There Is Salvation Only in Jesus

This is the ‘stone which was rejected by you builders, which has become the chief cornerstone.’ Nor is there salvation in any other, for there is no other name under heaven given among men by which we must be saved.

Acts 4:11-12

The words of Acts 4:11-12 were given by the apostle Peter. We must pay close attention to what Peter said that through these words we understand many things and clarify doubts about the traditions that we have been taught since childhood. We highlight two key things in these two verses. The first is that Jesus is the stone rejected converted into the cornerstone. The second is that there is salvation in no other than Jesus Christ.

For centuries it has been teaching human traditions that clearly contradict the Bible. I will bring these unbiblical teachings in this message today and compare them with what Scripture says. I want to warn who hears or reads this message is not my intention to attack anyone’s faith but to reveal the truths contained in the Bible that come in clear contradiction with the religious tradition. After reading or listening to the message, I suggest that, rather than refute what I say, ponder both positions and take the decision to choose who to believe. I decided to believe the Bible over any other writing.

The Catholic Catechism in its paragraph 881 states: “The Lord made Simon, whom he named Peter, and only him, the stone of his Church. He handed her the keys; he instituted pastor of the whole flock.” In Acts 4:11 Peter himself says: This is the ‘stone which was rejected by you builders, which has become the chief cornerstone.’ Who then is the stone, Peter or Jesus? In Acts 4:11 Peter says that Jesus is the cornerstone, which contradicts what was stated in the Catechism.

Peter himself repeated again who is the stone:  Coming to Him as to a living stone, rejected indeed by men, but chosen by God and precious (1 Peter 2:4). At no time Peter said to come to him or he is the stone. 1 Peter 2:6 continues: Therefore it is also contained in the Scripture, “Behold, I lay in Zion a chief cornerstone, elect, precious, and he who believes on Him will by no means be put to shame.”

Peter again is referring to Jesus himself. Peter quotes Scripture is Isaiah 28:16: Therefore thus says the Lord God: “Behold, I lay in Zion a stone for a foundation, a tried stone, a precious cornerstone, a sure foundation; whoever believes will not act hastily.”

It being understood that Peter is not the cornerstone of the church, but it is Jesus Christ. Let consider the second contradiction. The Catholic Catechism has the following title preceding the numeral 846: “Outside the Church there is no salvation.” This statement seems to be a parody of what Peter said in Acts 4:12: Nor is there salvation in any other, for there is no other name under heaven given among men by which we must be saved. Again there is a contradiction between the Bible and the Catechism.

I tell you something, for years I kept rebel within the traditional church because of the contradictions between its doctrine and the Bible. However, what still tying me to the traditions was that hammer over my head that there was no salvation outside the church. Today I tell you, Peter himself, to whom tradition identifies as head of the church; he says that there is not salvation outside of Jesus. No church, whether Catholic or Protestant will save because only Jesus died on the cross for your sins. God bless you.

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Solo en Jesús Hay Salvación

Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Hechos 4:11-12

Las palabras de Hechos 4:11-12 fueron pronunciadas por el apóstol Pedro. Debemos prestarle mucha atención a lo que dijo Pedro porque a través de estas palabras entenderemos muchas cosas y aclararemos dudas con respecto a las tradiciones que nos han enseñado desde niños. Hay que destacar dos cosas fundamentales en estos dos versos bíblicos. La primera es que Jesús es la piedra reprobada convertida en cabeza del ángulo. La segunda es que no hay salvación en ningún otro que no sea Jesucristo.

Por siglos se ha estado enseñando tradiciones humanas que contradicen claramente la Biblia. Voy a traer esas enseñanzas anti bíblicas hoy en este mensaje y las compararemos con lo que dice la Escritura. Quiero advertir a quien escucha o lee este mensaje que no es mi intención atacar la fe de nadie sino de revelar las verdades contenidas en la Biblia que entran en clara contradicción con la tradición religiosa. Luego de leer o escuchar el mensaje, te sugiero que, en lugar de refutar lo que digo, ponderes ambas posturas y tome la decisión de escoger a quien creerle. Yo decidí creer en la Biblia por encima de cualquier otro escrito.

