No se Trata de Ser Religioso

Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

Hechos 17:22-23

La experiencia de Pablo en Atenas, de la cual él dice las palabras de Hechos 17:22-23 parecen semejantes a lo que sucede con mucha gente hoy. Hay personas quienes al presente continúan siendo extremadamente religiosas. Y no me refiero a ninguna religión en particular, lo mismo puede tratarse de creencias con un trasfondo judeocristiano, musulmán, practicante de religiones orientales, ritos africanos, nueva era o cualquier otra manifestación religiosa inventada por el hombre para acercarse a la divinidad.

Podría pensarse que mientas más religiosa es la persona, más cerca está de Dios; pero eso no siempre es cierto. En los tiempos de Jesucristo, las personas más religiosas eran los fariseos, de quienes Él dijo lo siguiente en Mateo 23:13: Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. Según las palabras del propio Señor, los religiosos fariseos ni entraban al cielo ni dejaban entrar a nadie y su práctica religiosa era pura hipocresía.

Además de la doble moral que sucede con muchas prácticas religiosas, algo que impide el acercamiento del hombre a Dios a través de ellas es que estén basadas en principios distintos a los verdaderos propósitos de Dios. El pastor norteamericano Jerry Cross ha dicho: “La marca de toda religión falsa es un hombre-centrismo donde Dios depende de nosotros, en vez de que nosotros dependamos de Él.” La Biblia establece claramente que Dios creó al hombre a Su imagen y semejanza; pero el hombre ha inventado religiones falsas donde ha creado un dios a imagen y semejanza de sí mismo.

Vamos a profundizar un poco más con respecto a lo que dice Jerry Cross. No vamos a hablar por ahora de las religiones que contradicen la Biblia sino de aquellas prácticas sustentadas supuestamente en la Palabra de Dios. Hoy día existen predicadores que han acomodado la Escritura a fin de satisfacer a la gente. Si las personas desean escuchar que serán ricos y no tendrán problemas, algunas iglesias enfocan su mensaje hacia esos temas. De este modo, han creado un dios bombero o un dios corredor de bolsa de valores que tiene como función servir al hombre.

Y aunque tales prácticas religiosas, indudablemente falsas, pululan en la actualidad, tal parece que han sido un cáncer dentro de la iglesia por siglos. Una prueba de ello es lo que dijo el predicador inglés William Jay (1769-1853): “No tenemos razón que nuestra religión es la religión de la Biblia, si ésta es aceptable al gusto de las mentes carnales.” William Jay murió hace más de siglo y medio y él hablaba ya de religiones acomodadas a la mente humana y divorciadas de la Biblia.

La religión no es una herramienta para acercarnos a Dios, más bien es un intento del hombre por alcanzar esa meta, el cual generalmente resulta inútil. El Dios no conocido que anuncia Pablo quiere establecer una relación personal con cada ser humano, no que nos acerquemos a Él por medio de ritos y tradiciones. Esa relación con Dios es una en la cual Él es nuestro Padre y nosotros Sus hijos, solo se logra por medio de Jesucristo. Dios te bendiga.

 

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Dios Nos Da Valor

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

2 Timoteo 1:7

No sé cómo puede haber personas que dicen creer en Dios y viven llenos de temor. Quien conoce a Dios debiera vivir completamente confiado y sin miedo a nada ni nadie. Lo primero es que debemos darnos cuenta que Dios es Todopoderosos y si está de nuestro lado, absolutamente nada nos dañará. En segundo lugar, si Dios es muestro Padre, Él cuidará de nosotros. Y según 2 Timoteo 1:7, Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, por lo tanto, el creyente debe vivir confiado y sin temor alguno.

