Todos Hemos Pecado

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Romanos 3:23

La santidad de Dios es incompatible con el pecado. Es por eso que, por haber pecado, todos estamos destituidos de la gloria de Dios como establece la Escritura en Romanos 3:23. Ninguno es bueno y ninguno es justo, pero todos somos pecadores. Es evidente que todo aquel que se considera buena gente va quedando descubierto cuando meditamos en lo que dice la Biblia. Nuestra conciencia debe estar ya dándose cuenta de que es imposible presumir inocencia. Nuestros actos nos condenan y el escape al castigo no viene de nosotros mismos.

La escritora norteamericana Rosaria Butterfield (1962- ) dijo lo siguiente: “El pecado no es un error. Un error es tomar la salida incorrecta en la carretera. Un pecado es traición contra un Dios Santo.” Debo destacar que Rosaria Butterfield fue profesora de una prominente universidad en los Estados Unidos, quien se consideraba a sí misma como atea y lesbiana. Hoy ella es la esposa de un pastor y le sirve al Señor. Por lo tanto, ella tiene una buena base para hablar sobre el pecado y lo que hace Dios cuando nos rendimos a Él.

El gran predicador inglés del siglo XIX Charles Spurgeon dijo: “Si todas las huestes de pecados placenteros se pudieran juntar y apilar todo el oro para que llegue tan alto como la Luna, esa masa completa no podría reembolsar a un hombre por él ser arrojado a las llamas del infierno. Te suplico que no corra semejantes riesgos. Que mucha gracia te capacite ya a echar a un lado tus pecados y a tomar a Cristo.” El ruego que hacía Spurgeon a sus oyentes hace más de un siglo sigue vigente hoy. Hoy yo lo hago mío y te suplico del mismo modo que no corras tal riesgo de irte eternamente al infierno.

Si todavía te sigues considerando buena gente, mira lo que dice el teólogo escocés Sinclair Ferguson (1948- ): “No venimos a ser pecadores por cometer actos específicos. Cometemos actos específicos de pecado porque somos pecadores. En resumen, mi problema no son las acciones aisladas que veo como aberraciones de lo que realmente soy. Si pienso de esa forma me estoy engañando a mí mismo. Estas acciones no son aberraciones sino revelaciones de lo que está en mi corazón. Muestran que cometo pecado porque estoy esclavizado al mismo.”

No podemos darnos el lujo de evangelizar sin presentarle a la gente la realidad de su pecado y sus consecuencias funestas. El teólogo norteamericano Cornelius Plantinga, Jr. (1946- ) ha dicho: “Para la iglesia cristiana ignorar, eufemizar o de otro modo silenciar la realidad letal del pecado es cortar el nervio del evangelio. Porque la sobria verdad es que sin una información completa acerca del pecado, el evangelio de la gracia se vuelve impertinente, innecesario y, finalmente, carente de interés.”

La predicación moderna pasa por alto hablarle a la gente del pecado. Muchos pastores se resisten a tratar el tema por temor a herir a la gente y provocar una estampida de miembros de sus congregaciones. La realidad es que el evangelio comienza con las palabras “arrepentíos y convertíos” no con “felicidad y prosperidad.” Porque la Palabra de Dios es muy clara: todos hemos pecado y eso nos excluye de la presencia de Dios.

Si eres un siervo de Dios, háblales a las personas del peligro que corren encubriendo su pecado. Si aún no conoces al Señor, arrepiéntete y conviértete a Él. Y grábate lo que dice el teólogo norteamericano Jonathan Edwards (1703-1758): “Tú no contribuyes en nada a tu salvación excepto el pecado que la hizo necesaria.” Que el Espíritu Santo traiga luz a tu conciencia y te muestre tus transgresiones y al confesarlas, recibas perdón. Dios te bendiga.

