Lo que Proviene del Mundo

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

1 Juan 2:16

Mucha gente piensa que viene a este mundo a vivir y disfrutar su vida de la manera que se le antoje. He oído a gente decir que lo único que uno se lleva al morir es lo que ha gozado. Por eso, estas personas se preocupan más por satisfacer sus deseos y gozar al máximo que buscar de Dios. Pero 1 Juan 2:16 dice que tales deseos de la carne o los ojos no provienen de Dios sino del mundo. Y conociendo que el mundo está bajo el maligno, tales deseos son opuestos a Dios.

Estamos siendo bombardeados diariamente por publicidad que incita los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Tanto la televisión, el cine, la Internet y las vallas publicitarias a la orilla de las carreteras promueven los productos que venden usando todas esas cosas que proceden del mundo y no del Padre. Es muy frecuente utilizar hermosas modelos para anunciar desde marcas de automóviles hasta drogas para disfunción sexual. Se presentan los lugares más bellos, la vida más lujosa y divertida solo con el fin de captar la atención del potencial cliente.

El resultado de la publicidad mundana es una sociedad apegada al consumismo. Mucha gente vive más pendiente de estar a la moda o estrenar la última tecnología del mercado que de pensar en su destino eterno. Lo malo de todo esto es que todo lo que vemos es perecedero y efímero. Escrito está en Marcos 13:31: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Lo único permanente es la Palabra de Dios, la cual tenemos escrita en la Biblia, el manual de instrucciones por excelencia para esta vida y la futura.

Al igual que la publicidad comercial, la música ha sido utilizada para transmitir los deseos de vivir conforme al mundo y no de acuerdo al plan de Dios. Miles de canciones se han escrito elogiando ese tipo de vida. Solo voy a mencionar algunos ejemplos aquí. Si alguien desea comprobar lo que dicen tales canciones, les sugiero que busquen sus letras o líricas en el Internet donde las encontrará con gran facilidad. Pueden buscar las canciones “My way” de Frank Sinatra, “Livin’ la vida loca” de Ricky Martin, “La vida es un carnaval” de Celia Cruz y “Vivir mi vida” de Marc Anthony.

Santiago 4:4 nos indica que las cosas de Dios son incompatibles con las del mundo: ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Cuando nos deleitamos con los deseos de la carne, los deseos de los ojos o las vanaglorias de la vida, estamos siendo arrastrados por la corriente del mundo, el cual está dominado por el maligno. Es por eso que nos convertimos en enemigo de Dios porque estamos estableciendo pacto con el comandante en jefe de los enemigos de Dios, el diablo.

Reflexionemos por un momento si estamos viviendo nuestra vida loca a nuestra manera porque la consideramos un carnaval. Por si no lo sabías, el carnaval es una fiesta de origen pagano en la cual a fin de cuenta se está rindiendo culto al diablo y sus demonios. Así que vivir tu vida como un carnaval es vivir adorando al príncipe de este mundo en lugar de adorar al verdadero Dios. Te exhorto a hacer un alto en el camino, analiza la forma en que estás viviendo tu vida, piensa que puede pasar cuando termine si continúas por ese camino, entonces, ponte a cuentas con tu Creador. Dios te bendiga.

¿Quién Domina al Mundo?

Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

1 Juan 5:19

1 Juan 5:19 dice: Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Si leemos primero la segunda parte de este versículo, tendremos la respuesta a la pregunta que sirve de título a este mensaje. El mundo entero está bajo el maligno, el diablo, nuestro adversario. En tal sentido, los que sabemos que somos hijos de Dios no estamos llamados a ser complacientes con el mundo y sus cosas, sino todo lo contrario. Los valores de Dios son opuestos a los valores del mundo porque a éste lo rigen los valores del enemigo.

El afán de dominar el mundo ha existo en la mente de los hombres desde tiempos muy antiguo. En Génesis 10:8-12 leemos: Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová. Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar. De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala, y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande. Este Nimrod era un biznieto de Noé.

En la historia se han visto desfilar una serie de imperios cuyo fin era conquistar y dominar completamente el mundo conocido. Los cuatro primeros imperios ocurrieron en la antigüedad y son descritos proféticamente en el capítulo 2 del libro de Daniel. El primero de ellos fue el Imperio Babilónico de Nabucodonosor, al cual siguieron sucesivamente el Imperio Persa de Ciro, el Imperio Greco-macedónico de Alejando Magno y el Imperio Romano, el cual logró alcanzar su mayor extensión territorial en los tiempos del emperador Trajano.