Ahora bien, es posible que alguien que lea o escuche el primer párrafo de este mensaje me diga: “Si, Tony, con la boca es muy fácil decirlo; dime si acaso no has sentido temor en tu vida por algo.” Te mentiría si dijera que no y si me preguntaras si he sentido temor después de haberme convertido en un hijo de Dios, te confieso que también es cierto. No es que yo haya vivido lleno de temor todo el tiempo; pero sí he tenido miedo alguna vez. Y te digo algo más, hasta los grandes titanes de la Biblia lo han sentido.

Hablando de la Biblia, lo que me encanta de leerla es ver la autenticidad de sus personajes. Cada hombre o mujer de Dios es presentado en la Escritura en su humanidad con virtudes y defectos. El profeta más poderoso del Antiguo Testamento fue Elías y el capítulo 19 de 1 Reyes habla una historia interesante sobre él. Dice 1 Reyes 19:1: Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas.

Elías había hecho una demostración del poder de Dios ante el pueblo del Reino de Israel y avergonzó a los profetas de Baal a quienes mató a espada. La respuesta a este acto de Elías por parte de la reina Jezabel la da 1 Reyes 19:2: Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.

¿Qué hizo al respecto el poderoso profeta Elías, quien el día anterior hizo una gran demostración del poder de Dios? Vemos 1 Reyes 19:3-4: Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.

Elías, después de haber hecho milagros, maravillas y señales del poder de Dios huyó por la amenaza de una reina impía contra su vida. Él terminó escondido en una cueva en el desierto del Sinaí de donde lo sacó Dios. Dice 1 Reyes 19:13: Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? Hoy Dios te está invitando a salir de la  cueva de tus temores y te dice: “Hijo mío, hija mía, ¿qué haces en esa cueva?” El Espíritu que mora en cada hijo o hija de Dios no es el espíritu del temor o la cobardía. Tu Padre te dice hoy que te levante, salga de la cueva y tengas valor. Dios te bendiga.

¿Cómo Obtenemos Vida Eterna?

Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

1 Juan 5:11-13

La vida que pasamos en la Tierra es muy corta. La mayoría de la gente vive algunas décadas y solo unos pocos alcanzan el siglo de vida. Para algunos, esta es la única vida que existe y cuando morimos todo se acabó. Sin embargo, la Biblia deja establecido muy claramente que la mayor parte del tiempo lo pasaremos luego de nuestra desaparición física de este mundo. Y de nuevo se puede decir que las cosas que no se ven son más grandes que las que se ven.

Y como ciertamente hay algo más fuera de la vida física sobre la Tierra, debemos procurar que ese algo, en el cual pasaremos la mayor parte del tiempo sea lo mejor que nos pueda pasar. Tú puedes creer o no en lo que te digo, pero no creerlo no te exonera de las consecuencias de una decisión equivocada que tomes en esta vida. Sí, al morir nuestra alma continúa existiendo para vida o para tormento. Esta no es mi opinión ni mi punto de vista, es la verdad que Dios, nuestro Supremo Creador estableció.

Ahora, voy a suponer que has tomado en cuenta que sí existe algo después de la vida en la tierra. También voy a asumir que te interesa la mejor opción. A esa opción es que la Biblia llama vida eterna. Entonces puedes estar haciéndote la pregunta que da título al mensaje de hoy: ¿cómo obtenemos vida eterna? La respuesta la da muy claramente 1 Juan 5:11-13: El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

Si tener al Hijo de Dios te da la vida eterna, ¿qué esperas para lograr eso? La esencia misma del evangelio la establece Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Ha sido el amor de Dios por ti lo que ha hecho posible que puedas tener vida eterna. Y no es algo que puedas ganarlo con tus obras, sino que es un hermoso regalo de amor, costoso para Dios; pero gratuito para ti.

Cuando recibimos un regalo de parte de alguien, lo único que hacemos es extender nuestras manos para tomar el regalo. El regalo de vida eterna que Dios quiere darte lo puedes recibir hoy con solo creer en Su Hijo amado Jesucristo. Cree en Él y recíbelo en tu corazón y sabrás con certeza que tienes vida eterna. No hay otra opción que te garantice que al partir de este mundo vas a disfrutar de la presencia de Dios por toda la eternidad.