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El Pecado Nubla el Entendimiento

Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales,  después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

Efesios 4:17-19

La mejor demostración de la exactitud de lo que dice Efesios 4:17-19 es la misma sociedad en la cual vivimos. No podemos tapar el sol con un dedo, el mundo actual está carcomido por el pecado. Y las mentes humanas supuestamente más brillantes están más nubladas que el cielo en día de tormenta. Solo así se explica que hoy muchos vivan ajenos a la vida de Dios, que la sensibilidad se haya perdido y que sea la norma cometer con avidez toda clase de impureza.

El teólogo holandés Louis Berkof (1873-1957) dijo en una ocasión: “El pecado ha oscurecido en entendimiento del ser humano y ejerce una perniciosa influencia en su vida mental.” Más recientemente, el evangelista alemán Reinhard Bonnke ha dicho: “El pecado es una nube negra que neutraliza todo buen don en nuestra naturaleza, una tendencia destructiva.” Ambos coinciden completamente en lo que Pablo indicaba en su carta a los Efesios.

Analicemos paso por paso lo que nos dice Efesios 4:17-19 para meditar acerca de lo que hace el pecado sobre quienes lo practican. Primero dice: que andan en la vanidad de su mente. La vanidad es la creencia excesiva en las habilidades propias o la atracción causada hacia los demás. Es un tipo de arrogancia, engreimiento, una expresión exagerada de la soberbia. La teología cristiana clásica considera que la vanidad consiste en depositar la confianza en forma excluyente en las cosas mundanas, lo que hace que el hombre no necesite de Dios.

Lo segundo que dice Efesios 4:17-19 es: teniendo el entendimiento entenebrecido. Entenebrecer significa oscurecer, llenar de tinieblas. Eso quiere decir que la mente del pecador no razona con claridad. Es como una computadora cuando se queda dando vueltas en un programa y no corre nada. Lo malo que, a diferencia de la computadora, no se puede reiniciar a la persona pisando tres teclas. Ni se le puede correr un programa antivirus.

En tercer lugar leemos: ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay. Es muy curioso notar que quienes viven más ajenos de la vida de Dios son precisamente los que son considerados individuos con alto coeficiente intelectual. Llamarle ignorantes a la mayoría de los científicos ateos sería faltarle el respecto, según su punto de vista. Pues bien, Pablo dice que en este tipo de personas hay ignorancia. Y, de mi parte, si alguno me lee y escucha y se siente ofendido, les recuerdo que Dios sí existe y ellos ya lo han ofendido primero negando Su existencia, así que no tengo porque disculparme si se ofendieran.

Pablo habla también de la dureza del corazón contaminado por el pecado y la pérdida de sensibilidad, lo cual lo ha entregado a cometer lascivia y toda clase de impurezas con avidez. Es lamentable ver la cantidad de videos que diariamente son compartidos en las redes sociales y que son tomados con los teléfonos inteligentes. En muchos de ellos se ven situaciones como peleas y accidentes, donde quien tomo el video fue un testigo insensible que prefirió guardar el hecho antes de intervenir para ayudar. Si nuestro mundo está como está es por consecuencia de las mentes retorcidas por el pecado que maquinan toda clase de maldad. Es hora de cambiar el rumbo y volvernos al Señor. Dios te bendiga.

La Ley Nos Muestra el Pecado

¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.

Romanos 7:13

Lo que dice Romanos 7:13 parece un juego de palabras. La Ley, es decir, los Diez Mandamientos, es buena y sin embargo, a través de ella se conoce el pecado que lleva a la muerte. El mandamiento en sí no es lo que produce la muerte sino el violarlo, es decir, el pecado. La Ley viene a ser un espejo para reflejar nuestra conducta y comparar si estamos haciéndolo bien o mal. De no existir la Ley, no fuera posible identificar lo que es pecado.

En la industria, el control de calidad es el proceso por el cual se establecen y se cumplen unas normas que aseguran el cumplimiento de las especificaciones del producto. En el control de calidad se usan mecanismos, acciones y herramientas para detectar la presencia de errores. Todo producto que no cumpla las características mínimas  para decir que es correcto, será eliminado sin poderse corregir los posibles defectos de fabricación que podrían evitar esos costos añadidos y desperdicios de material.

