string instrument.

Let’s show God that we seek Him because we love Him, not because of His blessings. Let’s come to His presence with genuine praise. God bless you.

Llegar hasta Su Presencia con Alabanza

Lleguemos ante Su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos.

Salmos 95:2

Si buscamos el favor de alguien y llegamos ante esa persona con exigencia, ¿estaría ella en disposición de ayudarnos? Probablemente no lo haría y más bien se sentiría molesta y ofendida. En cambio, si usamos palabras agradables que les suenen a elogios, las posibilidades de alcanzar el favor que buscamos aumenta considerablemente. Con Dios sucede de la misma manera. Si llegamos ante Su presencia con una lista de demandas, Él lo vería con menos agrado que si fuésemos con alabanzas.

Destacar los atributos de Dios mediante la alabanza es la mejor manera de llegar ante Su presencia. En Salmos 95:2 leemos lo siguiente: Lleguemos ante Su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos. Dios está esperando que nos acerquemos a Él alabándoles y no como muchas veces hacemos, con un largo pliego de peticiones. Escudriñemos las Escrituras para aprender a alabar a Dios a Su manera.

No es de la forma que mejor nos parezca sino como lo ha establecido el propio Dios. Lo mejor de todo es que el mismo Dios se encargó de dejarnos las instrucciones correctas plasmadas en un hermoso documento escrito que conocemos como la Biblia. Solo en ella encontraremos la correcta revelación que nos conducirá a acatar el más profundo anhelo de Dios para alabarlo. La respuesta de Dios, cuando hacemos las cosas a Su modo, siempre nos traerá la bendición.

Lo segundo que dice Salmos 95:2 es: aclamémosle con cánticos. Indudablemente que la música se puede utilizar en la alabanza a Dios. Los cristianos hemos escuchado muchas veces las palabras alabanza y adoración y las asociamos regularmente a música y canciones. Por lo general, muchos cristianos relacionan la alabanza a canciones movidas y alegres, mientras que califican como adoración a aquellas canciones más lentas. La realidad bíblica es otra muy distinta y si queremos conocer a fondo sobre alabanza, debemos ir a la Biblia.

En realidad, el estilo de la música no pone la etiqueta a lo que es alabanza o lo que se conoce como adoración. Si analizáramos las canciones que escuchamos cada domingo en la mayoría de las iglesias cristianas de acuerdo a los parámetros bíblicos sobre alabanza y adoración, tal vez muchas de ellas quedarían descalificadas y no pasarían de ser hermosas canciones que impresionan el alma humana; pero no ministran a Dios. La alabanza que agrada a Dios se centra en Su persona, no en el ser humano.

Nuestra intención con estos mensajes es traer luz a la iglesia sobre la alabanza que Dios está esperando de Su pueblo. Para conocer ese deseo de Dios, la guía correcta la encontraremos en Su Palabra y en la revelación de la misma que nos da Su Espíritu Santo. Y la mejor fuente para aprender sobre alabanza es el libro de los Salmos. El nombre hebreo para el libro de Salmos es sencillamente el equivalente del vocablo alabanzas. Tiene un sentido más apropiado que Salmos, lo cual proviene del griego y tiene que ver con cánticos acompañados por algún instrumento de cuerda.

Demostrémosle a Dios que le buscamos porque lo amamos, no por Sus bendiciones. Lleguemos hasta Su presencia con una alabanza genuina. Dios te bendiga.

Enter His Courts with Praise

Enter into His gates with thanksgiving, and into His courts with praise. Be thankful to Him, and bless His name.

Psalms 100:4

Many times we come before the presence of God in the wrong way. Psalms 100:4 gives us the perfect formula to approach Him: Enter into His gates with thanksgiving, and into His courts with praise. Be thankful to Him, and bless His name. This biblical verse indicates the three things we must take into account when approaching God: thanksgiving, praise and blessing His name. Any other way to reach His presence other than this would not be to His predilection.

God will be more willing to listen to us if we thank Him for what He has already given us, we praise Him for who He is and we bless His holy name. There are many people in the world, including some who call themselves Christians, who get up every day without thanking God, but rather complaining about everything. If we do not appreciate the infinite mercy of God towards us, we do little to praise Him. The same thanksgiving is another way of praising and recognizing His work of love towards us.

When we visit someone’s house, we usually do not knock on the door to make demands on the owner of the house when he opens us, but first we salute and usually praise what we see upon entering. In the same way we must do with God and praise must begin from the moment we step on His courts. Every prayer and every meeting in which the name of God will be invoked will be more pleasing to Him if we initiate it with praise.

If we want to learn to do the things of God in a way that is pleasing to Him, we should scrutinize in Scripture what that form is. Says Ruth Ward Heflin: “The church has long tried to do God’s work with the methods of the world. We have tried to do God’s work with the methods of man. We have tried to do God’s work with our own understanding. But, when we do God’s work in God’s way, we get the results of God.”