Con la caída del Imperio Romano surgieron durante la Edad Media otros imperios de carácter universal como el Imperio Árabe, el Mongol de Genghis Khan y el Otomano de los turcos. Al finalizar la Edad Media se desarrollarían los imperios coloniales siendo los más importantes España, Portugal, Francia y Gran Bretaña. Los imperios coloniales se extendieron a través de todos los continentes y dominaron grandes extensiones territoriales.

Ya en nuestros tiempos, otras naciones han pretendido tener dominio sobre el mundo de una forma distinta. Algunas de ellas, como la Unión Soviética, Japón o la Alemania nazi llegaron a conquistar grandes territorios mediante la guerra. Otros como la misma Unión Soviética y los Estados Unidos de América han alcanzado la categoría de superpotencias influyendo con sus sistemas políticos sobre muchas naciones del planeta.

Ciertas organizaciones supranacionales han tenido la intención de dominar al mundo. Entre ellas se pueden mencionar a los Illuminati, Al Qaeda y el Estado Islámico. Vemos algunos de las metas de los Illuminati: abolición de todo gobierno; supresión de la propiedad privada y las clases sociales; abolición de los derechos de herencia; destrucción del patriotismo y el nacionalismo y sustitución por un gobierno mundial de control internacional; abolición del concepto de la familia tradicional y la prohibición de cualquier tipo de religión estableciendo un ecumenismo oficial.

Tomando en cuenta lo que dice 1 Juan 5:19, el maligno ha estado detrás de todo intento de conquistar y dominar el mundo desde el principio de los tiempos hasta hoy. Si somos de Cristo, nos aplica Juan 18:36: Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Recuerda eso, no somos de aquí. Dios te bendiga.

Peligros en el Camino

Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.

Lucas 10:30

El viajero tiene siempre latente la ocurrencia de peligros durante su camino hacia su destino final. En los tiempos modernos, viajar en automóvil es la forma más utilizada para movernos de un lugar a otro. Pensemos en todo aquello a que puede verse expuesto un viajero: accidentes, asaltos, lluvia, nieve, derrumbes, carreteras bloqueadas, retraso por el tráfico, desvíos, etc. En los tiempos bíblicos no existía el automóvil y los medios de transporte eran animales como el caballo, el burro y el camello o simplemente utilizar el famoso carro de Don Fernando: “un ratito a pie y otro caminando”.

En el evangelio de Lucas, Jesús narra una parábola donde describe los peligros que sufrió un viajero judío en su camino. Diariamente, en muchos lugares del mundo ocurren asaltos como éste y, en ocasiones, la víctima no vive para contarlo. De tales noticias se alimentan los periódicos, las radioemisoras y las cadenas de televisión para vendernos la morbosidad de un mundo decadente.

En nuestro camino espiritual tenemos peligros semejantes, lo cual ya nos había advertido el Señor en Juan 10:10: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Este ladrón está plenamente identificado en la Biblia, la cual también indica qué cosa pretende robar este ladrón, según leemos en Lucas 8:12: Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.

No sigas permitiendo que ese ladrón te robe con engaños la palabra de salvación, la cual marca la diferencia entre tener la vida eterna o el castigo eterno. Ciertamente que debes de andar vigilante todo el tiempo, tal como aconseja la Palabra en 1 Pedro 5:8: Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar

Pero también debemos de reconocer que el diablo no es invencible. Si nos sujetamos a Dios, él huirá de nosotros, como nos dice Santiago 4:7: Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Cada vez que el diablo te quiera recordar tu pasado, recuérdale su futuro: Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20:10).

No podemos negar que en nuestros caminos tendremos que enfrentarnos con peligros. El hacerte cristiano y aceptar a Jesucristo no es una vacuna contra los problemas. Quien tal cosa diga te está predicando un falso evangelio. Escrito está en Juan 16:33: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Ningún peligro que enfrentemos en nuestro camino podrá derrotar al Rey de reyes y Señor de señores. Dios te bendiga.

¿Por Qué Pasamos Tantas Pruebas en la Vida?

