Soportando las Pruebas

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

Santiago 1:12

Soportar las pruebas, conforme a lo que dice Santiago1:12 trae su recompensa. El galardón de aquellos que han soportado las pruebas es la corona de vida, la cual Dios ha prometido para los que le aman. La mejor demostración de amor que le podemos dar a Dios es soportar la tentación y resistir la prueba. Para ello, es necesario permanecer firmes, sin renunciar ni desanimarse. La tarea no es fácil; pero debemos recordar que Dios es bueno y no nos dará una carga superior a nuestra capacidad de soportar.

Hay tentaciones que son muy obvias y de eso se ha hablado mucho. Creo que cuando muchos escuchan las palabras iniciales de Santiago 1:12: Bienaventurado el varón que soporta la tentación, lo primero que se imaginan es a un hombre tentado a desear una hermosa mujer que no es la suya. Cierto que esa es una de las carnadas que nos pone el enemigo para alborotar las hormonas y hacernos caer; pero existen otras formas más sutiles y peligrosas que esa, las cuales nos conducen a la pérdida total de nuestro galardón.

Cuando sucumbimos a la tentación de seguir el falso evangelio de la prosperidad, estamos reprobando la prueba. De ninguna manera estamos mostrando amor a Dios, sino amor a las riquezas que Dios supuestamente nos dará. Quien tal cosa haga no está buscando a Dios por quien es Él sino por lo que le pueda dar para aumentar su ego y su deseo enfermizo de hacerse rico y poderoso. Usando fuera de contexto la propia Palabra de Dios, este varón cae en la red del enemigo tan sutilmente que cree en la mentira que quien anda mal es aquel que predica la sana doctrina.

Pero todavía hasta esta tentación resulta obvia para muchos, quienes han abiertos sus ojos y se han alejado de tal doctrina dañina. Ahora vienen otras pruebas más fuertes aún para todos. El mundo está moviéndose hacia caminos muy peligrosos que podrían llevar a la humanidad hacia serios conflictos. No sería nada extraño que acontezca una guerra global de terrible destrucción. Ante la guerra, el anhelo de las grandes mayorías es alcanzar la paz. Y ahí viene la tentación, la gran prueba para los creyentes en cuanto a aceptar las condiciones de una paz mundana.

Claudicar en el fundamento de nuestra fe para armonizar con el mundo y obtener la paz no es soportar la tentación y resistir la prueba. Llegar a un consenso ecuménico donde coexiste el Dios verdadero junto a los ídolos no es mostrar amor por el único y sabio Dios. De ninguna manera quien tal cosa haga recibirá la corona de vida. Estamos ya mirando lo que dice Mateo 24:6: Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.

Si ya nos tiemblan las piernas con los rumores de guerra, ¿seremos capaces de soportar la prueba siguiente? Mateo 24:9 dice cuál es esa prueba: Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de Mi nombre. Soportar el odio del mundo por ser cristiano es la mejor demostración de amor a Cristo y es nuestra segura garantía de recibir la corona de vida a Su regreso triunfal. Perseveremos hasta el final y seremos llamados bienaventurados porque estaremos eternamente con el Rey de reyes. Dios te bendiga.

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La Prueba Produce Paciencia

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Santiago 1:2-4

Cuando somos sometidos a prueba, tenemos la impresión de estar dentro de una trituradora que nos despedaza. Ciertamente que, en lo natural, lo único que deseamos es pasar cuanto antes el trago amargo y pisar un terreno más seguro. En la vida cristiana, las pruebas son inevitables y continuas. Si pasamos exitosamente una prueba, debemos de estar preparados para la siguiente, la cual será más difícil porque estaremos a otro nivel. De cada nueva prueba, saldremos fortalecidos si, con paciencia, la aprobamos.

Podemos hacer un ejemplo de la vida para ilustrar lo que dice Santiago 1:2-4. Digamos que a los 5 años de edad nos llevan a nuestro primer día de clases. A partir de ese momento damos inicio a un proceso de aprendizaje. Primero aprendemos las letras y los números y de esa manera vamos preparándonos para aprender la lectura, la escritura y las operaciones aritméticas básicas. Luego de las lecciones aprendidas, somos sometidos a pruebas para comprobar nuestro progreso en el aprendizaje.

