Cristo Nos Redimió de la Maldición de la Ley

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).

Gálatas 3:13

La Ley de Dios, los Diez Mandamientos, nos da conocimiento de que hemos pecado y somos merecedores de la muerte. Nadie puede ser justificado por medio de las obras de la Ley. En lugar de alcanzar salvación por medio de la Ley, lo que obtenemos es maldición. Solo Jesús nos redime de la maldición de la Ley. Él se ofreció a sí mismo como garante de nuestra salvación al convertirse en maldición conforme a lo que está escrito.

La Escritura citada en Gálatas 3:13 es Deuteronomio 21:22-23, la cual dice: Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad. Todos hemos cometido crímenes de muerte merecedores de ser colgados y hechos maldición; pero Jesús tomó nuestro lugar y se hizo a sí mismo maldición por nosotros.

Contrario a lo que algunos puedan decir, la Ley se hizo para cumplirse no para violarla. En Jesús se cumplió la Ley completamente. Gálatas 4:4-5 dice: Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Cuando estamos bajo la Ley, toda violación, por pequeña que parezca nos condena. Jesucristo vino a ocupar el lugar de cada ser humano para que el peso de la Ley cayera sobre Él y brindarnos la oportunidad de ser exonerados de nuestra culpa.

Pablo reafirma ese concepto en Romanos 8:3-4 cuando dice: Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. La Ley hace imposible que podamos salvarnos a nosotros mismos a causa de nuestra debilidad carnal. La justicia de la Ley solo puede cumplirse en nosotros a través del totalmente justo Hijo de Dios.

Cuando meditamos profundamente lo que dice la Biblia, podemos darnos cuenta de que no existe un solo ser humano capaz de decir que reúne méritos suficientes que le garanticen un lugar en el Reino de Dios. La verdad es que el pecado nos excluye de la presencia de un Dios santo y todos, sin excepción, hemos pecado. Dios, en su perfecta justicia no va a dejar ningún pecado sin su debido castigo y la paga del pecado es la muerte como está escrito. Entonces, quien quiera ser salvo por su propia justicia tiene prácticamente asegurada su exclusión de la presencia de Dios.

La verdadera redención viene del mismo Dios, quien envió a un ser perfecto, Su Hijo Jesucristo, para pagar por los pecados de toda la humanidad. En 2 Corintios 5:21 leemos: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. La salvación no se trata de lo que podamos hacer sino de lo que ya Jesucristo hizo por nosotros en la cruz del calvario. Nuestra parte es arrepentirnos de nuestros pecados y dar un giro de 180 grados convirtiéndonos a Él. La salvación es un regalo, extiende tu mano y alcanza ese don maravilloso que te dará la vida eterna. Dios te bendiga.

La Condenación

Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

Juan 3:19-20

La condenación no es producto únicamente de haber pecado. Si así fuera, todos estaríamos condenados porque todos hemos pecado. De hecho, por causa del pecado, todos estamos destituidos de la gloria de Dios. La única salida para escapar de la condenación la suministra el mismo Dios al enviar a Su Hijo Jesús, la luz, para sacarnos del poder de las tinieblas. Si aceptamos a Jesús vamos a escapar del castigo correspondiente por culpa de nuestros pecados. Pero cuando rechazamos a Jesús, estamos rechazando el perdón y aceptando la condenación.

El apóstol Pablo da una explicación detallada acerca de la condenación y la justificación en Romanos 5:16-19: Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

El primer pecado trajo como consecuencia automática la condenación de la raza humana. Pero esta condenación no solo significó nuestra separación de Dios, sino que nos llevó a la esclavitud del pecado. Así, todos los hombres y mujeres hemos cometido múltiples transgresiones contra Dios. Por ese motivo, nadie puede ser justificado por sus propios méritos, sino que tal justificación es un don de Dios que se obtiene solo por gracia a través de la fe en Jesucristo.

Nuestro Señor Jesucristo nos muestra la única vía de escape de la condenación en Juan 5:24: De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. Cuando Jesús habla de pasar de muerte a vida, lo que quiere decir es que la condición natural del hombre es de muerte, no de vida. Como la paga del pecado es muerte y nuestra naturaleza es pecadora, no vivimos, sino que estamos  muertos, a menos que escapemos de nuestra condenación.