El Catecismo Católico en su numeral 881 dice lo siguiente: “El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella; lo instituyó pastor de todo el rebaño.” En Hechos 4:11 el propio Pedro dice: Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. ¿Quién es pues la piedra, Pedro o Jesús? En Hechos 4:11 Pedro afirma que Jesús es la piedra angular, lo cual contradice lo expresado en el Catecismo.

El mismo Pedro repite de nuevo quién es la piedra: Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa (1 Pedro 2:4). En ningún momento Pedro dice que se acerquen a él ni que él es la piedra. Continúa diciendo 1 Pedro 2:6: Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado.

Pedro otra vez se está refiriendo a Jesús no a sí mismo. La Escritura que Pedro cita es Isaías 28:16: por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

Quedando claro que Pedro no es la piedra angular de la iglesia sino Jesucristo en persona, veamos la segunda contradicción. El Catecismo Católico tiene el siguiente título precediendo al numeral 846: “Fuera de la Iglesia no hay salvación.” Esta afirmación parece ser una parodia de lo que Pedro dijo en Hechos 4:12: Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. De nuevo existe contradicción entre la Biblia y el Catecismo.

Te digo algo, por años me mantuve rebelde dentro de la iglesia tradicional a causa de las contradicciones entre su doctrina y la Biblia. Sin embargo, lo que me continuaba atando a las tradiciones era ese martillo sobre mi cabeza de que no había salvación fuera de la iglesia. Hoy te digo que, el mismo Pedro, a quien la tradición señala como cabeza de la iglesia, dice que fuera de Jesús no hay salvación. Ninguna iglesia, sea católica o protestante te va a salvar porque solo Jesús murió en la cruz por tus pecados. Dios te bendiga.

 

El que Cree Tiene Vida Eterna

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Juan 3:36

La vida eterna es adquirida al creer en Jesús luego de arrepentirnos de nuestra pecaminosa vida. Quien se rehúsa a creer en el Hijo de Dios, dejará de recibir el perdón y la misericordia del Padre. Rehusar creer en Jesús es equivalente a rechazar la gracia y cuando rechazamos la gracia caemos bajo la Ley que siempre nos encuentra culpables. Como culpables de pecar contra un Dios Santo y Justo, su justicia estará sobre nosotros aplicándonos la condena a muerte correspondiente conforme a nuestros pecados.

El predicador norteamericano Paul Washer (1961- ) ha dicho: “El evangelio no es salvación para todos, sino salvación para los que creen. Para los demás es una sentencia de muerte.” Las palabras de Washer pueden explicarse claramente a la luz de Juan 3:36. Quien cree en Jesucristo tiene salvación y vida eterna. Sin embargo, el resto de la humanidad que quiere permanecer sin creer en el Hijo, tal como dice Juan 3:36, no verán vida y serán alcanzados por la ira del juicio de Dios.

Hay que tener presente que creer en Jesús es el requisito para ser tocados por la gracia, ser perdonados y recibir la vida eterna. Y la gracia es la esencia misma del evangelio. Rechazar a Cristo es rechazar la gracia e ignorar el evangelio. Al desechar las buenas nuevas de salvación, vamos a depender de las obras de la Ley, lo cual no solo nos conduce a maldición como dice Gálatas 3:10, sino que siempre nos encontraría culpables y merecedores del castigo por el pecado, el cual es la pena de muerte.

Creo que debería ser algo trascendental ponerle atención a lo que va a pasar con nosotros una vez abandonemos este mundo. El predicador inglés Thomas Manton (1620-1677) dijo: “La mayor preocupación de un hombre debe ser por aquel lugar en el que habita por más tiempo; por tanto, la eternidad debe ser su preocupación.” No nacemos para perdurar sobre la Tierra, pero cuando nuestros días en este planeta concluyen, entonces es cuando comienza lo eterno y solo hay dos caminos disponibles: el de vida o el de muerte.

Si nos gustó vivir mientras habitábamos este mundo, creo que sería muy sensato preocuparnos por asegurar que tengamos vida por la eternidad. No en vano, el gran predicador inglés Charles Spurgeon decía: “El tiempo es corto. La eternidad es larga. Es razonable que vivamos esta breve vida a la luz de la eternidad.” La eternidad debiera ser nuestra mayor prioridad. El Señor lo dice muy claro en Marcos 8:36: Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?