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

1 Pedro 4:12-13

El apóstol Pedro nos dice claramente que las pruebas no son una sorpresa ni ninguna cosa extraña para el cristiano, sino todo lo contrario, nos dice que seremos participantes de los padecimientos de Cristo y que es un requisito para que nos gocemos con gran alegría en la revelación de Su gloria. Si padecemos de angustias y tribulaciones y nos aguantamos la prueba, veremos a Dios actuando a nuestro favor en la solución milagrosa de nuestros problemas y, de esa forma, veremos la gloria de Dios manifestada en nuestra propia vida.

Para la mayoría de la gente, yo me incluyo entre ellos, la vida no es nada fácil. Muchos nacen en hogares con limitaciones económicas, otros padecen enfermedades, algunos otros tienen hijos que les dan muchos dolores de cabeza y otros tantos se ven forzados a dejar sus tierras por razones políticas o económicas. Como casi todo mortal tiene problemas, una de las fuerzas motoras del ser humano es buscar ser feliz, encontrar la forma de carecer de situaciones difíciles y que su paso por esta Tierra sea lo más cómodo posible sin que le falte lo que los hace sentir bien. Es por ello que encontramos que la gente ha probado diferentes medios para lograr su felicidad y, en la mayoría de los casos, el intento los lleva casi siempre a una nueva frustración.

El Señor habló de una parábola, la del sembrador, en la cual la semilla era la palabra de Dios, la cual caía en diferentes tipos de suelos y el resultado era distinto dependiendo del suelo. Con esta parábola, Jesús no dijo que todo iba a ser color de rosa, sino que la aceptación de Su Palabra iba a depender de la forma en la que el oyente la recibía en su corazón. Muchos se frustran porque luego de convertirse al cristianismo comprenden que la vida sigue tratándolos con dureza. Algunos incluso se alejan de la iglesia y se sienten engañados; pero la verdad es que Dios nunca prometió que las cosas serían fáciles, sino que tendríamos pruebas.

La grandeza de Dios no tiene comparación a nada de lo que conocemos en esta Tierra. Él creó todo lo que existe y lo creado nunca será mayor que quien lo creó. La ciencia humana no ha podido establecer los límites del universo, la belleza de la creación es impresionante, los tesoros de este planeta y los que muy probablemente existan en otros mundos son inconmensurables. Sin embargo, nada de eso es lo suficientemente valioso para acercarse al valor de Dios. Al pasar todas las pruebas y ser aprobados por Dios, nos dará el privilegio de servirle directamente a Él ante Su trono eternamente, ninguna de la penurias que nos acompañaron en la Tierra estarán presentes, ya que el propio Señor Jesús en persona se encargará de que no nos falte nada. Cuando llegue ese día, nos daremos cuenta de que valió la pena el sacrificio de aguantar todas las pruebas que sufrimos en esta vida. Dios te bendiga.

Respuesta de Dios para un Mundo en Crisis

Porque así dijo el Alto y Sublime,  el que habita la eternidad,  y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad,  y con el quebrantado y humilde de espíritu,  para hacer vivir el espíritu de los humildes,  y para vivificar el corazón de los quebrantados. Porque no contenderé para siempre,  ni para siempre me enojaré;  pues decaería ante mí el espíritu,  y las almas que yo he creado. Por la iniquidad de su codicia me enojé,  y le herí,  escondí mi rostro y me indigné;  y él siguió rebelde por el camino de su corazón. He visto sus caminos;  pero le sanaré,  y le pastorearé,  y le daré consuelo a él y a sus enlutados; produciré fruto de labios: Paz,  paz al que está lejos y al cercano,  dijo Jehová;  y lo sanaré.

Isaías 57:15-19

Si nos ponemos a escuchar las noticias de cada día, veremos que ocurren desastres naturales, como terremotos, tsunamis, inundaciones, sequías, nevadas, temperaturas extremas, calentamiento global, ciclones catastróficos, tornados, incendios forestales, volcanes, etc. Si a todo estos desastres naturales, agregamos otras calamidades sociales o personales: guerras, conflictos internacionales, pobreza, narcotráfico, inflación, desempleo, crisis económicas, bancarrota, divorcio, drogadicción, maltrato, desunión familiar, migraciones forzadas, criminalidad, secuestros, etc., nuestros sentidos nos podrían decir que todo anda mal y no hay nada bueno bajo el sol, ya que el mundo entero está en crisis.