Hay que tener muy presente de nuestra verdadera condición. La salvación no es parte de nuestra naturaleza ni es algo que podemos ganar por cuenta propia. El pecado es parte de la herencia que nos transmite nuestra humanidad. Por lo tanto, lo único que tenemos garantizado desde nuestro nacimiento es la condenación. La única manera de obtener la salvación es aceptando a Jesucristo quien echó sobre sus hombros nuestra culpa para darnos las oportunidad de ser salvos.

Cuando rechazamos a Jesucristo estamos reafirmando nuestra condición de condenados. Es como si rechazáramos la clemencia que nos otorga un juez ante un delito que hemos cometido. Si no aceptamos la gracia salvadora y nos empeñamos en continuar haciendo las cosas a nuestro modo, estamos prefiriendo continuar en las tinieblas. ¡Cambiemos eso ya! Dios te bendiga.

El Padre de la Mentira

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Juan 8:44

Quien se siente tranquilo porque solo dice mentiras blancas o piadosas probablemente nunca ha leído Juan 8:44. El propio Señor Jesucristo afirma que el diablo es padre de mentira. Ante los ojos de Dios no existe una clasificación para las mentiras, todas son iguales de malas y su color ha de ser siempre el color de su progenitor. Por lo tanto, quien miente se convierte en un hijo del padre de mentira, el diablo, y va a complacer los deseos de su padre.

En mi vida he conocido varios mentirosos compulsivos. Son personas que se deleitan con mentir y lo hacen como si practicaran un deporte. El mentiroso compulsivo crea su propio mundo irreal e incluso puede llegar a creerse lo que dice. En realidad, descubrir a este tipo de mentirosos no es muy difícil. En cualquier momento se descubrirá que no dicen la verdad y, a partir de ahí, se correrá la voz y nadie le va a creer. Es entonces cuando sus castillos de naipes se derrumbarán.

Pero más dañinos que los mentirosos compulsivos son los que acostumbran decir lo que ellos llaman mentiras blancas. Estas personas no sienten que están haciendo algo malo cuando les dicen a otros que están llegando a una reunión cuando aún no han salido de sus casas. O cuando enseñan a sus hijos a decir que no están si alguien les busca. Estas mentiras no son tan inocentes como parecen y pueden dañar relaciones de amistad o de negocios.

Otra forma de mentir es callar la verdad. No puedo ser hipócrita, antes de mi encuentro con Jesús, yo mismo me creía que no mentía. Sin embargo, muy frecuentemente eludía decir la verdad cuando me hacían preguntas comprometedoras. Esta práctica es sinónimo de carecer de transparencia y es lo mismo que decir mentiras. Es mejor hablar la verdad aunque duela que callarla porque de todos modos al final todo saldrá a la luz.

La hipocresía es también una manera de mentir. Las personas de doble cara no muestran su verdadero ser por delante de sus interlocutores. Ocultar lo que pensamos o sentimos es un acto mentiroso. De igual manera, los chismosos son personas que practican la mentira. La gran mayoría de los chismes y murmuraciones no son verdad y hacen tremendo daño a las personas involucradas. Es lamentable que los programas televisivos de chismes sean lo de mayor audiencia en casi todo el mundo.

La mentira implica entre otras cosas falsedad, ficción, apariencia, disimulo, disfraz, engaño, fingimiento, simulación, exageración, falsificación, treta, chisme, calumnia, inexactitud y fraude. Todas esas posturas al momento de actuar nos convierten en hijos y voceros del padre de mentira, el diablo, y nos lleva a ser esclavos del pecado. La Biblia dice que el destino final del padre de mentira es el lago de fuego. Allí también irán sus hijos, procuremos no estar en esa nefasta lista.

El deseo de Dios es que conozcamos la verdad que nos hace libres. Vivir en la verdad es ser auténticos, veraces, sinceros, legítimos, certeros, claros, íntegros, honrados, rectos, de una sola pieza, honestos y leales. Busquemos el conocimiento de la verdad que nos habla Juan 14:6: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Solo así seremos hijo del Padre de verdad y no del padre de mentira. Es hora de arrepentirse, convertirse a Jesucristo y dejar de complacer al diablo. Dios te bendiga.