No vale la pena vivir esta vida enfocados en acumular riquezas o satisfacernos con placeres. Incluso ni siquiera es tan importante buscar disfrutar la vida y ser felices. No es cierto lo que dice mucha gente por ahí de que lo único que nos llevamos al morir es lo que gozamos. Ni nos llevamos las riquezas, ni los seres que amamos, ni los sentimientos, ni la satisfacción, ni los logros. Lo que verdaderamente nos llevaremos es la visa hacia el cielo o hacia el infierno. Todo lo demás se quedará aquí en otras manos distintas a las nuestras.

¿Qué escoges como tu destino final, el cielo o el infierno? El cielo significa vida eterna, el infierno es sinónimo de muerte perpetua. Tu decisión la debes tomar mientras respires, nadie la puede hacer por ti y, cuando mueras, ya habrás perdido la oportunidad de cambiar de idea. Creer en Jesucristo es la diferencia entre la vida y la muerte. ¡Decídete! Dios te bendiga.

 

We Must Believe in Jesus

Whoever believes in him is not condemned, but whoever does not believe stands condemned already because they have not believed in the name of God’s one and only Son.

John 3:18

Believing in Jesus is the only guarantee we have that we will not be condemned on the Day of Judgment. The Law of God shows us clearly that we have all sinned and are guilty before Him. The wages of sin is death and our final destiny would be hell unless we believe in the only begotten Son of God. Therefore, we must believe in Jesus and put all our faith and trust in Him. By believing in Him, we give Him permission to conduct our lives to the Father.

There are so many benefits of believing in Jesus Christ that the best way to know them is to see what Scripture says about itself. John 12:46 says: I have come into the world as a light, so that no one who believes in me should stay in darkness. Believing in Jesus, we leave the darkness of sin to live under His marvelous light. Until we believe in Him, we remain wedded to the traditions, beliefs tied to malicious touts the world and immersed in our own convictions.

Believing in Jesus empowers us to do the works He did, as expressed in John 14:12: Very truly I tell you, whoever believes in me will do the works I have been doing, and they will do even greater things than these, because I am going to the Father. The Lord spoke of the signs will follow those who believe, which include cast out demons, heal the sick, speak new languages ​​and have protection against damage. During His earthly ministry, the Lord did many miracles and promised that those who believe in Him also will do.

The Lord promised that those who believe in him will not thirst, as John 6:35 says: Then Jesus declared, “I am the bread of life. Whoever comes to me will never go hungry, and whoever believes in me will never be thirsty.” Also to sprout them rivers of living water, as John 7:38 says: Whoever believes in me, as Scripture has said, rivers of living water will flow from within them. And in 1 John 5:10 reads: Whoever believes in the Son of God accepts this testimony. Whoever does not believe God has made him out to be a liar, because they have not believed the testimony God has given about his Son.

Believing in Jesus is not eternally die is to live while dead and resurrected in the last day. As the Scripture says:  Jesus said to her, “I am the resurrection and the life. The one who believes in me will live, even though they die;  and whoever lives by believing in me will never die. Do you believe this?” (John 11: 25-26). And in John 6:40: And this is the will of Him who sent Me, that everyone who sees the Son and believes in Him may have everlasting life; and I will raise him up at the last day.

Believing in Jesus gives salvation for us and ours, as Acts 16:31: So they said, “Believe on the Lord Jesus Christ, and you will be saved, you and your household.” And though salvation we have eternal life, as John 3:16 says: For God so loved the world that He gave His only begotten Son, that whoever believes in Him should not perish but have everlasting life. And we are children of God, according to John 1:12: But as many as received Him, to them He gave the right to become children of God, to those who believe in His name.

And when we believe in Jesus, we are born again of God himself, as 1 John 5:1 says: Whoever believes that Jesus is the Christ is born of God, and everyone who loves Him who begot also loves him who is begotten of Him. God bless you.

Hay que Creer en Jesús

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Juan 3:18

Creer en Jesús es la única garantía que tenemos de que no seremos condenados en el Día del Juicio. La Ley de Dios nos demuestra claramente que todos hemos pecado y somos culpables ante Él. La paga del pecado es muerte y nuestro destino final sería el infierno a menos que creamos en el unigénito Hijo de Dios. Por lo tanto, hay que creer en Jesús y depositar toda nuestra fe y confianza en Él. Al creer en Él, le damos autorización para conducir nuestras vidas hacia el Padre.

