Dios Habita en Medio de la Alabanza

Pero Tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

Salmos 22:3

Salmos 22:3 dice textualmente: Pero Tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. Y cuando Su pueblo escogido le alaba, Dios hace morada con Su pueblo. ¿Quiere decir que si los pueblos gentiles le alaban, Dios no se hace presente? De ninguna manera, Dios siempre habitará en medio de la alabanza, sea dada por Israel, por los gentiles que han creído en Él, por la iglesia o por cualquiera que tenga un corazón dispuesto para tributarle alabanza.

Cuando nuestra casa se llena de alabanza, también se llena de Dios. Al rodearnos con alabanza, nos rodeamos con la Presencia de Dios. Eso lo he percibido todas las veces que celebraba noches de alabanza y adoración en mi hogar cuando vivía en Florida, Estados Unidos de América. La atmósfera de la casa se transformaba y se podía sentir intensamente la presencia de Dios.

Dios está presente y Su presencia se manifiesta por la fuerte exhibición de Su poder. Esta postura es premeditada, sin pretender una presencia mística, sino profundizando en la realidad de quién es verdaderamente Dios. No estamos hablando de la simple alabanza que nos toca el alma y nos eriza la piel, sino de aquella en la cual Dios está aquí y Su Reino ha venido. Así es como Dios se revela a Sí mismo mientras escoge descender y habitar en Su iglesia.

La palabra que se traduce como alabanza en Salmo 22:3 es Tehillah (הלָהִתְֶ, H8416), que significa elogio; himno: alabada, alabanza, alegría, canto, loor, maravillosas hazañas, gloria; canción de loor; acciones loables. Tehillah aparece 57 veces durante todos los períodos de la historia bíblica hebrea. Primero, el término denota una cualidad o atributo de alguna persona o cosa; significa gloria o loable.

Dios es y debe ser nuestro principal motivo de alabanza. Cuando cada uno mira lo que Dios ha hecho por nosotros, de nuestros labios no puede sino salir palabras de alabanzas para Él. Israel es la gloria de Dios cuando existe en un estado de exaltación y de bendición divina. La exaltación de Dios es alabanza, es reconocer quien es Él, Sus atributos y Sus maravillosas obras por Su pueblo. Cuando Israel exalta a su Dios, la presencia del Altísimo se deja sentir y el lugar donde Él es exaltado se llena de Su gloria.

Hace unos años asistí a un servicio donde predicaba un pastor africano. Me llamó mucho la atención algo que dijo con respecto a la forma en que alaban en las iglesias africanas. Este pastor nos decía que en África muchos de los feligreses deben caminar hasta 3 horas para llegar al templo y que, por lo tanto, no se iban a satisfacer con solo escuchar cuatro o cinco canciones. En tal sentido, dijo que el tiempo de alabanza a Dios no era limitado y podía durar varias horas. Durante ese tiempo las personas permanecían extasiados buscando la presencia de Dios.

El pastor africano decía que al final del tiempo de alabanza, generalmente continuaba con una larga fila de personas dando testimonio de las sanidades y milagros que ocurrieron en sus vidas mientras alababan. Sin duda que Dios hace habitación entre este pueblo africano en medio de su alabanza. Y lo hará dondequiera que sea alabado sin límites. Si realmente queremos que Él habite entre nosotros, alabémosle de todo corazón. Dios te bendiga.

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Alabanza Delante de Él

Alabanza y magnificencia delante de Él; poder y alegría en Su morada.

1 Crónicas 16:27

Llegar hasta la presencia de Dios y no tributarle alabanza es como llegar a un banquete con mucha hambre y no probar bocado alguno. Tan solo llegar hasta la presencia del Altísimo y ver Su grandeza, es motivo más que suficiente para que nuestros labios se desborden en alabanzas hacia Él. Es imposible presentarnos delante de Dios y no admirar Sus atributos y elogiarlo por ellos. Si las maravillas terrenales nos asombran y nos llevan a pronunciar palabras de admiración, ¡cuánto más nos hará alabar al Dios Altísimo al llegar delante de Él!

Lo que dice 1 Crónicas 16:27 es similar a lo que leemos en Salmos 96:6: Alabanza y magnificencia delante de Él; poder y gloria en Su santuario. La palabra que se traduce como alabanza en ambos textos bíblicos es Jod (הוֹד; H1935), grandeza (que tiene forma y apariencia imponentes): alabanza, dignidad, gloria, glorioso, grandeza, honor, honra, magnificencia, majestad, noble, potente. Jod es una de las nueve palabras usadas en el Antiguo Testamento que son traducidas como alabanza.