Que el Pecado no Reine en Nosotros

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

Romanos 6:12-13

Muchos predicadores modernos eluden tratar el tema del pecado en sus sermones. Como la mayoría de la gente vive con comezón de escuchar mensajes que endulcen sus oídos, estos predicadores prefieren hablarles de prosperidad, felicidad y del amor y el perdón de Dios quien los acepta como son; pero no los guían hacia una verdadera transformación de sus vidas. Sin embargo, desde el propio Jesús, pasando por los apóstoles hasta llegar a los grandes predicadores comprometidos con la verdad, el mensaje de Dios sigue siendo el mismo: arrepentirnos de nuestros pecados para que estos dejen de reinar en nosotros.

Voy a poner algunos ejemplos de lo que se ha predicado con respecto al pecado y conforme a la Biblia. Dos predicadores ingleses del siglo XVII identificaron al pecado como una señal de darle al diablo señorío sobre nuestras vidas. Thomas Watson (1620-1686) dijo: “El pecado estampa la imagen del diablo sobre un hombre.” Por su parte, Stephen Charnock (1628-1680) dijo lo siguiente. “Cada pecado es escoger al diablo para que sea nuestro señor.” Más de 300 años después de la muerte de ambos predicadores, la tendencia de la sociedad moderna es la de escoger al diablo como señor, en lugar de escoger a Dios.

Si hemos sido rescatados de las garras del pecado, es imposible que continuemos mirando hacia atrás. En tal sentido, el teólogo escocés Sinclair Ferguson (1948- ) ha dicho: “Es una contradicción a su identidad ontológica el que un cristiano persevere y continúe en el pecado.” Dice un refrán que no se puede estar al mismo tiempo con Dios y con el diablo; pero eso es literalmente lo que pretende hacer todo aquel se autodenomina cristiano, pero continúa con su vida pecaminosa que tuvo antes de conocer a Cristo.

Otro teólogo escocés, John Murray (1898-1975) dijo: “Una cosa es que el pecado viva en nosotros; otra muy diferente es que nosotros vivamos en el pecado.” Y el predicador inglés William Gurnall (1617-1679) dijo lo siguiente: “No ores únicamente en contra del poder del pecado, sino también por el poder de la santidad. El celo que luce ardiente en contra del pecado pero que se mantiene frío con respecto a la santidad es falso.” Como cristianos, no podemos vivir en el pecado sino en santidad, pues como dice Hebreos 12:14: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

La vida cristiana es inimaginable sin la renuncia definitiva al pecado. El escritor cristiano norteamericano Jerry Bridges (1929- ) ha dicho: “Somos responsables delante de Dios de obedecer Su Palabra y de hacer morir los pecados de nuestra vida, ya sean los llamados aceptables o los obviamente condenables.” No podemos andar por la vida llamándonos cristianos mientras detrás del escenario vivimos una vida de pecado.

Finalmente, voy a citar lo que ha dicho el pastor mexicano de origen holandés Gerald Nyenhuis (1928- ): “Solamente cuando tengamos un sentido profundo de la santa voluntad de Dios, entenderemos que el pecado es verdaderamente pecaminoso para nosotros.” Lo que dice Nyenhuis parece redundante; pero la presencia del pecado en la vida del cristiano es totalmente dañina porque estropea nuestro testimonio. Y hay muchos ojos pendientes de lo que hacemos para usarnos de excusas y no convertirse a Cristo. Dios te bendiga.

Los Candidatos al Juicio de Dios

Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Romanos 1:28-32

El modernismo trata de sacar a Dios de nuestras vidas. Excluir a Dios de nuestra toma de decisiones parece ser la norma. En Romanos 1:28-32, el apóstol Pablo nos dice que Dios entrega a una mente reprobada a todos aquellos que no aprueban tenerlo a Él en cuenta. Quien es dominado por la mente reprobada del diablo, sin duda que se convertirá en esclavo del pecado. Y Pablo indica que son dignos de muerte quienes practican injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad, envidia, homicidio, contienda, engaño, malignidad, murmuración, injuria, soberbia, altivez, desobediencia, necedad, deslealtad, entre otras cosas.