Si es la primera vez que escuchas un mensaje como éste podrías pensar que eso es demasiado bueno para ser verdad. Te entiendo, algunas veces la humanidad se encarga de complicar las cosas más de la cuenta. Las religiones han inventado mecanismos muy complejos para “ganarse” el cielo; pero ninguno de ellos te garantiza nada. No se trata de seguir tradiciones religiosas ni cumplir con una serie de reglas, la vida eterna se adquiere solamente tomando en vida la decisión de aceptar a Jesucristo. No dejes para mañana escoger tu destino eterno. Dios te bendiga.

Estar de Acuerdo en la Oración

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Mateo 18:19

Cuando dos personas están de acuerdo en algo el resultado será siempre provechoso para ambos. Estar de acuerdo significa tener objetivos comunes, metas que ambos persiguen y que lucharán por alcanzarlas. Estar de acuerdo es remar el bote en la misma dirección. De la misma manera que las personas se ponen de acuerdo en asuntos cotidianos, en lo espiritual, cuando dos personas oran con el mismo propósito, la respuesta de parte de Dios se hará manifiesta porque así está escrito en la Biblia.

La unidad básica de la sociedad es la familia, la cual comienza con el matrimonio entre un hombre y una mujer. El matrimonio se lleva a cabo porque primero ese hombre y esa mujer se pusieron de acuerdo en unir sus vidas. Aunque hay muchas manifestaciones que llevan a la destrucción familiar, la raíz de todas ellas siempre será el desacuerdo entre la pareja. Escrito está en Marcos 3:25: Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.

Jesús enfatizó mucho en la unidad en su oración que hizo en Getsemaní justo antes de ser apresado. En Juan 17:20-22, el Señor oró de esta manera: Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

Pablo enfatizó también en la unidad de la iglesia en 1 Corintios 12:12: Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Ser uno es lo mismo que estar de acuerdo, es coincidir y tener una unificación de criterios. En la oración, la unidad en la petición es fundamental, especialmente cuando se intercede por algo o por alguien. Si cada quien pide por peticiones diferentes sin ponerse de acuerdo con la petición de su hermano o hermana en la fe, es probable que tal oración no reciba la respuesta que se esperaba.

Al orar, es también importante alinear nuestras peticiones conforme a los planes y propósitos de Dios. La mejor manera de hacerlo es orar guiados por el Espíritu, como dice Romanos 8:26: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. La oración guiada por el Espíritu de Dios siempre será respondida porque oramos lo que va conforme a Su voluntad.

Si sabemos que la voluntad de Dios es que nadie perezca sino que cada ser humano alcance la salvación, hoy te voy a pedir a ti que escuchas o lees este mensaje que nos pongamos de acuerdo en orar por la salvación de nuestros seres queridos que todavía permanecen en la oscuridad y no han tenido un encuentro personal con nuestro Señor Jesucristo. No me queda duda que si lo hacemos así, la oración será respondida por el Padre. Dios te bendiga.

Lo que Dios Dijo, lo Hará

Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

Números 23:19

Dios siempre hará exactamente lo que dijo que haría. Muchas veces nos desesperamos ante las promesas de Dios porque juzgamos Su tiempo conforme al nuestro. Sin embargo, los tiempos del Señor son diferentes de los nuestros, tal como está escrito en 2 Pedro 3:8: Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. Así que debemos de tener paciencia y esperar el tiempo de Dios para ver el cumplimiento de Su promesas.

Dice 2 Corintios 1:20: porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. Esto quiere decir que tenemos una garantía por escrito de que absolutamente todo lo prometido por nuestro Padre Celestial se va a cumplir en Su tiempo perfecto, ni un minuto antes ni un minuto después, todo llegará justo a tiempo para Su gloria.