Son tantos los beneficios de creer en Jesucristo que la mejor manera de saberlos es ver lo que la propia Escritura dice al respecto. Juan 12:46 dice: Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al creer en Jesús, abandonamos las tinieblas del pecado para vivir bajo Su luz admirable. Hasta que no creemos en Él, permanecemos aferrados a las tradiciones, atados a las creencias maliciosas que el mundo pregona y sumergidos en nuestras propias convicciones.

Creer en Jesús nos faculta a hacer las obras que Él hizo, tal como lo expresa Juan 14:12: De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. El Señor habló de las señales que seguirán a los que creen, las cuales incluyen echar fuera demonios, sanar enfermos, hablar nuevas lenguas y tener protección contra el daño. Durante Su ministerio en la Tierra, el Señor hizo muchos milagros y prometió que quienes creen en Él también los harán

El Señor prometió que quienes creen en Él no tendrán sed, como dice Juan 6:35: Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. También que les brotarían ríos de agua viva, tal como dice Juan 7:38: El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Y en 1 Juan 5:10 dice lo siguiente: El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.

Creer en Jesús es no morir eternamente, es vivir aún estando muerto y resucitar en el día postrero. Tal como dice la Escritura: Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? (Juan 11:25-26). Y también en Juan 6:40: Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Creer en Jesús da salvación para nosotros y los nuestros, como dice Hechos 16:31: Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y con la salvación tenemos vida eterna, como dice Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda,  mas tenga vida eterna. Y somos hechos hijos de Dios, conforme a Juan 1:12: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Y cuando creemos en Jesús, nacemos de nuevo, del propio Dios, como dice 1 Juan 5:1: Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. Dios te bendiga.

 

Justificados por Gracia

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Romanos 3:24-26

Todos hemos pecado según Romanos 3:23, por lo tanto, nadie puede declararse inocente ante el juicio de Dios. Hay demasiadas evidencias en contra nuestra, lo cual garantiza una condena segura. Y la condena queda debidamente establecida en Romanos 6:23: Porque la paga del pecado es muerte. Por lo tanto, solo algo que provenga fuera de nosotros nos salvaría de la pena de muerte. Ahí es donde entra la gracia que Pablo nos muestra en Romanos 3:24-26. La gracia es lo que nos justifica, no existe otra vía para lograrlo.

Lo primero que dice Romanos 3:24-26 es: Siendo justificados gratuitamente por su gracia. Lo que es gratuito es un regalo. El predicador inglés del siglo XVII William Secker dijo: “Aquel que no toma el cielo como regalo; tendrá el infierno como deuda.” Otro predicador inglés del mismo siglo, William Jenkyn (1613-1685) dijo: “La gracia no es algo nativo sino un donativo.” Ambos coinciden en que la gracia es un regalo, un donativo, una dádiva de parte de Dios.

Luego Romanos 3:24-26 dice: mediante la redención que es en Cristo Jesús. La gracia solo fue posible porque Jesucristo fue puesto en el lugar que le correspondía estar a cada pecador. El predicador inglés Thomas Brooks (1608-1680) dijo lo siguiente: “La gracia verdadera capacitará a un hombre a pasar por encima a la corona del mundo para tomar la cruz de Cristo; a preferir la cruz de Cristo por encima de la gloria de este mundo.”

Veamos cómo podemos expresar lo que significa la gracia en términos sencillos. Cada hombre y cada mujer ha pecado lo suficiente como para merecer la pena máxima como castigo en el juicio de Dios. Vamos a imaginarnos que llegó el día de nuestro juicio y estamos en el banquillo de los acusados en el tribunal de Dios. Ya nos han leído todas y cada una de nuestras transgresiones a la Ley de Dios. De acuerdo a Romanos 6:23, nuestra condena es la muerte y el juez justo, Dios, debe dictar la sentencia condenatoria.