Y mientras sacamos a Dios de nuestras vidas, cuando las cosas se ponen difíciles, entonces la gente se pregunta que dónde está Dios y por qué permitió que eso sucediera. Es la tendencia del ser humano a buscar culpables en la acera de enfrente. Nos alejamos de Dios y lo eliminamos de nuestras vidas; pero lo culpamos de que las cosas malas que nos pasan. ¿Hasta cuándo estaremos eludiendo nuestra responsabilidad en lo que nos pasa? ¿Hasta cuándo vamos a recurrir a Dios solo al tener el agua al cuello?

Antes de echar sobre los hombros de Dios la responsabilidad por nuestros problemas, echemos un vistazo a lo que dice Pablo en Romanos 1:28-32. La primera pregunta que debemos hacernos a nosotros mismos es si hemos aprobado tener en cuenta a Dios o no. ¿Tomamos en cuenta a Dios en nuestras decisiones de negocios? ¿Tomamos en cuenta a Dios al buscar una pareja? ¿Es Dios tomado en cuenta antes de dar el primer paso en todo? Si no estamos tomando en cuenta a Dios, Él nos va a entregar a una mente reprobada, la cual nos guiará hacer las cosas que no nos convienen.

Una vez estemos en las garras de la mente reprobada, seremos constantes practicantes de la larga lista de malas acciones señaladas en Romanos 1:28-32. Y cuando cosechamos los resultados adversos, entonces podríamos llegar a murmurar en contra de Dios y hasta renegar de Él, y le echamos la culpa de lo que nos pasa, cuando hemos sido nosotros mismos los verdaderos responsables. Es exactamente lo mismo que hizo el pueblo de Israel en el desierto por 40 años, el cual, a pesar de ser testigo de la gloria de Dios, siguió haciendo caso a su dura cerviz.

Mucha gente ha abusado del hecho de que Dios es amor. Ese tipo de personas pretende continuar practicando el pecado porque dicen que Dios siempre los va a perdonar. Mucho cuidado con eso porque Dios no puede ser burlado impunemente. Él pasará juicio por cada pecado y alguien pagará por eso. Si nos empeñamos en auto justificarnos, la paga caerá sobre nosotros; pero si nos arrepentimos y confiamos en Jesucristo, Él asumirá el pago por nuestras culpas.

¿Derecho Humano o Pecado?

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

Romanos 1:26-27

Hay temas bíblicos que para la sociedad actual son un tabú. El tema de hoy es uno de ellos. La sociedad moderna ha llegado al punto de hacerle creer a la gente que es más aceptable ser homosexual que ser cristiano. No pienses que estoy exagerando. Si no hemos llegado a ese punto en algunos lugares del mundo, no falta mucho para que suceda. Si Ricky Martin fue capaz de desautorizar públicamente lo que dice la Biblia acerca de la homosexualidad y nadie dijo nada, no sería extraño que persigan a los cristianos por llamarle a las cosas como la misma Biblia lo califica.

Vamos a hablar sobre Romanos 1:26-27 sin tapujos, llamándoles a las cosas como son. Lo primero que escribe el apóstol Pablo es: Dios los entregó a pasiones vergonzosas. Cuando el ser humano se empeña en ejercer su voluntad sin importar que ésta se divorcie de la de Dios, el Señor se echa a un lado. Hemos sido creados con libre albedrío, por lo tanto, Dios jamás va a interferir en nuestras decisiones; pero si erramos en nuestra escogencia, somos responsables de las consecuencias.

En el ejercicio de nuestro derecho humano a elegir por nosotros mismos, podemos entrar en franca contradicción con la voluntad de Dios. Si nos desviamos de Su camino, Él nos suelta a fin de que hagamos las cosas conforme a lo que pensamos. Sin embargo, lo que llamamos nuestro derecho, si no va conforme a la Ley de Dios, Él lo llamará pecado. Al ser entregados a pasiones vergonzosas, no seremos guiados por el Espíritu sino por nuestra propia carne, por la corriente del mundo o por el mismo diablo.