Let us learn the lesson that Psalms 100:4 brings us: Enter into His gates with thanksgiving, and into His courts with praise. Be thankful to Him, and bless His name. And starting today, let’s start each of our prayers thanking God for everything He has given us, for what He has done for us and for what He will do. Let us be thankful for salvation and remember the holiness, the majesty, the dignity of God, among many other things, to render praise to Him.

His name is holy, and He must be blessed every time we come before Him. The model prayer that our Lord Jesus Christ taught us begins as it says Matthew 6:9: Therefore, you should pray like this: Our Father in heaven, Your name be honored as holy. This model of prayer goes according to Psalms 100:4 because it blesses the name of the Lord, which is also, like thanksgiving, another way of praising Him.

Let’s make praise of God a way of life and not merely a Sunday preamble to the sermon we are going to hear. The presence of our Heavenly Father will manifest gloriously when we enter His courts with praise. In this way we are demonstrating that we seek Him for who He is, not for what He can give us. God bless you.

Entrar por Sus Atrios con Alabanza

Entrad por Sus puertas con acción de gracias, por Sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre.

Salmo 100:4

Muchas veces llegamos ante la presencia de Dios de la manera incorrecta. Salmo 100:4 nos da la fórmula perfecta para acercarnos a Él: Entrad por Sus puertas con acción de gracias, por Sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre. Este verso bíblico indica las tres cosas que debemos tomar en cuenta al acercarnos a Dios: acción de gracias, alabanza y bendecir Su nombre. Cualquier otra forma de llegar hasta Su presencia distinta de esta no sería de Su agrado.

Dios estará más dispuesto a escucharnos si le damos gracias por lo que ya nos dio, le alabamos por quien es Él y bendecimos Su santo nombre. Existe mucha gente es el mundo, incluyendo algunos que se autodenominan cristianos, quienes se levantan cada día sin agradecerle nada a Dios, sino más bien quejándose por todo. Si no agradecemos la infinita misericordia de Dios hacia nosotros, poco hacemos para alabarlo. La misma acción de gracias es otra manera de alabarle y reconocer Su obra de amor hacia nosotros.

Cuando visitamos la casa de alguien, generalmente no tocamos la puerta para hacerle exigencia al dueño de la casa cuando nos abre, sino que primeramente saludamos y, por lo general damos un elogio de lo que vemos al entrar. De igual manera debemos hacer con Dios y la alabanza debe comenzar desde el momento que pisamos Sus atrios. Toda oración y toda reunión en la cual se invocará el nombre de Dios le será más agradable a Él si la iniciamos con alabanza.

Si queremos aprender a hacer las cosas de Dios en forma que les resulten agradables a Él, debemos escudriñar en la Escritura cuál es esa forma. Dice Ruth Ward Heflin: “La iglesia ha tratado por mucho tiempo hacer la obra de Dios con los métodos del mundo. Hemos tratado de hacer la obra de Dios con los métodos del hombre. Hemos tratado de hacer la obra de Dios con nuestro propio entendimiento. Pero, cuando nosotros hacemos la obra de Dios a la manera de Dios, obtenemos los resultados de Dios.”

Aprendamos la lección que nos trae Salmo 100:4: Entrad por Sus puertas con acción de gracias, por Sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre. Y a partir de hoy, demos inicio a cada una de nuestras oraciones dando gracias a Dios por todo lo que nos ha dado, por lo que ha hecho por nosotros y por lo que hará. Agradezcamos la salvación y recordemos la santidad, la majestad, la dignidad de Dios, entre muchas cosas más, para rendirle alabanza a Él.

Su nombre es santo, y debe ser bendecido cada vez que lleguemos ante Él. La oración modelo que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo comienza como dice Mateo 6:9: Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Este modelo de oración va de acuerdo al Salmo 100:4 porque bendice el nombre del Señor, lo cual es también, al igual que la acción de gracias, otra forma de alabarle.

Hagamos de la alabanza a Dios un estilo de vida y no meramente un preámbulo dominical al sermón que vamos a escuchar. La presencia de nuestro Padre Celestial se manifestará gloriosamente cuando entramos por Sus atrios con alabanza. De esta manera estamos demostrando que le buscamos a Él por quien es, no por lo que nos pueda dar. Dios te bendiga.

The Last Will Be First

So the last will be first, and the first last. For many are called, but few chosen.

Matthew 20:16

The logic of God does not coincide with the human one. For us, the natural tendency is to prefer the order of the first to the last. Certainly many would be upset if someone jumps over their turn and everyone approves that the last one goes to the end of the line. But the Lord tells us the first will be last, and the last, first, contradicting completely the human preference. Before God, a Christian who has been converted for 50 years does not take advantage of who receives Jesus Christ in his heart on this day.

I believe that a biblical example of what the Lord says in Matthew 20:16 is the apostle Paul. Peter, John and the other apostles walked for three and a half years with Jesus Christ. They followed Him step by step during His earthly ministry and were His first disciples. Instead, Saul of Tarsus was originally a staunch persecutor of the Christians until he had a supernatural encounter with the Lord. Paul is a last apostle; but it is first among all of them as to the fruits which he gave in his ministry. Half of the New Testament came out of its pen.