Y paulatinamente vamos avanzando y subiendo de nivel en la escuela. Somos expuestos a mayores niveles de complejidad tanto en el lenguaje como en las matemáticas. Ahora nos retan a ser creativos en la composición de textos escritos y a las operaciones básicas se suman otras más complicadas incluyendo álgebra, geometría y trigonometría. Entonces nos enseñan las ciencias sociales y naturales, como historia, geografía, química, física y biología. Y todo nuevo tema de aprendizaje debe pasar por pruebas que miden nuestro grado de comprensión.

Si deseamos ser más productivos en nuestra vida, no vamos a conformarnos con un diploma de la escuela, sino que iremos a la universidad para estudiar una carrera. Muchas universidades tienen el requisito de una rigurosa prueba de ingreso. En algunos países, es el propio Estado que imparte unas pruebas nacionales igualmente retadoras. Solo aquellos que pasan exitosamente esas pruebas son admitidos en los mejores programas de las universidades de mayor prestigio. Los demás pudieran pasar por institutos técnicos a fin de ser considerados luego.

Si hemos elegido una carrera en ciencias o ingeniería, nuestra formación incluirá materias cada vez más complejas como: cálculo, ecuaciones diferenciales, estadística, mecánica cuántica, termodinámica, ciencias de materiales, hidrodinámica, economía, diversos tipos de diseño dependiendo de la especialidad, entre otros. Y en cada una de estas materias somos sometidos a pruebas. Al final de todo, obtenemos un título de ingeniero o licenciado en ciencia, pero ese no es el final, ya que algunos continuarán hacia una maestría y un doctorado.

En todo ese proceso desde las primeras letras hasta alcanzar un doctorado, debemos pasar por numerosas pruebas, las cuales fortalecerán nuestra paciencia. Es la paciencia la que nos ayuda a no tirar la toalla sin haber alcanzado la meta. De igual manera, en el mundo espiritual, no vamos a quedarnos en el jardín de infantes cristiano, sino que iremos de prueba en prueba para que el Señor nos lleve de gloria en gloria hasta que Él regrese. Y la prueba de nuestra fe nos dará la paciencia necesaria para aguardar la esperanza de gloria que es Cristo Jesús. Dios te bendiga.

Jesús, Causa de División

No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa.

Mateo 10:34-36

Muchas personas tienen una idea equivocada acerca de Jesucristo y el evangelio. Incluso, algunos movimientos como los hippies y la nueva era han vendido a Jesús como el adalid de paz y amor. Y aunque Isaías había profetizado de Él que sería llamado el Príncipe de Paz, Su primera venida no estaba precisamente relacionada con traer unión y paz, sino todo lo contrario. Hace dos mil años, Jesús vino a la tierra a romper esquemas y, obviamente que eso produciría la oposición de muchos.

Todo aquel que ha recibido a Jesús en su corazón ha sido inicialmente rechazado y aislado en el seno de su propia familia. Sea que nuestra familia tenga un trasfondo religioso romano, judío, musulmán o de cualquier otro, cuando somos los primeros en la familia que nos convertimos en cristianos nacidos de nuevo, todos los demás parientes nos verán como seres extraterrestres y no seremos bienvenidos dentro de las reuniones familiares. En los casos menos graves, nadie se nos acercará, pero en otros casos, hasta nos impedirán la entrada.

Para poder entender el motivo de que Jesucristo sea causa de división familiar, primero debemos saber quién es Él y a qué vino. En Juan 14:6 leemos: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad,  y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí. Las diferentes creencias religiosas tienen sus propios métodos para tratar de llegar hasta Dios. Cada una de ellas proclama lo que considera la verdad y establece las normas que rigen la vida de sus fieles. Las tradiciones religiosas llegan a echar raíces entre las personas hasta el punto de que se convierten en la norma.

Cuando Jesús dice: Yo soy el camino, cualquier camino distinto sembrará división. Si en tu familia han creído que el cielo se alcanza a través de las buenas obras o por obedecer una serie de reglas religiosas, definitivamente que al presentarse Jesús como el camino, esto desatará una gran contradicción con las creencias que nos impartieron desde niños y la religión tradicional. Jesús no es un camino más, Él es el camino, el único camino válido y verdadero, fuera de Él, nada ni nadie nos acerca a Dios.