A continuación leemos: pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza. ¿Qué significa cambiar el uso natural? El acoplamiento natural es un hombre y una mujer por vía de sus genitales. Por lo tanto, cualquier cosa distinta a esa se podría considerar como algo contra naturaleza. Eso incluye el sexo anal y el lesbianismo. Entonces se puede decir que esas prácticas no son aprobadas por Dios, independientemente de que sean aceptadas por el mundo.

Luego viene la parte de los hombres: y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres. Aquí no queda ninguna duda de que Pablo se refiere a las relaciones homosexuales, las cuales forman parte de lo que ya él había llamado pasiones vergonzosas. Al llamarle le esta manera, es obvio que la Biblia no aprueba en modo alguno la homosexualidad.

El punto final de Romanos 1:26-27 es muy importante: y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. La retribución, la paga del extravío es la muerte como la de todo pecado. Tenemos dos opciones: ejercer nuestra voluntad o la de Dios. Si ejercemos la voluntad de Dios, Él asume las consecuencias; pero si ejercemos la nuestra, somos nosotros los responsables de las consecuencias. Cuando nuestra voluntad y la de Dios no coinciden, hacer uso de nuestro derecho nos podría colocar eternamente en el infierno. Dios te bendiga.

Resultado de Adorar a la Bestia

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.

Apocalipsis 14:9-11

El mensaje de Apocalipsis 14:9-11 tiene gran importancia hoy día. Y es que el tiempo de la manifestación de la bestia, el hombre de pecado, está cada vez más cerca. Las señales antes del fin son evidentes y los creyentes debemos permanecer alertas constantemente. El mundo actual está altamente influenciado por el maligno y debemos evitar a toda costa caer en sus garras. Al mismo tiempo, es nuestro deber advertir a los no creyentes del grave peligro que enfrentan cuando son dominados por la bestia que busca controlar la humanidad.

Hace algunos días recibí el siguiente mensaje: “666, la marca de la profecía de la Bestia se está cumpliendo ahora. El Senado de Estados Unidos aprobó la Ley de Salud de Obama. La implementación comenzará pronto. Este proyecto de ley requiere que a todos los estadounidenses les sea implantada una identificación por radiofrecuencia (RFID) con este chip podrán recibir atención médica. El dispositivo se colocará en la frente o en el brazo Esto es para cumplir con la profecía en el libro de Apocalipsis 13:15-18 referente a la MARCA DE LA BESTIA.”

“¿Todavía dudas del fin? ¿Sabías que el automóvil fabricado especialmente para Obama es conocido como la Bestia? Prepárate. ¡El rapto está cerca! Revelaciones 13 se está cumpliendo justo ante nosotros. Muchos todavía no están conscientes. ¿Por qué el chip se implanta exactamente donde la Biblia dice que sería? ¿Por qué en el brazo y la frente? ¿Por qué no en otro sitio? ¿Por qué está conectado a su cuenta bancaria? Recuerde que la Biblia dice que usted no será capaz de comprar o vender sin la marca 666.”

“Y adivinen qué, el chip está conectado a sus datos financieros. Lo que más me rompe el corazón es que muchas personas en la  iglesia no se irán con Jesús si viene ahora. El avance de la tecnología y el desarrollo de la ciencia es otro  punto importante. Si algún área de tu vida no está en sintonía con la Palabra de Dios arrepiéntete y conviértete. Puedes perder el cielo pero no el infierno. Piensa en eso. El infierno no es un lugar bonito, la peor parte es que es para la eternidad. El que tenga oídos oiga lo que el Espíritu dice a la iglesia.
Por favor, en vez de correos y mensajes sin sentido, comparte este mensaje con todos tus contactos.”

No sé hasta qué punto la información sobre el chip sea correcta. Hasta ahora, eso no se ha implementado o, por lo menos, no que yo sepa. De lo que si estoy seguro es que lo que dice la Biblia sucederá. Apocalipsis 13:15-18 dice: Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis. Adorar la bestia conlleva destrucción, adoremos solo a Dios y Su Hijo Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores. Dios te bendiga.