Why does God put first those who came last? The answer is given in the second part of Matthew 20:16: For many are called, but few chosen. The Lord’s call to repent and follow Him is universal, but not all respond to that call. Many decide to ignore the call and continue on the path of perdition that marks the world. On the other hand, there are those who respond to the call to salvation, but do not respond to the call to service and prefer to continue fattening spiritually, but doing nothing else.

You could say that you have 30, 40 or 50 years in Christianity and religiously attend every service in the same church that you received the Lord Jesus. And if I asked you if you gave the gospel message to someone during all those years and you said no, would you feel ashamed to be placed in a last place and not be among the chosen ones? Would you be angry if you see that a man full of numerous sins who converted last month already see you preaching to people in the streets and is thinking to dedicate himself to pastor?

If it bothers you to see that former drug dealers, murderers, prostitutes, homosexuals, adulterers and rapists are ministers of the Word today, look at what it says 1 Corinthians 1:26-28, For you see your calling, brethren, that not many wise according to the flesh, not many mighty, not many noble, are called. But God has chosen the foolish things of the world to put to shame the wise, and God has chosen the weak things of the world to put to shame the things which are mighty; and the base things of the world and the things which are despised God has chosen, and the things which are not, to bring to nothing the things that are.

They will first those who respond to God: “Here I am, send me,” not those who think that it is their turn for seniority. It is impossible for God to choose to serve anyone who does not have a heart willing to deny himself, take up his cross every day and follow Him. To arrive last and to be called first by the Lord does not have to do with our merits or with our past. Of whom we are going to preach is of Jesus Christ, He is the true protagonist, is not our fame but His. It is not about us, it is about Him and nothing else. God bless you.

Los Últimos Serán Primeros

Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

Mateo 20:16

La lógica de Dios no coincide con la humana. Para nosotros, la tendencia natural es a preferir el orden del primero hasta el último. Ciertamente que muchos se molestarían si alguien salta por encima de su turno y todos aprueban que el último se vaya al final de la cola. Pero el Señor nos dice los primeros serán postreros, y los postreros, primeros, contradiciendo por completo la preferencia humana. Ante Dios, un cristiano que lleva 50 años de convertido no le lleva ventaja a quien recibe a Jesucristo en su corazón en este día.

Creo que un ejemplo bíblico de lo que dice el Señor en Mateo 20:16 es el apóstol Pablo. Pedro, Juan y los demás apóstoles anduvieron durante tres años y medio con Jesucristo. Le siguieron paso a paso durante Su ministerio terrenal y fueron Sus primeros discípulos. En cambio, Saulo de Tarso, originalmente fue un perseguidor acérrimo de los cristianos hasta que tuvo un encuentro sobrenatural con el Señor. Pablo es un apóstol postrero; pero es primero entre todos ellos en cuanto a los frutos que dio en su ministerio. La mitad del Nuevo Testamento salió de su pluma.

¿Por qué Dios coloca primero a los que llegaron de último? La respuesta la da la segunda parte de Mateo 20:16: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. El llamado del Señor a arrepentirnos y seguirlo es universal, pero no todos responden a ese llamado. Muchos deciden ignorar el llamado y continuar por el camino de perdición que les marca el mundo. Por otra parte, hay quienes responden al llamado a la salvación, pero no responden el llamado al servicio y prefieren seguir engordando espiritualmente, pero sin hacer nada más.

Me podrías decir que llevas 30, 40 ó 50 años en el cristianismo y asistes religiosamente a cada servicio en la misma iglesia que te convertiste. Y si te preguntara si le has dado el mensaje del evangelio a alguien durante todos esos años y me dijeras que no, ¿te sentirías avergonzado de ser colocado en un lugar postrero y no estar entre los escogidos? ¿Te enojaría si ves que un hombre lleno de numerosos pecados que se convirtió el mes pasado ya hasta lo ves predicándole a la gente en las calles y está pensando dedicarse a pastor?

Si te molesta ver que antiguos narcotraficantes, sicarios, prostitutas, homosexuales, adúlteros y violadores hoy son ministros de la Palabra, mira lo que dice 1 Corintios 1:26-28: Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en Su presencia.

Serán primeros los que le respondan a Dios: “Heme aquí, envíame a mí,” no los que piensen que les toca ese turno por antigüedad. Es imposible que Dios escoja para servirle a quien no tenga un corazón dispuesto a negarse a sí mismo, tomar su cruz cada día y seguirle. Llegar postrero y ser llamado primero por el Señor no tiene que ver con nuestros méritos ni con nuestro pasado. De quien vamos a predicar es de Jesucristo, es Él el verdadero protagonista, no es nuestra fama sino la suya. No se trata de nosotros, se trata solamente de Él y nada más. Dios te bendiga.