Al aplicar la justicia, la pena de muerte es la sentencia adecuada para nuestros pecados. Cuando el ángel secretario del tribunal va a leer la sentencia de muerte contra nosotros, entra Jesús y dice que Él va a ocupar nuestro lugar. El Señor manifiesta que Él está dispuesto a morir en lugar de cada uno de los pecadores de este mundo. Él dice que entiende que la paga del pecado es muerte y que, para que ninguno muera por sus pecados, Él va a morir en nombre de todos.

Al escuchar de labios del Señor su disposición de morir por cada uno de nosotros, nuestra mente debe de ir hacia el momento en que fue crucificado. Todo lo que Jesús padeció en esa cruz fue con el único propósito de evitar que cualquier pecador arrepentido fuera ejecutado para pagar por sus pecados. ¡Esa es la gracia! Para nosotros resulta gratuita; pero el precio de nuestra salvación fue muy alto: ¡toda la sangre de Jesús!

El pastor norteamericano Jerry Cross ha dicho: “Mientras más aprendamos a ver lo profundo de nuestro pecado, más vemos la profundidad de la gracia de Dios.” Nuestra justificación por gracia es inmerecida, solo el amor de Dios ha sido capaz de diseñar un plan de salvación así. Entregar tu corazón a Cristo no es nada, comparado a lo que ya Él hizo por ti. Dios te bendiga.

Nadie Es Bueno

Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

Marcos 10:17-18

¡Qué respuesta tan contundente dio Jesús! Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Muchos dicen que son buenas personas, pero el Señor afirma que ningún ser humano es bueno. Lo siento mucho por aquellos que hasta hoy se habían considerado buenos, nadie pasa la prueba de bondad ante Dios. La razón es bastante sencilla de explicar. Si el estándar para medir el nivel de bondad es el propio Dios, es totalmente imposible que alguien supere satisfactoriamente la prueba.

La mayoría de la gente piensa que es buena. Yo mismo, por muchos años, fui partícipe de ese error. Como gran parte de la humanidad, yo me creí la mentira que escuché desde niño acerca de que hay cosas más malas y menos malas. Entonces hice una idea en mi mente de que las cosas menos malas podrían ser consideradas aproximadamente buenas, lo cual no me hacía una mala persona, sino alguien medianamente bueno. Por lo tanto, no me consideraba en riesgo de ir a parar al infierno, quizás solamente iba a pasar por un ligero escarmiento en el imaginario purgatorio.

La razón por la cual muchos, como pasaba conmigo, se consideran buenos, es porque usamos un estándar equivocado. Nos creemos buenos porque nos comparamos con gente como Pedro Alonso López, “El Monstruo de los Andes.” Quien asesinó unos 350 niños en Colombia, Ecuador y Perú. O nos comparamos con Jack el Destripador, o terroristas como Timothy McVeigh y sus 168 muertos en Oklahoma City. Quizás pensamos que nuestra maldad no se compara con la de Pablo Escobar Gaviria, Al Capone o Adolf Hitler.

Lo malo de todo esto es que lo que estamos midiendo es nuestra bondad, no cuánta es nuestra maldad. Por lo tanto, en lugar de usar un estándar de maldad, debemos hacer la comparación usando un estándar de bondad. El único estándar de bondad válido es el propio Dios. Es por eso que absolutamente nadie será considerado bueno. Ante Jack el Destripador parecemos angelitos, pero comparados con Dios somos tan malos como el que más.

El predicador británico John Blanchard (1932- ) dijo: “La Biblia no presenta al hombre como una criatura que se levanta, sino como una que ha caído.” En tal sentido, a la luz de la Escritura, ninguno de nosotros pasaría la prueba de bondad. Todos estaremos en el mismo bote que los asesinos en serie, los violadores, los terroristas, los narcotraficantes, los tiranos, los asaltantes, los sicarios y toda clase de criminales.

Si todavía en tu corazón sigues resistiéndote a admitir que no eres mejor que los peores criminales porque tu moral es mejor que la de ellos, mira lo que dice Charles Spurgeon: “La moralidad puede mantenerte fuera de la cárcel, pero solo la sangre de Jesús puede mantenerte fuera del infierno.” Podrías pensar que no has cometido delitos que te lleven a la cárcel, pero tus pecados te llevarían al infierno y solo Jesús te salva. Dios te bendiga.