La Biblia describe cientos de promesas de parte de Dios para Su pueblo, para Sus hijos y para la iglesia. Absolutamente cada una de ellas se va a cumplir para dar validez a lo que está escrito. Debo poner en contexto lo que dice Números 23:19 y de boca de quien salió esa expresión. La persona que pronunció las palabras de este versículo fue Balaam, un falso profeta, del cual dice el Nuevo Testamento que amó el premio de la maldad (2 Pedro 2:15), anduvo en el error (Judas 1:11) y enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación (Apocalipsis 2:14).

Sin embargo, las palabras de Números 23:19 están validadas en la Escritura a pesar de haber sido pronunciadas por un falso profeta como Balaam. De ninguna manera Dios es mentiroso y Su santidad no requiere de arrepentimiento alguno como nosotros. Y como vimos en 2 Corintios 1:20, Él hará y ejecutará todas y cada una de Sus promesas que están contenidas en la Biblia.

Veamos algunas de las promesas bíblicas comprendidas en el mensaje a las siete iglesias de Asia. El Señor promete lo siguiente: le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios (Apocalipsis 2:7); no sufrirá daño de la segunda muerte (Apocalipsis 2:11); daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe (Apocalipsis 2:17); yo le daré autoridad sobre las naciones (Apocalipsis 2:26); será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles (Apocalipsis 3:5); yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí (Apocalipsis 3:12); le daré que se siente conmigo en mi trono (Apocalipsis 3:21).

Todas estas promesas son en Dios sí y amén y le serán dadas al que venciere, al que persevere hasta el fin. El Señor repite tres veces en el libro de Apocalipsis “Vengo pronto” y cada vez lo acompaña con una hermosa promesa o un consejo sabio (Ver Apocalipsis 3:11, 22:7 y 22:12). Esperemos confiadamente Su llegada, la cual está cada día más cercana porque así como Él lo dijo, así sucederá. Dios te bendiga.

Engañoso es el Corazón

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Jeremías 17:9

Se ha puesto muy de moda decir que sigamos lo que nos dice nuestro corazón. Sin embargo, la Biblia nos advierte que nuestro corazón es engañoso. Así que seguir nuestro corazón nos puede llevar a una trampa mortal. Otra cosa que nos dice Jeremías 17:9 es que el corazón también es perverso. Ciertamente del interior de los seres humanos suelen maquinarse las peores intrigas, las pasiones desordenadas y los crímenes más atroces.

He conocido de muchos casos de personas quienes han puesto sus ojos en la persona equivocada. Algunas veces se han fijado en personas con malos sentimientos que las maltratan. Otras veces se aferran a un hombre o una mujer quien ya tiene un compromiso con alguien más. En la primera situación el resultado es una relación que cae en la violencia doméstica. En el segundo caso, inevitablemente se llega al adulterio. Los involucrados en ambos casos dicen sentirse impotentes para salir de tal relación porque han seguido la voz de su corazón y dicen también que nadie puede luchar contra los sentimientos.

Creo que la Biblia es muy clara al respecto. Si sigues los dictados de un corazón engañoso y perverso, vas a convertirte en esclavo del pecado. No permitas que esto suceda. Más bien, entrega tu situación, tu relación a quien verdaderamente conoce tu corazón: tu Creador. Él te dará la respuesta correcta y te mostrará el camino a seguir. Tal como nos advierte Proverbios 3:7: No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová,  y apártate del mal.

Como otras veces, te digo que no pretendo darte lecciones ni decirte que he seguido al pie de la letra lo que estoy comentando. Más bien te puedo decir que muchas veces he seguido lo que dice mi corazón y he pagado muy caro las consecuencias. Voy a contarte algo al respecto. Cuando yo estaba a punto de graduarme como ingeniero químico, el director del departamento me llamó a su oficina y me preguntó si yo estaba dispuesto a ser enviado por la universidad a estudiar una maestría en una prestigiosa universidad norteamericana. El compromiso era que yo debía permanecer al menos dos años como profesor en el departamento.

