El Espíritu Santo Da Convicción de Pecado

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

Juan 16:7-8

La tendencia natural del ser humano es la de justificar su conducta. Es poco probable que alguien reconozca sus faltas al ser confrontado. Lo que la mayoría de la gente hace es presentar una explicación a su favor en la cual deja de reconocer su culpabilidad. Es por eso que no somos capaces de reconocer y confesar nuestros pecados. Solo la intervención del Espíritu Santo nos da convicción de que somos pecadores que necesitamos ser redimidos.

Tratemos de entender cómo opera el Espíritu Santo a fin de darnos convicción de pecado. De acuerdo al obispo inglés Edward Reynolds (1599-1676): “Este es el método del Espíritu Santo: convencer primero de pecado, y luego revelar la justicia y el refugio en Cristo. La Ley es el precursor que prepara lugar y da bienvenida en el alma a Cristo.” La convicción de pecado es posible gracias a la revelación de lo que significa pecar, la cual se alcanza solo a través de la Ley.

Es obvio que el Espíritu de Dios va a utilizar la Ley para darnos la convicción de pecado. Por eso, eludir mencionarla en la predicación no va conforme al deseo del Espíritu. En tal sentido, el predicador inglés Charles Spurgeon dijo: “Tratar de ganar un alma a Cristo por medio de mantener esa alma en ignorancia de cualquier verdad, es contrario a la mente del Espíritu.” Las verdades bíblicas hay que pregonarlas, difundirlas, compartirlas, no dejarlas descansar en un libro colocado abierto sobre una mesa y el cual nadie lee.

Revelar las verdades bíblicas podría no ser una tarea fácil. Los inconvenientes pueden surgir en el camino; pero el Espíritu se encargará de superarlos. El teólogo inglés John Owen (1616-1683) dijo: “Cuando el Espíritu Santo tiene la intención de regenerar a una persona, Él quita todos los obstáculos, vence toda resistencia y oposición, e infaliblemente produce el resultado propuesto.” Si el Espíritu nos mueve a compartir pasajes bíblicos que confrontan al pecador, no debemos temer porque Él nos respalda.

Sé muy bien que mis mensajes no son del agrado de todo el mundo. Habrá personas que se molestarán por ellos. Incluso, ya he recibido peticiones de que no los envíe más. Lo que hago ante tal petición es excluir al solicitante de la lista de quienes reciben los mensajes. No voy a parar de escribirlos solo porque alguien se disguste por ellos. El anhelo del corazón de Dios es que ningún ser humano se pierda, sino que todos lleguemos al arrepentimiento de pecados y nos convirtamos a Él. Por lo tanto, estos mensajes no son para promoverme a mí mismo, sino para darle protagonismo a Él.

Siguiendo con la misma línea de pensamiento, el evangelista norteamericano Dwight L Moody dijo en una ocasión: “Cuando el Espíritu Santo redarguye de pecado, o la gente se convierte, o se enoja.” Si estos mensajes son inspirados por el Espíritu Santo, la convicción de pecado habrá de ser su fuerza motriz. Los que van a ser tocados de inmediato por tal convicción, indudablemente se convertirán a Jesucristo porque no encontrarán ninguna otra opción para salvarse. Los demás, podrán sentirse enojados, pero Dios seguirá siendo Dios y Su Palabra permanecerá para siempre. Dios te bendiga.

 

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Estar de Acuerdo en la Oración

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Mateo 18:19

Cuando dos personas están de acuerdo en algo el resultado será siempre provechoso para ambos. Estar de acuerdo significa tener objetivos comunes, metas que ambos persiguen y que lucharán por alcanzarlas. Estar de acuerdo es remar el bote en la misma dirección. De la misma manera que las personas se ponen de acuerdo en asuntos cotidianos, en lo espiritual, cuando dos personas oran con el mismo propósito, la respuesta de parte de Dios se hará manifiesta porque así está escrito en la Biblia.

La unidad básica de la sociedad es la familia, la cual comienza con el matrimonio entre un hombre y una mujer. El matrimonio se lleva a cabo porque primero ese hombre y esa mujer se pusieron de acuerdo en unir sus vidas. Aunque hay muchas manifestaciones que llevan a la destrucción familiar, la raíz de todas ellas siempre será el desacuerdo entre la pareja. Escrito está en Marcos 3:25: Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.

Jesús enfatizó mucho en la unidad en su oración que hizo en Getsemaní justo antes de ser apresado. En Juan 17:20-22, el Señor oró de esta manera: Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

Pablo enfatizó también en la unidad de la iglesia en 1 Corintios 12:12: Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Ser uno es lo mismo que estar de acuerdo, es coincidir y tener una unificación de criterios. En la oración, la unidad en la petición es fundamental, especialmente cuando se intercede por algo o por alguien. Si cada quien pide por peticiones diferentes sin ponerse de acuerdo con la petición de su hermano o hermana en la fe, es probable que tal oración no reciba la respuesta que se esperaba.

Al orar, es también importante alinear nuestras peticiones conforme a los planes y propósitos de Dios. La mejor manera de hacerlo es orar guiados por el Espíritu, como dice Romanos 8:26: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. La oración guiada por el Espíritu de Dios siempre será respondida porque oramos lo que va conforme a Su voluntad.

Si sabemos que la voluntad de Dios es que nadie perezca sino que cada ser humano alcance la salvación, hoy te voy a pedir a ti que escuchas o lees este mensaje que nos pongamos de acuerdo en orar por la salvación de nuestros seres queridos que todavía permanecen en la oscuridad y no han tenido un encuentro personal con nuestro Señor Jesucristo. No me queda duda que si lo hacemos así, la oración será respondida por el Padre. Dios te bendiga.