La grandeza y la majestad de Dios son motivos más que suficientes para alabarlo continuamente. Nadie, ni ser humano, ni bestia, ni espíritu, ni astro celestial podrían alcanzar la estatura inmensa de nuestro Dios, Señor y Rey para siempre. La apariencia de Dios es imponente, incomparable. Solo imaginar la extensión del universo, la cual es imposible de medir, y conocer que Su Creador es mucho mayor que eso, nos debe impulsar a no dejar de alabarle ningún día de nuestra vida.

Pero el significado del texto hebreo original de 1 Crónicas 16:27 y Salmos 96:6 implica, además de grandeza y majestad, otros atributos de Dios. Él es digno de toda alabanza, todo honor y toda honra. Quien cree puede ver la gloria de Dios de acuerdo a la Escritura, ¡Él es glorioso! Y junto con Su alabanza, podemos ver la magnificencia delante de Él. Dios es noble en todo el sentido de la palabra. Él es noble porque actúa de buena fe, sin ninguna maldad o doble intención. Él también es noble por Su majestad y realeza.

Jod también se refiere a otra cualidad de Dios, Su potencia. Salmos 89:13 dice: Tuyo es el brazo potente; fuerte es Tu mano, exaltada Tu diestra. Y también Salmos 140:7 dice lo siguiente: Jehová Señor, potente salvador mío, Tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla. La potencia de Dios es insuperable y nos lleva a la victoria cuando Él pelea las batallas por Sus hijos y por Su pueblo. Nuestro potente salvador merece ser alabado todo el tiempo, día a día y en cada momento.

Pero Dios es mucho más que potente, ¡Él es Omnipotente! En Éxodo 6:3 dice Dios a Moisés: Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en Mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos. La palabra que se traduce como Omnipotente es El Shadday (שׁדּי; H7706) que significa Todopoderoso. Uno de los pasajes más conocidos de los Salmos también utiliza esta palabra, Salmos 91:1 dice: El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.

¿Quién no rendirá alabanza cuando se encuentre delante de El Shadday, el Omnipotente, el Todopoderoso, el grande, el digno, quien está lleno de gloria? Suya es la honra, suyo es el honor por siempre. Alabamos Su grandeza, Su majestad, Su magnificencia y Su nobleza. Dios te bendiga.

Llegar hasta Su Presencia con Alabanza

Lleguemos ante Su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos.

Salmos 95:2

Si buscamos el favor de alguien y llegamos ante esa persona con exigencia, ¿estaría ella en disposición de ayudarnos? Probablemente no lo haría y más bien se sentiría molesta y ofendida. En cambio, si usamos palabras agradables que les suenen a elogios, las posibilidades de alcanzar el favor que buscamos aumenta considerablemente. Con Dios sucede de la misma manera. Si llegamos ante Su presencia con una lista de demandas, Él lo vería con menos agrado que si fuésemos con alabanzas.

Destacar los atributos de Dios mediante la alabanza es la mejor manera de llegar ante Su presencia. En Salmos 95:2 leemos lo siguiente: Lleguemos ante Su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos. Dios está esperando que nos acerquemos a Él alabándoles y no como muchas veces hacemos, con un largo pliego de peticiones. Escudriñemos las Escrituras para aprender a alabar a Dios a Su manera.

No es de la forma que mejor nos parezca sino como lo ha establecido el propio Dios. Lo mejor de todo es que el mismo Dios se encargó de dejarnos las instrucciones correctas plasmadas en un hermoso documento escrito que conocemos como la Biblia. Solo en ella encontraremos la correcta revelación que nos conducirá a acatar el más profundo anhelo de Dios para alabarlo. La respuesta de Dios, cuando hacemos las cosas a Su modo, siempre nos traerá la bendición.

Lo segundo que dice Salmos 95:2 es: aclamémosle con cánticos. Indudablemente que la música se puede utilizar en la alabanza a Dios. Los cristianos hemos escuchado muchas veces las palabras alabanza y adoración y las asociamos regularmente a música y canciones. Por lo general, muchos cristianos relacionan la alabanza a canciones movidas y alegres, mientras que califican como adoración a aquellas canciones más lentas. La realidad bíblica es otra muy distinta y si queremos conocer a fondo sobre alabanza, debemos ir a la Biblia.