Yo escuché la propuesta de mi profesor, pero decliné la oferta aludiendo que yo prefería trabajar en la industria en lugar de convertirme en un profesor universitario. La verdad es que yo no estaba tomando una decisión basándome en un análisis de lo que realmente me convenía a largo plazo, sino que me estaba dejando llevar por un corazón enamorado que no quería alejarse de la persona a quien amaba. El resultado fue que me quedé como dice el dicho: sin la soga y sin la cabra, todo por seguir a un corazón engañoso y perverso.

Si en estos momentos que lees o escuchas este mensaje estás con el dilema de tomar una decisión, creo que, en lugar de escuchar la voz de tu corazón, pongas atención a la voz de tu Padre Celestial. Él sabe que es lo mejor para ti y no te llevará jamás hacia un camino que te perjudique. No tomes en cuenta lo que te dicen sentimientos que hoy son y mañana ya no están. Recuerda que tu Padre es más sabio que tú. Dios te bendiga.

La Biblia Viene de Dios

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

2 Timoteo 3:16-17

Existen personas que consideran que la Biblia es un libro más escrito por el hombre. También existen personas que practican ciertos ritos religiosos en los cuales se utiliza la Biblia; pero la ponen en el mismo nivel que otros libros tradicionales de su credo. A decir verdad, la Biblia no necesita ser defendida porque su veracidad y exactitud son tan claras y evidentes que, por sí misma se establece como la única verdad sobre la divinidad.

Y aunque hay quienes dicen que la Biblia es un libro muy difícil de entender, en realidad no es así. Tal como dice 2 Timoteo 3:16-17, toda Escritura ha sido inspirada por Dios, es decir, no viene de hombres. Además, si la Biblia es útil para enseñar, su estructura debe ser lo suficientemente entendible para que la persona más sencilla pueda recibir enseñanza de ella.

Tengo una amiga que se ufana de estar leyendo la Escritura desde su niñez. Sin embargo, muy frecuentemente me sale con ciertas preguntas en las cuales me dice que la lógica no le da una explicación razonable sobre ciertos pasajes bíblicos. Yo trato de decirle que la lógica no es aplicable a la Palabra de Dios; pero ella me contesta siempre lo mismo sobre su gran coeficiente intelectual, el cual usará para continuar descubriendo lo que está oculto en esos pasajes oscuros que todavía no entiende.

Me parece que Dios es lo suficientemente justo como para haber diseñado la Escritura de tal manera que no solo la entendieran los intelectuales sino cualquier ser humano con un corazón dispuesto. Y esto que digo no es un invento mío, ya que la propia Palabra de Dios lo dice en 1 Corintios 1:27: sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte. Por lo tanto, quien solo utiliza su intelecto para tratar de entender la Biblia terminará quedando en vergüenza.

Yo podría pasarme horas enumerando la gran cantidad de profecías bíblicas que se han cumplido y con ello demostrar la certeza de la Escritura. El solo hecho de la existencia de la nación de Israel y su permanencia a lo largo de la historia, confirman que realmente la Biblia es Palabra inspirada por Dios. Hay muchas cosas que fueron escritas en la Biblia con tanta precisión siglos antes de que acontecieran, que no nos deja lugar a dudas de que una mente maestra con conocimiento de todos los tiempos guió las manos que la escribieron.

Para que podamos ser enseñados, redargüidos, corregidos e instruidos en justicia por la Escritura, necesitamos la fe y no la inteligencia humana. Una vez aportamos nuestra fe, el Espíritu Santo nos guiará paso a paso para que podamos comprender los misterios de Dios. No perdamos el tiempo con razonamientos intelectuales, leamos la Biblia cada día guiado por Su autor y estaremos preparados para llevar a cabo la obra que nuestro Padre Celestial nos encomienda. Dios te bendiga.