Los Candidatos al Juicio de Dios

Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Romanos 1:28-32

El modernismo trata de sacar a Dios de nuestras vidas. Excluir a Dios de nuestra toma de decisiones parece ser la norma. En Romanos 1:28-32, el apóstol Pablo nos dice que Dios entrega a una mente reprobada a todos aquellos que no aprueban tenerlo a Él en cuenta. Quien es dominado por la mente reprobada del diablo, sin duda que se convertirá en esclavo del pecado. Y Pablo indica que son dignos de muerte quienes practican injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad, envidia, homicidio, contienda, engaño, malignidad, murmuración, injuria, soberbia, altivez, desobediencia, necedad, deslealtad, entre otras cosas.

Y mientras sacamos a Dios de nuestras vidas, cuando las cosas se ponen difíciles, entonces la gente se pregunta que dónde está Dios y por qué permitió que eso sucediera. Es la tendencia del ser humano a buscar culpables en la acera de enfrente. Nos alejamos de Dios y lo eliminamos de nuestras vidas; pero lo culpamos de que las cosas malas que nos pasan. ¿Hasta cuándo estaremos eludiendo nuestra responsabilidad en lo que nos pasa? ¿Hasta cuándo vamos a recurrir a Dios solo al tener el agua al cuello?

Antes de echar sobre los hombros de Dios la responsabilidad por nuestros problemas, echemos un vistazo a lo que dice Pablo en Romanos 1:28-32. La primera pregunta que debemos hacernos a nosotros mismos es si hemos aprobado tener en cuenta a Dios o no. ¿Tomamos en cuenta a Dios en nuestras decisiones de negocios? ¿Tomamos en cuenta a Dios al buscar una pareja? ¿Es Dios tomado en cuenta antes de dar el primer paso en todo? Si no estamos tomando en cuenta a Dios, Él nos va a entregar a una mente reprobada, la cual nos guiará hacer las cosas que no nos convienen.

Una vez estemos en las garras de la mente reprobada, seremos constantes practicantes de la larga lista de malas acciones señaladas en Romanos 1:28-32. Y cuando cosechamos los resultados adversos, entonces podríamos llegar a murmurar en contra de Dios y hasta renegar de Él, y le echamos la culpa de lo que nos pasa, cuando hemos sido nosotros mismos los verdaderos responsables. Es exactamente lo mismo que hizo el pueblo de Israel en el desierto por 40 años, el cual, a pesar de ser testigo de la gloria de Dios, siguió haciendo caso a su dura cerviz.

Mucha gente ha abusado del hecho de que Dios es amor. Ese tipo de personas pretende continuar practicando el pecado porque dicen que Dios siempre los va a perdonar. Mucho cuidado con eso porque Dios no puede ser burlado impunemente. Él pasará juicio por cada pecado y alguien pagará por eso. Si nos empeñamos en auto justificarnos, la paga caerá sobre nosotros; pero si nos arrepentimos y confiamos en Jesucristo, Él asumirá el pago por nuestras culpas.

Habrá un Juicio

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Hebreos 9:27-28

La palabra juicio no es agradable para nadie. Cuando la escuchamos nos imaginamos un tribunal, juez, fiscal, abogados, jurados, acusación, multa, cárcel, culpable y condena. A menos que uno sea un abogado y se gane la vida en las cortes, no es nada placentero estar en un juzgado y mucho menos si estamos en el banquillo de los acusados. Y aunque muchos seres humanos jamás tendrán que pisar una corte en la Tierra, ninguno de nosotros escapará de un juicio al morir.

John Charles Ryle (1816-1900), pastor inglés del siglo XIX dijo lo siguiente: “Esté muy seguro de esto, las personas nunca rechazan la Biblia porque no pueden entenderla. Ellas la entienden demasiado bien; ellas entienden que condena su propia conducta; entienden que testifica en contra de sus propios pecados, y les convoca a juicio.” Por su parte, el evangelista norteamericano Bill Bright (1921-2003) dijo: “Jesús pasó más de Su tiempo advirtiendo a Sus oyentes respecto al inminente juicio del infierno que hablando de los deleites del cielo.”

Un ejemplo de lo que dice Bill Bright está en Mateo 12:36: Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Aquí el Señor deja claro dos cosas. Primero que habría un juicio y segundo que vamos a rendir cuenta de todo lo que hayamos dicho. Por supuesto, si rendiremos cuenta de las palabras que hemos dicho, con mayor razón vamos a tener que responder por nuestros actos en el día del juicio.

Mucha gente no se siente convencida por lo que dice Mateo 12:36. Eso no le ayuda en nada a evitar un daño mayor para sí. El apóstol Pablo dice en Romanos 2:5: Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. En los versículos siguientes a Romanos 2:5, Pablo dice claramente que seremos juzgados y pagaremos conformes a nuestras obras. Además dice cual será el premio y el castigo correspondiente.

En Apocalipsis 14:6-7 también se nos advierte sobre el juicio: Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Créalo o no, ciertamente habrá un juicio para todo ser humano. ¿Estás preparado para salir no culpable en el juicio? Mediante nuestras obras, la culpabilidad es inevitable. Por lo tanto, la salida debe ser otra. 1 Juan 4:17 dice: En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. Confiemos en Su plan de salvación. Dios te bendiga.