Engañoso es el Corazón

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Jeremías 17:9

Se ha puesto muy de moda decir que sigamos lo que nos dice nuestro corazón. Sin embargo, la Biblia nos advierte que nuestro corazón es engañoso. Así que seguir nuestro corazón nos puede llevar a una trampa mortal. Otra cosa que nos dice Jeremías 17:9 es que el corazón también es perverso. Ciertamente del interior de los seres humanos suelen maquinarse las peores intrigas, las pasiones desordenadas y los crímenes más atroces.

He conocido de muchos casos de personas quienes han puesto sus ojos en la persona equivocada. Algunas veces se han fijado en personas con malos sentimientos que las maltratan. Otras veces se aferran a un hombre o una mujer quien ya tiene un compromiso con alguien más. En la primera situación el resultado es una relación que cae en la violencia doméstica. En el segundo caso, inevitablemente se llega al adulterio. Los involucrados en ambos casos dicen sentirse impotentes para salir de tal relación porque han seguido la voz de su corazón y dicen también que nadie puede luchar contra los sentimientos.

Creo que la Biblia es muy clara al respecto. Si sigues los dictados de un corazón engañoso y perverso, vas a convertirte en esclavo del pecado. No permitas que esto suceda. Más bien, entrega tu situación, tu relación a quien verdaderamente conoce tu corazón: tu Creador. Él te dará la respuesta correcta y te mostrará el camino a seguir. Tal como nos advierte Proverbios 3:7: No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová,  y apártate del mal.

Como otras veces, te digo que no pretendo darte lecciones ni decirte que he seguido al pie de la letra lo que estoy comentando. Más bien te puedo decir que muchas veces he seguido lo que dice mi corazón y he pagado muy caro las consecuencias. Voy a contarte algo al respecto. Cuando yo estaba a punto de graduarme como ingeniero químico, el director del departamento me llamó a su oficina y me preguntó si yo estaba dispuesto a ser enviado por la universidad a estudiar una maestría en una prestigiosa universidad norteamericana. El compromiso era que yo debía permanecer al menos dos años como profesor en el departamento.

Yo escuché la propuesta de mi profesor, pero decliné la oferta aludiendo que yo prefería trabajar en la industria en lugar de convertirme en un profesor universitario. La verdad es que yo no estaba tomando una decisión basándome en un análisis de lo que realmente me convenía a largo plazo, sino que me estaba dejando llevar por un corazón enamorado que no quería alejarse de la persona a quien amaba. El resultado fue que me quedé como dice el dicho: sin la soga y sin la cabra, todo por seguir a un corazón engañoso y perverso.

Si en estos momentos que lees o escuchas este mensaje estás con el dilema de tomar una decisión, creo que, en lugar de escuchar la voz de tu corazón, pongas atención a la voz de tu Padre Celestial. Él sabe que es lo mejor para ti y no te llevará jamás hacia un camino que te perjudique. No tomes en cuenta lo que te dicen sentimientos que hoy son y mañana ya no están. Recuerda que tu Padre es más sabio que tú. Dios te bendiga.

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