Para controlar la calidad de un producto se realizan inspecciones o pruebas de muestreo para verificar que las características sean óptimas. El único inconveniente de estas pruebas es el gasto que conlleva el control de cada producto fabricado, ya que se eliminan los defectuosos sin posibilidad de reutilizarlo. El control de calidad no se aplica únicamente al producto final, sino que se realiza a lo largo de todo el proceso de producción, es decir: en la recepción de materias primas, en el proceso de fabricación, en los productos semielaborados y el propio producto final.

La Ley de Dios, los Diez Mandamientos, son las normas y especificaciones que rigen el proceso de la vida humana según lo estableció nuestro Creador. Si Dios aplicara a cada hombre y a cada mujer sobre la Tierra los mismos principios que se aplican en el control de calidad en las industrias, ninguno de nosotros pasaría la prueba y en todos Él encontraría errores que conllevarían que fuésemos rechazados para entrar en Su Reino. Lo que las normas industriales de calidad definen como errores equivalen a los pecados que cometemos al violar la norma de la Ley de Dios.

El Espíritu Santo opera en nosotros como un Gerente de Control de Calidad, dándonos la convicción de nuestros pecados. El teólogo inglés John Wesley (1703-1791) dijo: “El método normal del Espíritu Santo es redargüir a los pecadores por medio de la Ley.” Otro inglés, John Newton (1725-1807), autor del famoso himno Amazing Grace, dijo: “La ignorancia respecto a la naturaleza de la Ley está detrás de la mayoría de los errores religiosos.”

Cada hombre y cada mujer deben de conocer primero las normas y especificaciones de Dios contenidas en la Ley. Luego de conocer cuál es el estándar de Dios, debemos analizarnos para darnos cuenta de que no pasamos Su control de calidad. Nuestros pecados nos llevan a ser rechazados en la morada celestial. Solo entendiendo eso seremos capaces de darnos cuenta de que necesitamos un redentor, Jesucristo, para evitar el castigo. Dios te bendiga.

 

Definición Bíblica del Pecado

Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

1Juan 3:4

En la época en la cual vivimos es muy común que cada quien tenga una definición personal para cada cosa. Así todo se ha tornado relativo al sistema individual de creencias. El pecado no es una excepción y cada quien se siente con derecho a establecer su propio criterio sobre lo que es pecado o no. Pero el relativismo no es lo correcto. La verdad no puede ser relativa a nuestras creencias y convicciones. Para encontrar la verdad hay que ir al manual por excelencia, la Biblia. Y allí, en 1 Juan 3:4, se define al pecado como la infracción a la Ley de Dios.

El pastor mexicano de origen holandés Gerald Nyenhuis (1928- ) dijo: “El pecado no es pecaminoso meramente porque lo prohíbe Dios, sino que todo lo que Él prohíbe es pecado.” Por otro lado, el pastor norteamericano Adrian Rogers (1931-2005) dijo: “En realidad usted no rompe los Diez Mandamientos, los Diez Mandamientos lo rompen a usted, cuando transgrede los Diez Mandamientos usted se convierte en pecador. El pecado hace de usted un fuera de ley.”

Si la infracción a la Ley de Dios es pecado, creo conveniente que repasemos cada uno de los Diez Mandamientos para que tengamos muy claro su contenido tal como les fueron dados a Moisés. El primer mandamiento lo encontramos en Éxodo 20:3: No tendrás dioses ajenos delante de mí. En Éxodo 20:4-6 está el segundo: No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

El tercer mandamiento está en Éxodo 20:7: No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. Y el cuarto en Éxodo 20:8-11: Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

El quinto mandamiento está en Éxodo 20:12: Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. El sexto: No matarás (Éxodo 20:13). Séptimo: No cometerás adulterio (Éxodo 20:14). Octavo: No hurtarás (Éxodo 20:15). Noveno: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio (Éxodo 20:16). Décimo: No codiciarás la casa de tu prójimo,  no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno,  ni cosa alguna de tu prójimo (Éxodo 20:17).

Cada uno de los Diez Mandamientos está al mismo nivel y violarlos es pecado. Dios te bendiga.