En realidad, el estilo de la música no pone la etiqueta a lo que es alabanza o lo que se conoce como adoración. Si analizáramos las canciones que escuchamos cada domingo en la mayoría de las iglesias cristianas de acuerdo a los parámetros bíblicos sobre alabanza y adoración, tal vez muchas de ellas quedarían descalificadas y no pasarían de ser hermosas canciones que impresionan el alma humana; pero no ministran a Dios. La alabanza que agrada a Dios se centra en Su persona, no en el ser humano.

Nuestra intención con estos mensajes es traer luz a la iglesia sobre la alabanza que Dios está esperando de Su pueblo. Para conocer ese deseo de Dios, la guía correcta la encontraremos en Su Palabra y en la revelación de la misma que nos da Su Espíritu Santo. Y la mejor fuente para aprender sobre alabanza es el libro de los Salmos. El nombre hebreo para el libro de Salmos es sencillamente el equivalente del vocablo alabanzas. Tiene un sentido más apropiado que Salmos, lo cual proviene del griego y tiene que ver con cánticos acompañados por algún instrumento de cuerda.

Demostrémosle a Dios que le buscamos porque lo amamos, no por Sus bendiciones. Lleguemos hasta Su presencia con una alabanza genuina. Dios te bendiga.

Amistad con Dios

Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

Santiago 2:23

Abraham fue amigo de Dios; pero sus descendientes heredaron las bendiciones de esta amistad: Dios prometió estar con ellos, infundirles aliento, darles ayuda siempre, sustentarlos con la diestra de Su justicia, avergonzar y confundir a los enemigos del pueblo de Israel. Y nos preguntamos, ¿de qué manera Abraham se convirtió en amigo de Dios?

Abraham fue llamado amigo de Dios porque le creyó a Dios. Hemos escuchado muchas veces que lo importante no es creer en Dios sino creerle a Dios. Y esa es una gran verdad porque cuando le creemos a Dios nos convertimos en sus amigos; porque cuando le creemos a Dios confiamos en Él y cuando confiamos en Él, le obedecemos y la obediencia es otra faceta de la amistad con Dios.

Buscando la presencia de Dios para traer un mensaje fresco salido del trono de Su gracia, mis oídos espirituales escucharon Su voz decirme: “Yo nunca te he retirado Mi amistad. En tus momentos más amargos, Yo he estado contigo. No importa si tus sentidos son incapaces de percibirme, Mi presencia nunca se ha ido.” ¿Qué significa realmente tener amistad con Dios? ¿Qué ha hecho Dios por Sus amigos?

Jesús le dijo a Sus discípulos en Juan 15:14-15: Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. Es importante reconocer que la amistad con Dios requiere compromisos de nuestra parte. Jesús dejó bien claro que no se puede servir a dos señores, de igual manera, no podemos ser amigo de Dios mientras permanezcamos amando las cosas que Dios rechaza o cuando conservamos la amistad con los enemigos de Dios.

En muchas ocasiones le fallamos a Dios, nos alejamos de Él y rechazamos Su amistad incondicional. Muchos de nosotros, cuando hacemos eso y nos damos cuenta de ello, nos sentimos avergonzados y nos alejamos más de Dios. Las consecuencias de ese alejamiento siempre son funestas para nosotros. Al apartarnos de Su cobertura, somos vulnerables a los ataques de nuestros enemigos. Pero Dios siempre espera pacientemente que regresemos a Su regazo.

Dios nos está diciendo: “Toma mi mano y camina conmigo. Yo te mostraré el camino a seguir. No te he dejado ni te dejaré solo. Yo te prometí que estaría contigo hasta el final del mundo.” En este día el Señor nos dice a cada uno de nosotros: “Yo soy tu mejor amigo. Yo soy quien ha estado, está y estará siempre contigo, no solo mientras vivas en este mundo, sino que he preparado morada eterna para ti en la casa de Mi Padre. No quiero que te pierdas de Mi amistad, sino que tengas siempre presente que aquí estoy 24/7 para ti. Te amo de tal manera que di Mi vida por ti y la volvería a dar si fuera necesario con tal de pagar el precio por salvarte.” Dios te bendiga.