Yo me hago varias preguntas. La primera de ellas es ¿estará también la iglesia en crisis? ¿Estará el cuerpo de Cristo siendo arrastrado por la corriente del mundo? En la Biblia conocemos historias de hombres y mujeres de Dios quienes pasaron por situaciones de crisis. Un ejemplo de ellos fue Job. David, Abraham, José, Moisés y Daniel  pasaron también por muchos momentos de crisis.

De todas las calamidades que sufre el mundo, todos lo que habitamos este planeta tenemos nuestra propia cuota de responsabilidad, aunque la mayoría de las veces nos sentimos más cómodos echándoles la culpa a otros (padres, hijos, cónyuges, políticos, suegros, yernos, extranjeros, gente de otras razas, etc.). Pero cuando señalamos con un dedo a alguien más, hay otros cuatro dedos que nos señalan a nosotros. Dice la Santa Palabra de Dios: Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua (Jeremías 2:13).

Como cristianos viviendo en este mundo, no vamos a ser inmunes a su crisis. Nuestro Señor nos había advertido al respecto: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad,  yo he vencido al mundo (Juan 16:33). Aunque hayamos abandonado la fuente de agua viva y cavado cisternas rotas, nuestro arrepentimiento y acercarnos de nuevo a Dios nos permiten volver a beber del agua fresca del Espíritu.

Ciertamente existe una gran crisis en la actualidad, la cual nos impacta a todos; pero Dios no nos ha abandonado. Reconociendo Su gran amor y Su cuidado para con cada uno de nosotros, dejemos de quejarnos y celebremos la victoria que nos da. Dios te bendiga.

¿A Quién Complaceremos, a Dios o al Mundo?

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Santiago 4:4

Las cosas del mundo son opuestas a las cosas de Dios. La lógica del mundo es totalmente inútil para entender a Dios porque Sus pensamientos están a un nivel mucho más elevado que los pensamientos del mundo. Tal como nos dice Isaías 55:8-9: Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

No es necesario que entendamos cada una de las cosas que Dios nos dice en Su Palabra, basta solamente con obedecerlas, basta solamente en confiar que Él es Dios, que Él es fiel, que Él es bueno, misericordioso, justo, que es nuestro Padre y toma cuidado de nosotros todo el tiempo. Jesús ya nos lo había advertido en Juan 16:33: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Mientras vivamos en este mundo, tendremos necesidades, tendremos carencias, tendremos malos momentos, tendremos decepciones. Pero la mayor esperanza nuestra no debe de estar enfocada en el mundo ni en sus cosas, sino en complacer a Dios, agradarlo y la mejor manera de hacerlo es creyéndole a Él, creyendo que Él hará TODO lo que nos ha prometido. Si llega un momento en que tenemos que escoger entre agradar a Dios o agradar a una persona, no importa si esa persona es alguien que amamos mucho, la decisión siempre debe ser la de agradar a Dios por encima de todo y de todos.

Seguir a Cristo no es una tarea fácil porque el mundo nos verá como seres extraños e incluso mucha gente del mundo nos odiará. La razón es sencilla, cuando ya pasamos a las filas del ejército del Dios vivo a través de Su Hijo Jesucristo, hemos abandonado las filas del ejército del príncipe de este mundo y, por lo tanto, la gente del mundo nos verá como lo que ya somos: su enemigo. Pero eso no debe de hacernos sentir temor porque nuestro Señor oró por nosotros en Getsemaní con autoridad para hacernos sentir seguros y protegidos por nuestro Comandante en Jefe.

Cuando decidimos hacer la voluntad de Dios y servirle conforme al llamado que nos ha hecho, la recompensa es bastante reconfortante. Nos da alegría saber que hemos traído a una persona a los pies de Cristo, que hemos orado por un enfermo y éste ha recibido sanidad, que hemos liberado a alguien de espíritus opresores y todo eso es bueno, definitivamente es parte de nuestra misión en este mundo; pero nuestra mayor alegría no debe ser ésa, sino estar seguros de que nuestros nombres están escritos en los cielos.

El mundo podrá ofrecernos ciertas cosas que parecen buenas: riquezas, placeres, comodidades; pero todas esas cosas son perecederas, no durarán para siempre. Si decidiéramos complacer al mundo en lugar de Dios, al salir de este mundo, todas las cosas que hemos adquiridos se quedarán aquí y nos iremos con las manos vacías. Dios te bendiga.