Jesús es la verdad, no una versión ni una opinión. Lo opuesto a la verdad es lo falso, la mentira. Si lo que hemos creído en nuestra familia entra en contradicción con las palabras del Señor, al decidirnos a creerle a Él mientras nuestros parientes permanecen en la tradición, sin duda que lo menos que tendremos es paz con ellos. Habrá disensión entre padre e hijo, hija y madre o nuera y suegra. Habrá espada y nos considerarán enemigos en lugar de ser parte de su parentela. Parece cruel, pero es la realidad y muchos la hemos padecido de ese modo.

Solo Jesucristo nos lleva al Padre y nos da vida eterna. Mientras nuestros familiares continúen creyendo lo que las tradiciones ancestrales les dicen, es imposible que entre nosotros y ellos haya unión. La luz no coexiste con las tinieblas. La verdad se ubica del lado opuesto a la falsedad. El mundo tiene opiniones que contradicen la Palabra de Dios y, quien se mantiene aferrado a las cosas que el mundo aprueba nos tratará como su enemigo, sin importar que tenga nuestra misma sangre. La unidad llegará cuando todos estemos en el mismo sentir con Cristo. Dios te bendiga.

¿Por Qué Pasamos Tantas Pruebas en la Vida?

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

1 Pedro 4:12-13

El apóstol Pedro nos dice claramente que las pruebas no son una sorpresa ni ninguna cosa extraña para el cristiano, sino todo lo contrario, nos dice que seremos participantes de los padecimientos de Cristo y que es un requisito para que nos gocemos con gran alegría en la revelación de Su gloria. Si padecemos de angustias y tribulaciones y nos aguantamos la prueba, veremos a Dios actuando a nuestro favor en la solución milagrosa de nuestros problemas y, de esa forma, veremos la gloria de Dios manifestada en nuestra propia vida.

Para la mayoría de la gente, yo me incluyo entre ellos, la vida no es nada fácil. Muchos nacen en hogares con limitaciones económicas, otros padecen enfermedades, algunos otros tienen hijos que les dan muchos dolores de cabeza y otros tantos se ven forzados a dejar sus tierras por razones políticas o económicas. Como casi todo mortal tiene problemas, una de las fuerzas motoras del ser humano es buscar ser feliz, encontrar la forma de carecer de situaciones difíciles y que su paso por esta Tierra sea lo más cómodo posible sin que le falte lo que los hace sentir bien. Es por ello que encontramos que la gente ha probado diferentes medios para lograr su felicidad y, en la mayoría de los casos, el intento los lleva casi siempre a una nueva frustración.

El Señor habló de una parábola, la del sembrador, en la cual la semilla era la palabra de Dios, la cual caía en diferentes tipos de suelos y el resultado era distinto dependiendo del suelo. Con esta parábola, Jesús no dijo que todo iba a ser color de rosa, sino que la aceptación de Su Palabra iba a depender de la forma en la que el oyente la recibía en su corazón. Muchos se frustran porque luego de convertirse al cristianismo comprenden que la vida sigue tratándolos con dureza. Algunos incluso se alejan de la iglesia y se sienten engañados; pero la verdad es que Dios nunca prometió que las cosas serían fáciles, sino que tendríamos pruebas.

La grandeza de Dios no tiene comparación a nada de lo que conocemos en esta Tierra. Él creó todo lo que existe y lo creado nunca será mayor que quien lo creó. La ciencia humana no ha podido establecer los límites del universo, la belleza de la creación es impresionante, los tesoros de este planeta y los que muy probablemente existan en otros mundos son inconmensurables. Sin embargo, nada de eso es lo suficientemente valioso para acercarse al valor de Dios. Al pasar todas las pruebas y ser aprobados por Dios, nos dará el privilegio de servirle directamente a Él ante Su trono eternamente, ninguna de la penurias que nos acompañaron en la Tierra estarán presentes, ya que el propio Señor Jesús en persona se encargará de que no nos falte nada. Cuando llegue ese día, nos daremos cuenta de que valió la pena el sacrificio de aguantar todas las pruebas que sufrimos en esta vida. Dios te bendiga.